¿Cómo podría el jengibre ayudar con la obesidad y el hígado graso?

El jengibre en polvo se pone a prueba para la pérdida de peso y para el EHNA, la esteatosis hepática no alcohólica.

Durante miles de años el jengibre se ha estado usando en India y China para tratar enfermedades. Pero también usaron mercurio, así que no nos podemos fiar mucho. Para eso tenemos la ciencia. Pero, cuando vemos títulos en la literatura médica sobre los efectos beneficiosos del jengibre sobre la obesidad, es posible que no nos demos cuenta de que están hablando de los efectos beneficiosos del jengibre en ratas obesas. ¿Por qué no hacen estudios clínicos en humanos? La falta de estudios clínicos puede atribuirse, por ejemplo, a problemas éticos y a un apoyo comercial limitado. La falta de apoyo comercial es evidente, ya que el jengibre es baratísimo, pero, ¿qué problemas éticos? Se trata simplemente de alimentar a personas con jengibre.

Las investigaciones como estas son relativamente baratas y fáciles de hacer, ya que se trata de estudios transversales en los que se captura una instantánea en el tiempo del consumo de jengibre y peso corporal. Descubrieron que las personas obesas tienden a comer significativamente menos jengibre; y, entonces, sugieren que esto “demuestra que el uso de jengibre podría tener relevancia en el control del peso”. Puedes ver la tabla a continuación o en el video Beneficios del jengibre para la obesidad y la enfermedad del hígado graso. Pero tal vez el consumo de jengibre sea solo un indicador de una dieta más tradicional, con menos comida basura y menos occidentalizada. No lo sabes… hasta que lo pones a prueba.

Se hizo un ensayo aleatorizado con grupo de control para evaluar los efectos de una bebida caliente de jengibre, hecha simplemente con 2 gramos de jengibre en polvo (equivalente a una cucharadita de jengibre) mezclado en una taza de agua caliente. Unos cinco centavos de jengibre. Luego de ingerirlo, los participantes afirmaron sentirse mucho menos hambrientos, y, al preguntarles qué cantidad de alimentos creían que iban a poder ingerir, dijeron que esperaban consumir menos alimentos.

Sin embargo, el control solo era agua caliente, así que los participantes sabían cuándo ingerían el jengibre, por lo que podría haber un efecto placebo. Los investigadores se plantearon la idea de meter el jengibre en cápsulas para hacer un estudio doble ciego, pero pensaron que parte del efecto del jengibre pudo haber sido a través de los receptores gustativos en la lengua y no querían interferir con eso.

Sin embargo, no todos los efectos fueron subjetivos. Cuatro horas después de beberlo, el índice metabólico en el grupo del jengibre subió en comparación con el control, aunque en un estudio anterior en el que se le añadió jengibre fresco a una comida no hubo un aumento en la tasa metabólica. Los investigadores sugirieron que esto pudo haberse debido “al uso de un método diferente de administración del jengibre”, al usar jengibre fresco en lugar de seco, porque hay derivados de la deshidratación que se forman al deshidratar el jengibre y podrían tener propiedades especiales.

Aunque la saciedad y la plenitud fueron mayores con el jengibre en comparación con el control, los investigadores no hicieron un seguimiento a los participantes para ver si realmente comían menos. El problema es que nunca ha habido un estudioaleatorizado doble ciego y controlado con placebo sobre el jengibre y la pérdida de peso… hasta ahora.

Tras doce semanas con esa misma cucharadita de jengibre en polvo al día, aunque esta vez oculto en cápsulas, y se redujo significativamente el índice de masa corporal. No hubo cambios en el grupo de placebo, pero sí en el grupo del jengibre, aunque las estimaciones de grasa corporal realmente no cambiaron, lo cual era la meta principal.

¿Y qué pasa con el uso de jengibre para extraer la grasa de órganos específicos como el hígado? Evidentemente, “en ratas el tratamiento con jengibre mejora el hígado graso inducido por fructosa”. ¿Y sabes qué más hubiera funcionado? Primeramente, nunca haberles dado tanto azúcar. Evidentemente, no somos ratas, y hasta hace poco no había ningún estudio de este tipo en personas. El estudio “Ginger Supplementation in Nonalcoholic Fatty Liver Disease: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Pilot Study” (La suplementación con jengibre para la esteatosis hepática no alcohólica: Un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo) les dio a sus participantes una cucharadita de jengibre o de placebo al día durante 12 semanas.

A todos los participantes se les dijo que limitaran su ingesta de colesterol y que consumieran fibra e hicieran ejercicio. (Explico la importancia de esto en el video Cómo prevenir la enfermedad del hígado graso no alcohólico.) Haciendo esto, incluso el grupo del placebo debería mejorar. Pero el grupo del jengibre tuvo mejores resultados. El consumo diario de solo esa cucharadita de jengibre molido al día dio como resultado una disminución significativa en los niveles de marcadores inflamatorios y mejoras en las pruebas de función hepática con una disminución en la grasa hepática. Todo por un valor de cinco centavos de jengibre en polvo al día. ¿Y cuáles serían los efectos secundarios? ¿Algunos eructos de jengibre?

Busqué las desventajas y no encontré ninguna más que, por supuesto, la parálisis de jengibre. ¡¿Qué?! En 1930, miles de estadounidenses fueron envenenados con un extracto de jengibre. Antes que nada, ¿quién bebe extracto de jengibre? Oh, los años 30 fueron la época de la prohibición, por lo que se compraba extracto de jengibre como una forma legal de echarle mano al alcohol. Al poco tiempo se dieron cuenta de que los contrabandistas se habían aprovechado de la demanda e intercambiaron el jengibre por un sustituto más barato que era un compuesto de barniz y así obtener mayores ganancias. La moraleja de la historia es: no hay que beber barniz.

Key Takeaways

  • Hace miles de años que se usa el jengibre en China e India para tratar enfermedades.
  • Algunos estudios transversales descubrieron que el jengibre puede ayudar con el peso, pero quizá su consumo solo indique que la persona lleva una dieta más tradicional.
  • Un ensayo aleatorizado y controlado descubrió que una bebida de jengibre caliente, que cuesta unos 5 centavos, aumentó la satisfacción de los participantes y redujo su sensación de hambre en comparación con el grupo de control, que bebió solo agua caliente, pero podría haberse producido un efecto placebo.
  • Los investigadores no pusieron el jengibre en cápsulas para hacer un estudio doble ciego porque pensaban que algunos de sus efectos se producían al contacto con los receptores gustativos de la lengua.
  • Cuando se deshidrata el jengibre, se forman unos derivados que podrían tener ciertas propiedades que el jengibre fresco no posee. Esto podría explicar por qué un estudio que usó jengibre en polvo pudo aumentar la tasa metabólica pero el estudio con jengibre fresco no lo consiguió.
  • En un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, se hizo un seguimiento de los participantes para ver si realmente acababan comiendo menos cantidad después de consumir jengibre (en cápsulas), y su índice de masa corporal se redujo significativamente.
  • En otro estudio aleatorizado, doble ciego y con grupo de control, se probó al jengibre para la esteatosis hepática no alcohólica, y los participantes recibieron una cucharadita de jengibre o de placebo cada día durante tres meses. El grupo del jengibre redujo sus marcadores de inflamación significativamente, además de reducir la grasa hepática y mejorar la función hepática.

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