Acabemos con esa práctica escondida de hacerles exploraciones ginecológicas a mujeres inconscientes sin su consentimiento

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¿Podrá el movimiento #MeToo acabar con este silencio del mundo de la medicina?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Jon Aske voluntario activo en NutritionFacts.org.

“Los informes recientes de estudiantes de medicina que realizan exámenes pélvicos con fines de capacitación en mujeres anestesiadas sin su consentimiento [o conocimiento] han resultado en una tormenta de controversias y exigen una mayor regulación”. Pero esos tales “informes recientes” son de hace unos veinte años. California fue el primer estado en convertirlo en ilegal, pero estos primeros avances no llegaron mucho más allá.

“Esta práctica, común desde finales del siglo XIX, no fue cuestionada en gran parte hasta que un estudio de 2003 informó que el 90 por ciento de los estudiantes de medicina que completaron rotaciones de obstetricia y ginecología en cuatro facultades de medicina del área de Filadelfia realizaron exámenes pélvicos en mujeres anestesiadas con fines educativos”, aunque un estudio posterior encontró que el porcentaje era menor. ¿En resumen? Que los “exámenes pélvicos realizados en mujeres anestesiadas sin consentimiento se siguen llevando a cabo”. ¿Cómo puede continuar esto década tras década cuando los expertos en ética médica han calificado tales prácticas como inmorales e injustificables, una práctica a la que se debería poner fin inmediatamente? Algunas escuelas prometieron terminar con la práctica. Pero, lamentablemente, estas victorias iniciales se estancaron rápidamente. Al mismo tiempo que algunas escuelas sí estaban reformando sus prácticas, otras se atrincheraban y defendían las suyas públicamente.

Como institución de educadores que es, la Asociación de Profesores de Ginecología y Obstetricia escribió: “Debemos sopesar la libertad de las mujeres para decidir y nuestra obligación de formar la próxima generación de médicos”. Algunos profesores médicos especialmente francos mantienen que los pacientes sin seguro médico le deben a la sociedad el participar, ya que reciben atención subsidiada por los contribuyentes. Se dice que las regulaciones para frenar esta práctica están “colocando barreras inapropiadas e innecesarias en el camino de los estudiantes de medicina que necesitan aprender habilidades médicas esenciales” y, por lo tanto, se deben resistir. Por eso, no es de extrañar que los estudiantes de medicina todavía realicen exámenes pélvicos en mujeres bajo anestesia.

Las sociedades médicas profesionales al menos han respaldado el concepto de pedir consentimiento explícito, al menos de boquilla, pero a pesar de estas recomendaciones, la evidencia sugiere que la práctica sigue viva y coleando. Y el uso no autorizado de mujeres no es un fenómeno limitado a unas pocas escuelas de medicina como malas hierbas, sino un problema internacional.

Incluso después del movimiento Me Too, e incluso después de que Larry Nasser, el infame médico de gimnasia estadounidense fuera sentenciado a un siglo de prisión. ¿Y por qué fue sentenciado? Por tocar los genitales de mujeres sin su consentimiento. Sin embargo, todavía hay mujeres que son utilizadas como sujetos de enseñanza para estos exámenes sin su permiso, sin su consentimiento.

Una puesta al día de 2020 del Centro de Bioética de Yale se titulaba: “Una olla sin vigilar hierve sin parar”. Durante los últimos 30 años, varios grupos, tanto dentro como fuera de la medicina, han expresado cada vez más su oposición, pero tales argumentos no han obligado a un cambio institucional significativo. Sí, las asociaciones médicas dicen de boca para afuera que recomiendan prohibir los exámenes pélvicos sin consentimiento; sin embargo, estas declaraciones están hechas en calidad asesora y son incompletas. Simplemente no tienen la capacidad de impulsar un cambio sistémico, como lo demuestra la inacción de las instituciones. En respuesta a la incapacidad de la profesión médica para vigilarse a sí misma, nueve estados han aprobado leyes que limitan esta práctica; así que si vives en Iowa, Illinois, Utah, Oregón, Maryland, Virginia, Nueva York, California o Hawai, existen por lo menos leyes que impiden tal práctica.

Pero, claro, si estás anestesiada, ¿cómo puedes saber si los estudiantes de medicina están haciendo cola o no? Las pacientes “están en la peor posición para saber lo que les están haciendo, ya que están inconscientes y [pueden ser utilizadas] de manera que no dejen señales y, a menudo, sus acciones no están documentadas en sus registros médicos tampoco”. Entonces, cuando los medios de comunicación pierden interés, como lo han hecho década tras década, ¿qué incentivo existe para que los profesores u hospitales cambien voluntariamente? Quizás cuando los médicos comiencen a ser amenazados con demandas, comenzarán a obtener el consentimiento con conocimiento. Como escribió un comentarista, “los administradores de hospitales que permiten que los estudiantes de medicina en sus instalaciones realicen exámenes pélvicos a mujeres anestesiadas que no hayan dado su consentimiento deberían consultar con su asesor legal sobre la definición de la palabra “violación” en su jurisdicción”.

La solución es bien sencilla: simplemente pídelo. Pídeles permiso a las mujeres. Es su cuerpo y, por tanto, su elección. Pero la experiencia reciente ha demostrado que es poco probable que se produzca un cambio significativo y completo en los hospitales hasta que algún hospital o médico pague una indemnización sustancial en alguna demanda por este error de juicio ético. Con suerte, ese día llegará pronto, no sea que esa olla descuidada finalmente se desborde.

“[Algunos] lo defienden como inocuo y dicen que pedir el consentimiento aumentaría las probabilidades de que los pacientes dijeran que no, negando a los estudiantes una parte crucial de su formación”. Cuando escribí por primera vez sobre esta práctica hace más de 20 años en mi libro Heart Failure sobre el tiempo que pasé en la escuela de medicina, hablé sobre cómo había recibido los mismos comentarios de mis compañeros de clase, la respuesta de que “bueno, entonces, si no, ¿cómo-vamos a aprender?”. Creo que el simple hecho de hacer tal pregunta significa perder un poco nuestra propia humanidad. “¡La respuesta, por supuesto, es que debemos aprender con mujeres que dan su consentimiento! Y para hacer eso es posible que primero tengamos que, ¡imagínense!, establecer una relación con la paciente y confianza, incluso hablar con ella. Es decir, puede que tengamos que tratarlas como seres humanos”.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción Glass Entertainment

Gráficos Avo Media

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Jon Aske voluntario activo en NutritionFacts.org.

“Los informes recientes de estudiantes de medicina que realizan exámenes pélvicos con fines de capacitación en mujeres anestesiadas sin su consentimiento [o conocimiento] han resultado en una tormenta de controversias y exigen una mayor regulación”. Pero esos tales “informes recientes” son de hace unos veinte años. California fue el primer estado en convertirlo en ilegal, pero estos primeros avances no llegaron mucho más allá.

“Esta práctica, común desde finales del siglo XIX, no fue cuestionada en gran parte hasta que un estudio de 2003 informó que el 90 por ciento de los estudiantes de medicina que completaron rotaciones de obstetricia y ginecología en cuatro facultades de medicina del área de Filadelfia realizaron exámenes pélvicos en mujeres anestesiadas con fines educativos”, aunque un estudio posterior encontró que el porcentaje era menor. ¿En resumen? Que los “exámenes pélvicos realizados en mujeres anestesiadas sin consentimiento se siguen llevando a cabo”. ¿Cómo puede continuar esto década tras década cuando los expertos en ética médica han calificado tales prácticas como inmorales e injustificables, una práctica a la que se debería poner fin inmediatamente? Algunas escuelas prometieron terminar con la práctica. Pero, lamentablemente, estas victorias iniciales se estancaron rápidamente. Al mismo tiempo que algunas escuelas sí estaban reformando sus prácticas, otras se atrincheraban y defendían las suyas públicamente.

Como institución de educadores que es, la Asociación de Profesores de Ginecología y Obstetricia escribió: “Debemos sopesar la libertad de las mujeres para decidir y nuestra obligación de formar la próxima generación de médicos”. Algunos profesores médicos especialmente francos mantienen que los pacientes sin seguro médico le deben a la sociedad el participar, ya que reciben atención subsidiada por los contribuyentes. Se dice que las regulaciones para frenar esta práctica están “colocando barreras inapropiadas e innecesarias en el camino de los estudiantes de medicina que necesitan aprender habilidades médicas esenciales” y, por lo tanto, se deben resistir. Por eso, no es de extrañar que los estudiantes de medicina todavía realicen exámenes pélvicos en mujeres bajo anestesia.

Las sociedades médicas profesionales al menos han respaldado el concepto de pedir consentimiento explícito, al menos de boquilla, pero a pesar de estas recomendaciones, la evidencia sugiere que la práctica sigue viva y coleando. Y el uso no autorizado de mujeres no es un fenómeno limitado a unas pocas escuelas de medicina como malas hierbas, sino un problema internacional.

Incluso después del movimiento Me Too, e incluso después de que Larry Nasser, el infame médico de gimnasia estadounidense fuera sentenciado a un siglo de prisión. ¿Y por qué fue sentenciado? Por tocar los genitales de mujeres sin su consentimiento. Sin embargo, todavía hay mujeres que son utilizadas como sujetos de enseñanza para estos exámenes sin su permiso, sin su consentimiento.

Una puesta al día de 2020 del Centro de Bioética de Yale se titulaba: “Una olla sin vigilar hierve sin parar”. Durante los últimos 30 años, varios grupos, tanto dentro como fuera de la medicina, han expresado cada vez más su oposición, pero tales argumentos no han obligado a un cambio institucional significativo. Sí, las asociaciones médicas dicen de boca para afuera que recomiendan prohibir los exámenes pélvicos sin consentimiento; sin embargo, estas declaraciones están hechas en calidad asesora y son incompletas. Simplemente no tienen la capacidad de impulsar un cambio sistémico, como lo demuestra la inacción de las instituciones. En respuesta a la incapacidad de la profesión médica para vigilarse a sí misma, nueve estados han aprobado leyes que limitan esta práctica; así que si vives en Iowa, Illinois, Utah, Oregón, Maryland, Virginia, Nueva York, California o Hawai, existen por lo menos leyes que impiden tal práctica.

Pero, claro, si estás anestesiada, ¿cómo puedes saber si los estudiantes de medicina están haciendo cola o no? Las pacientes “están en la peor posición para saber lo que les están haciendo, ya que están inconscientes y [pueden ser utilizadas] de manera que no dejen señales y, a menudo, sus acciones no están documentadas en sus registros médicos tampoco”. Entonces, cuando los medios de comunicación pierden interés, como lo han hecho década tras década, ¿qué incentivo existe para que los profesores u hospitales cambien voluntariamente? Quizás cuando los médicos comiencen a ser amenazados con demandas, comenzarán a obtener el consentimiento con conocimiento. Como escribió un comentarista, “los administradores de hospitales que permiten que los estudiantes de medicina en sus instalaciones realicen exámenes pélvicos a mujeres anestesiadas que no hayan dado su consentimiento deberían consultar con su asesor legal sobre la definición de la palabra “violación” en su jurisdicción”.

La solución es bien sencilla: simplemente pídelo. Pídeles permiso a las mujeres. Es su cuerpo y, por tanto, su elección. Pero la experiencia reciente ha demostrado que es poco probable que se produzca un cambio significativo y completo en los hospitales hasta que algún hospital o médico pague una indemnización sustancial en alguna demanda por este error de juicio ético. Con suerte, ese día llegará pronto, no sea que esa olla descuidada finalmente se desborde.

“[Algunos] lo defienden como inocuo y dicen que pedir el consentimiento aumentaría las probabilidades de que los pacientes dijeran que no, negando a los estudiantes una parte crucial de su formación”. Cuando escribí por primera vez sobre esta práctica hace más de 20 años en mi libro Heart Failure sobre el tiempo que pasé en la escuela de medicina, hablé sobre cómo había recibido los mismos comentarios de mis compañeros de clase, la respuesta de que “bueno, entonces, si no, ¿cómo-vamos a aprender?”. Creo que el simple hecho de hacer tal pregunta significa perder un poco nuestra propia humanidad. “¡La respuesta, por supuesto, es que debemos aprender con mujeres que dan su consentimiento! Y para hacer eso es posible que primero tengamos que, ¡imagínense!, establecer una relación con la paciente y confianza, incluso hablar con ella. Es decir, puede que tengamos que tratarlas como seres humanos”.

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Video producción Glass Entertainment

Gráficos Avo Media

Nota del Doctor

Es inconcebible que a los estudiantes de medicina se les permita legalmente practicar exámenes pélvicos en mujeres anestesiadas sin su consentimiento en 41 estados de EE. UU. Incluso quienes viven en uno de los nueve estados donde esta práctica es técnicamente ilegal, ¿cómo podemos saber que se respetará la ley una vez que una esté inconsciente? Quizás los estudiantes de medicina deberían usar cámaras corporales como la policía.

Si te perdiste el video anterior, ve Los estudiantes de medicina les hacen exploraciones ginecológicas a mujeres anestesiadas sin su consentimiento.

Nota: este video contiene descripciones de agresión sexual.

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