La inocuidad de las dietas cetogénicas

La traducción de este texto viene de la mano de nuestra voluntaria María Clara Bori.

¿Qué efectos tienen las dietas cetogénicas en la suficiencia nutricional, la microbiota y el riesgo cardiovascular?

Tras décadas de utilizar las dietas cetogénicas para tratar ciertos casos de epilepsia pediátrica, se ha aunado un cúmulo de datos sobre la seguridad de estas dietas. Pareciera que las deficiencias nutricionales son su problema más evidente. Se ha documentado un consumo inadecuado de 17 micronutrientes, vitaminas y minerales en aquellas personas que siguen dietas cetogénicas estrictas, como puedes ver en el gráfico debajo y en el minuto 0:14 de mi video ¿Son seguras las dietas cetogénicas?

Cuando nos ponemos a dieta, es un momento de particular importancia para asegurarnos de que estamos cumpliendo con nuestros requisitos nutricionales, ya que podríamos estar consumiendo menos alimento. Las dietas cetogénicas tienden a ser tan carentes de nutrientes que una evaluación estimó que una persona tendría que consumir más de 37.000 calorias por día para tener un consumo diario suficiente de todas las vitaminas y los minerales esenciales, como puedes ver en el gráfico aquí debajo y en el minuto 0:39 de mi video.

Esa es una de las ventajas de las dietas vegetales. Como dijo el jefe de redacción de la Revista de la Asociación Dietética Americana, “¿qué podría tener más densidad nutricional que una dieta vegetariana?”. Optar por una dieta saludable podría ser más fácil que consumir 37 000 calorías diarias, que sería como mandarle 50 barras de manteca al café en el desayuno.
 
Y tampoco estamos hablando simplemente de no cumplir con las dosis diarias necesarias. Los niños desarrollaron escorbuto luego de comenzar una dieta cetogénica, y algunos incluso han muerto a causa de una deficiencia de selenio, la cual puede causar una muerte cardíaca súbita. Una deficiencia en vitaminas y minerales puede resolverse con la administración de suplementos, pero ¿qué ocurre con los prebióticos, las decenas de distintos tipos de fibra y los almidones resistentes que se encuentran concentrados en los cereales integrales y las legumbres, y que estaríamos dejando de consumir?

No resulta sorprendente que los casos de constipación sean recurrentes en las dietas cetogénicas. Como mencioné antes, no darle prebióticos a nuestra microbiota puede ocasionar un arsenal de consecuencias negativas. Se ha demostrado que las dietas cetogénicas “reducen la abundancia de especies y la diversidad de la microbiota intestinal”, también conocida como la flora intestinal. Se pueden detectar los cambios en la microbiota tan solo 24 horas después de pasar a una dieta alta en grasas y baja en fibra. La falta de fibra hace que las bacterias benéficas del intestino pasen hambre. Solíamos creer que la grasa dietaria se absorbía casi por completo en el intestino delgado pero, basándonos en los descubrimientos de algunos estudios que utilizaron trazadores radiactivos, hoy sabemos que alrededor del 7% de las grasas saturadas de una comida alta en grasas puede llegar hasta el colon. Esto podría traer como resultado “cambios perjudiciales” para nuestra microbiota, aumentar el peso corporal, agravar el síndrome de intestino permeable y aumentar la inflamación. Por ejemplo, podría darse una disminución de Bifidobacteria, que es benéfica para el cuerpo, y una disminución en la producción general de ácidos grasos de cadena corta. Ambas situaciones aumentan el riesgo de desarrollar trastornos gastrointestinales.

 En el corazón de este asunto está la siguiente cuestión: ¿qué podría estar haciéndole toda esa grasa saturada a nuestro corazón? Si observamos las dietas bajas en carbohidratos y la mortalidad total, aquellas personas que consumen este tipo de dietas padecen “un riesgo significativamente más alto de mortalidad por todas las causas”, lo que significa que viven, en promedio, vidas significativamente más cortas. Sin embargo, desde la perspectiva de las enfermedades cardiovasculares, el origen de la grasa (ya sea animal o vegetal) importa. Según los famosos cohortes de Harvard, consumir una dieta de origen animal y baja en carbohidratos se asoció con índices de mortalidad cardiovascular más altos y con un riesgo 50% mayor de morir por un ataque cardíaco o una apoplejía. Sin embargo, esta misma asociación no está presente en las dietas vegetales bajas en carbohidratos.

Y no fue solo Harvard quien dijo esto. Otros investigadores también descubrieron que “los patrones de dietas bajas en carbohidratos que prefieren proteínas y grasas de origen animal, como por ejemplo el cordero, la res, el cerdo y el pollo, están asociados a una mortalidad más alta, mientras que aquellas dietas que prefieren proteínas y grasas de origen vegetal de fuentes como los vegetales, los frutos secos, la mantequilla de maní y el pan integral, están asociadas a una menor mortalidad…”.
 
La producción de colesterol en el cuerpo está directamente correlacionada con el peso corporal, como puedes ver en el gráfico aquí abajo y en el minuto 3:50 de mi video.

Cada libra de peso que perdemos, sin importar de qué manera, se asocia con una disminución de un punto en los niveles de colesterol en sangre. Pero si les damos a las personas una dieta cetogénica muy baja en carbohidratos, el efecto beneficioso en el colesterol malo (LDL) se pierde en gran medida o incluso desaparece por completo. Los cambios compensatorios en el LDL o el HDL (lo que solíamos considerar colesterol bueno) no son suficientes para contrarrestar este riesgo. Tampoco tienes que quedarte esperando a que el colesterol se te acumule en las arterias para ver efectos adversos. Tres horas después de consumir una comida abundante en grasas saturadas, ya se puede ver un daño significativo en el funcionamiento de las arterias. Incluso tras perder 12 libras de peso corporal, la función arterial, en lugar de mejorar, se ve perjudicada por una dieta cetogénica. Este parece ser el caso con las dietas bajas en carbohidratos en general.

Para leer más sobre las dietas cetogénicas, consulta nuestra serie de videos aquí.

Y para aprender más sobre tu microbiota, puedes ver nuestros videos sobre el tema aquí debajo.

Key Takeaways

    • Uno de los problemas más obvios de las dietas cetogénicas son las deficiencias nutricionales, como demuestra el consumo inadecuado de 17 vitaminas, minerales y micronutrientes documentado en las personas que siguen dietas cetogénicas estrictas.
    • Las dietas cetogénicas suelen estar tan vacías de nutrientes que se estima que una persona necesitaría consumir 37 000 calorías diarias adicionales para obtener una dosis suficiente de todas las vitaminas y los minerales esenciales. Por otro lado, el jefe de la Revista de la Asociación Dietética Americana escribió: “¿qué podría tener más densidad nutricional que una dieta vegetariana?”.
    • Algunas personas desarrollaron escorbuto luego de comenzar una dieta cetogénica, y algunos incluso han muerto a causa de una deficiencia de selenio, la cual puede causar una muerte cardiaca súbita.
  • Las dietas cetogénicas carecen de prebióticos, las decenas de distintos tipos de fibra y almidones resistentes que se encuentran concentrados en los cereales integrales y las legumbres. No resulta sorprendente que los casos de constipación sean recurrentes en las dietas cetogénicas. Se ha demostrado que estas dietas “reducen la abundancia de especies y la diversidad de la microbiota intestinal”.
    • La falta de fibra hace que las bacterias benéficas del intestino pasen hambre. Alrededor del 7% de las grasas saturadas de una comida alta en grasas puede llegar hasta el colon, perjudicar nuestra microbiota intestinal y aumentar el peso corporal, agravar el síndrome de intestino permeable y aumentar la inflamación.
    • Las personas que consumen dietas bajas en carbohidratos viven, en promedio, significativamente menos tiempo.
    • Desde la perspectiva de las enfermedades cardiovasculares, el origen de la grasa importa. Consumir una dieta de origen animal y baja en carbohidratos se asoció con índices de mortalidad cardiovascular más altos. Sin embargo, esta misma asociación no está presente en las dietas vegetales bajas en carbohidratos.
    • El peso corporal está directamente correlacionado con la producción de colesterol en el cuerpo. Cada libra de peso que perdemos se asocia con una disminución de un punto en los niveles de colesterol en sangre.
    • Sin embargo, el efecto beneficioso en el colesterol malo (LDL) se pierde en gran medida o incluso desaparece por completo cuando se consume una dieta cetogénica baja en carbohidratos.
    • Tres horas después de consumir una comida alta en grasas saturadas, la función arterial se ve gravemente perjudicada, y empeora con una dieta cetogénica en lugar de mejorar (incluso con 12 libras de peso corporal menos). Este parece ser el caso con las dietas bajas en carbohidratos en general.

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