Flashback Friday: La infusión de hibisco y las dietas vegetales para la hipertensión y Cuánto hibisco es demasiado

Flashback Friday: La infusión de hibisco y las dietas vegetales para la hipertensión y Cuánto hibisco es demasiado
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¿Cómo se compara la bajada de tensión que ofrece la infusión de hibisco con la dieta DASH, una dieta vegetal o el ejercicio de resistencia a larga distancia?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leslie SalasMacarena Troscé voluntarias activas en NutritionFacts.org.

Recientes estudios científicos probaron el hibisco con la obesidad, dándole hibisco a personas con sobrepeso, y la evidencia mostró una reducción del peso corporal, pero después de 12 semanas tomando hibisco solo perdieron 1.5 kilos; lo que realmente vendría siendo solo 0.75 kilos, comparado con el grupo tomando un placebo. Claramente el hibisco no es ninguna solución mágica.

La supuesta propiedad reductora del colesterol del infusión de hibisco se veía un poco más prometedora. Algunos estudios más antiguos sugirieron una reducción de hasta el 8% bebiendo dos tazas al día durante un mes, pero cuando toda la información se compiló, los resultados fueron más o menos parejos. Esto puede ser debido a que solo alrededor del 50% de las personas responden al té cuando beben el equivalente de 2 a 5 tazas al día, aunque los que sí respondieron, tuvieron una respetable disminución de aproximadamente un 12%… Pero nada como el 30% que se puede obtener en solo semanas de comer una dieta saludable a base de plantas.

Con la hipertensión es donde el hibisco realmente podría hacer la diferencia. Esta es una enfermedad que afecta a mil millones y mata a millones de personas. Hasta el 2010, no había suficientes estudios de alta calidad para apoyar el uso de infusión de hibisco para tratarla, pero desde entonces hemos visto ensayos clínicos aleatorizados de doble ciego y controlados con placebos, donde la infusión de hibisco es comparada con agua artificialmente coloreada y aromatizada que parece y sabe como el té. En estos el té tuvo un mucho mejor desempeño.

Aún no se sabe completamente por qué funciona, pero el hibisco pareciera aumentar la producción de óxido nítrico, lo que podría ayudar a nuestras arterias a relajarse y a dilatarse mejor. Sea como sea, una reciente revisión de la literatura científica indicó que el consumo diario de infusión de hibisco puede reducir significativamente la presión sanguínea en las personas con hipertensión. Pero, ¿qué tanto? ¿Y cómo se compara esta disminución con la producida por otras intervenciones?

Cuando se trata de modificaciones del estilo de vida integral para el control de la presión arterial, el estándar dorado de las pruebas clínicas es la prueba clínica PREMIER. Sabiendo que 9 de cada 10 estadounidenses van a desarrollar hipertensión, se seleccionaron aleatoriamente 800 hombres y mujeres con presión arterial alta y se dividieron en tres grupos. Uno de ellos era el grupo control, también denominado grupo de “solo recomendación”, donde a los participantes solo se le decía que bajaran de peso, redujeran su consumo de sal, aumentaran su nivel de ejercicio y comieran más saludablemente; básicamente solo les dieron un folleto. En los otros dos grupos hubo una intervención al estilo de vida más rigurosa. Hubo 18 sesiones cara a cara, reuniones, diarios de alimentación, supervisión de la actividad física, ingesta de calorías y sodio. Un grupo de intervención se concentró solo en el ejercicio y el otro incluyó ejercicio y dieta. El segundo utilizó la dieta DASH, que es alta en frutas y verduras y baja en productos lácteos y carnes. En comparación con el grupo control, en seis meses lograron una caída de 4.3 puntos en la presión arterial sistólica, un resultado ligeramente mejor que el del grupo de intervención sin la dieta. Unos cuantos puntos podrían parecer poco (es como si alguien pasara de una presión sanguínea de 150 sobre 90 a una presión sanguínea de 146 sobre 90) pero a una escala poblacional, una caída de 5 puntos en el número total daría lugar a un 14 % menos de muertes por apoplejías, 9% menos de ataques cardíacos fatales y 7% menos de muertes cada año en general.

Una taza de infusión de hibisco con cada comida no solo bajó la presión arterial 3, 4 o 5 puntos, sino 7 puntos, de 129 a 122. Y de hecho, probándolo contra el fármaco líder para disminuir la presión arterial, Captopril, 2 tazas de infusión de hibisco cargadas cada mañana (utilizando un total de 5 bolsas de té para las 2 tazas) fueron tan eficaces en la reducción de la presión arterial como una dosis inicial de 25 mg de Captopril dos veces al día.

¿Entonces, es tan bueno como los fármacos, sin los efectos secundarios y mejor que la dieta y el ejercicio? Bueno, las intervenciones de al estilo de vida al final fueron bastante débiles. Como señalaron los expertos en salud pública, el estudio PREMIER solo pedía 30 minutos de ejercicio al día, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda alrededor de 1 hora al día como mínimo.

Y en relación a la dieta, cuanta menor fue la ingesta de grasa animal y mayor la ingesta de proteínas de origen vegetal que consumieron los participantes del estudio PREMIER, mejor pareciera funcionar la dieta. Lo que puede explicar por qué las dietas vegetarianas parecieran funcionar aún mejor que la dieta DASH. Mientras más alimentos a base de plantas se ingieran, menor es la prevalencia de la hipertensión.

En la dieta DASH, se les pidió reducir el consumo de carne, pero aún se consumía todos los días, por lo que esta dieta se calificaría como no-vegetariana. En el estudio Adventista 2, que examinó a 89,000 californianos, se encontró que los que consumían carne más bien una vez por semana, tenían un 23% menos de presión arterial alta. Eliminando toda la carne excepto el pescado, la tasa fue de un 38% más bajo. Los vegetarianos, al eliminar de raíz toda la carne, tienen menos de la mitad de la tasa de riesgo y los veganos, eliminando todas las grasas y proteínas animales, lanzaron por la ventana tres cuartas partes del riesgo de morir en manos de este asesino.

Se puede observar este mismo tipo de disminución puntual en las tasas de diabetes con el incremento del porcentaje de la dieta que es a base de plantas y una disminución en el exceso de peso corporal. Curiosamente, solo aquellos que comían dietas basadas completamente en plantas estuvieron en la categoría de peso ideal. Pero, ¿podría ser solo esa la razón por la que los que se alimentan a base de plantas tienen una presión arterial tan buena? Tal vez sea solo porque son muy delgados. Anteriormente, ya he mostrado cómo los que se alimentan a base de plantas solo tienen una fracción del riesgo de diabetes incluso teniendo el mismo peso, e incluso después de tener en cuenta el IMC, pero ¿qué pasa con la hipertensión?

El estadounidense promedio tiene lo que se conoce como pre-hipertensión, lo que significa que el número máximo de su presión arterial es entre 120 y 139. Sin ser hipertenso, que comienza a los 140, podría estar bien encaminado a la hipertensión.

Comparemos estos números con la presión arterial de aquellos que solo consumen dietas basadas en plantas. Los últimos no están solo 3 o 4 puntos más abajo o incluso 7, sino 28 puntos más abajo. Este grupo que consume la dieta americana estándar tuvo, en promedio, sobrepeso con un IMC de más de 26 (que es aún mejor que el de la mayoría de los estadounidenses), mientras que el índice de los veganos fue solamente de 21, es decir, unos 18 kilos menos.

Así que quizás la única razón por la que aquellos que consumieron carne, huevos, lácteos y comida chatarra procesada tuvieron una presión arterial tan alta fue porque tenían sobrepeso; tal vez la dieta en sí no tuvo nada que ver.

Para resolver ese enigma, tendríamos que encontrar a un grupo que todavía estuviera consumiendo la dieta americana estándar, pero fuera tan delgado como el grupo vegano. Para encontrar un grupo que se ajustara tuvieron que utilizar atletas de resistencia de larga distancia que comieran la misma dieta americana y que hubieran corrido un promedio de 72 kilómetros por semana durante 21 años. Correr dos maratones a la semana durante 20 años puede hacer a cualquiera tan delgado como un vegano, sin importar lo que coma. Entonces, ¿dónde cayó este grupo en el gráfico? Tanto los veganos como el grupo de dieta convencional eran sedentarios, con menos de una hora de ejercicio por semana.

Los corredores de resistencia se ubicaron aquí. Así que al parecer si se corre un promedio de alrededor de 1600 kilómetros cada año, se podría rivalizar con algunos veganos literalmente flojos. Esto no significa que no se pueden hacer ambas cosas, pero podría ser más fácil solo comer plantas.

Los antiácidos de venta libre son probablemente la fuente más importante de exposición humana al aluminio en términos de su dosis. Maalox, por ejemplo, al tomarse según las indicaciones, puede exceder el límite de seguridad diario en más de 100 veces, y en ninguna parte de la etiqueta dice que no debe tomarse con bebidas ácidas, como el jugo de frutas. Tomar un antiácido con jugo de naranja puede aumentar la absorción de aluminio hasta 8 veces, y el ácido cítrico es el peor, el concentrado naturalmente en la lima y el limón.

Así como las frutas ácidas pueden aumentar la absorción de hierro, lo cual es bueno, bajo el mismo mecanismo pueden aumentar la absorción de aluminio. Eso lleva a preguntarnos qué sucede cuando se agrega jugo de limón al té. Anteriormente, llegué a la conclusión de que la cantidad de aluminio en el té no es un problema para la mayoría de la gente, ya que no se absorbe muy bien, pero ¿qué pasa si se le agrega limón? No hay diferencia entre el té con limón, el té sin limón o nada de té en términos de la cantidad de aluminio en el torrente sanguíneo, lo que sugiere que tomar té no contribuye significativamente en el ingreso de aluminio al cuerpo. Eso es hablando del té negro, el té verde, el té blanco y el té oolong, pero ¿qué pasa con el té de hierbas e hibisco, Red Zinger? Se llama té amargo porque contiene ácidos naturales como el ácido cítrico. ¿Podría esto aumentar la absorción de aluminio? El mayor porcentaje de aluminio pasa del hibisco al agua del té, pero hay menos aluminio en general. La pregunta es si el aluminio pasa del agua del té a nuestro cuerpo. No tenemos esos datos, pero, para estar seguros, debemos asumir lo peor, es decir, el aluminio en el té de hibisco, a diferencia del té verde y el negro, es completamente absorbible. En ese caso, según estos datos y el límite de seguridad semanal de la Organización Mundial de la Salud, es posible que no queramos tomar más de 15 tazas de té de hibisco al día si pesamos alrededor de 68 kilos. Pero si tienes un niño de 10 años que pesa 34 kilos, teóricamente medio galón diario podría ser demasiado. Y las pruebas exhaustivas más recientes sugieren que los niveles pueden alcanzar el doble, por lo cual se recomienda no más de dos cuartos de galón al día para adultos, o un cuarto de galón al día en el caso de niños más pequeños y mujeres embarazadas. En los bebés menores de 6 meses, que solo deben consumir leche materna, el té de hibisco debe evitarse por completo, al igual que en los niños con insuficiencia renal, que no pueden excretarlo de manera eficiente.

Este estudio también expresó preocupación por el gran nivel de manganeso en el té de hibisco. El manganeso es un oligoelemento esencial y un componente vital de algunas de nuestras enzimas antioxidantes más importantes, pero solo necesitamos de 2 a 5 mg por día, y 4 tazas de té de hibisco pueden contener hasta 17, con un promedio de aproximadamente 10. ¿Es eso un problema?

Las mujeres que recibieron 15 tazas al día durante 4 meses, si acaso, solo vieron una mejora en su actividad enzimática antiinflamatoria y antioxidante. Este estudio con 20 tazas al día, de manera similar, no mostró efectos adversos a corto plazo, pero sí mostró que la retención de manganeso en la dieta está regulada. Nuestro cuerpo no es estúpido; si absorbemos demasiado, el cuerpo disminuye la absorción y aumenta la excreción. Entonces, aunque los tomadores de té pueden obtener 10 veces más la carga de manganeso, 10-20 mg al día, los niveles en su sangre son esencialmente idénticos. Por lo tanto, hay poca evidencia de que el manganeso en la dieta represente un riesgo. Sin embargo, eso es con el té normal, no sabemos sobre la absorción del té de hibisco, por lo cual, por precaución, no deberíamos exceder la dosis de referencia de 10 mg al día, que es de alrededor de un cuarto de galón al día para adultos y medio cuarto para un niño de 34 kilos de peso. Esto realmente cambió mi consumo. Dados los beneficios de éste té, yo lo estaba usando como un sustituto del agua, consumiendo unos 2 litros al día, y licuaba los pétalos (no los descartaba), lo que duplicaba el contenido de aluminio y aumentaba las concentraciones de manganeso en aproximadamente un 30 %. Ahora, dada esta información, he reducido mi consumo diario a no más de un cuarto, y filtrado.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Imágenes de kattebelletje y Pgoyette vía Flickr.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leslie SalasMacarena Troscé voluntarias activas en NutritionFacts.org.

Recientes estudios científicos probaron el hibisco con la obesidad, dándole hibisco a personas con sobrepeso, y la evidencia mostró una reducción del peso corporal, pero después de 12 semanas tomando hibisco solo perdieron 1.5 kilos; lo que realmente vendría siendo solo 0.75 kilos, comparado con el grupo tomando un placebo. Claramente el hibisco no es ninguna solución mágica.

La supuesta propiedad reductora del colesterol del infusión de hibisco se veía un poco más prometedora. Algunos estudios más antiguos sugirieron una reducción de hasta el 8% bebiendo dos tazas al día durante un mes, pero cuando toda la información se compiló, los resultados fueron más o menos parejos. Esto puede ser debido a que solo alrededor del 50% de las personas responden al té cuando beben el equivalente de 2 a 5 tazas al día, aunque los que sí respondieron, tuvieron una respetable disminución de aproximadamente un 12%… Pero nada como el 30% que se puede obtener en solo semanas de comer una dieta saludable a base de plantas.

Con la hipertensión es donde el hibisco realmente podría hacer la diferencia. Esta es una enfermedad que afecta a mil millones y mata a millones de personas. Hasta el 2010, no había suficientes estudios de alta calidad para apoyar el uso de infusión de hibisco para tratarla, pero desde entonces hemos visto ensayos clínicos aleatorizados de doble ciego y controlados con placebos, donde la infusión de hibisco es comparada con agua artificialmente coloreada y aromatizada que parece y sabe como el té. En estos el té tuvo un mucho mejor desempeño.

Aún no se sabe completamente por qué funciona, pero el hibisco pareciera aumentar la producción de óxido nítrico, lo que podría ayudar a nuestras arterias a relajarse y a dilatarse mejor. Sea como sea, una reciente revisión de la literatura científica indicó que el consumo diario de infusión de hibisco puede reducir significativamente la presión sanguínea en las personas con hipertensión. Pero, ¿qué tanto? ¿Y cómo se compara esta disminución con la producida por otras intervenciones?

Cuando se trata de modificaciones del estilo de vida integral para el control de la presión arterial, el estándar dorado de las pruebas clínicas es la prueba clínica PREMIER. Sabiendo que 9 de cada 10 estadounidenses van a desarrollar hipertensión, se seleccionaron aleatoriamente 800 hombres y mujeres con presión arterial alta y se dividieron en tres grupos. Uno de ellos era el grupo control, también denominado grupo de “solo recomendación”, donde a los participantes solo se le decía que bajaran de peso, redujeran su consumo de sal, aumentaran su nivel de ejercicio y comieran más saludablemente; básicamente solo les dieron un folleto. En los otros dos grupos hubo una intervención al estilo de vida más rigurosa. Hubo 18 sesiones cara a cara, reuniones, diarios de alimentación, supervisión de la actividad física, ingesta de calorías y sodio. Un grupo de intervención se concentró solo en el ejercicio y el otro incluyó ejercicio y dieta. El segundo utilizó la dieta DASH, que es alta en frutas y verduras y baja en productos lácteos y carnes. En comparación con el grupo control, en seis meses lograron una caída de 4.3 puntos en la presión arterial sistólica, un resultado ligeramente mejor que el del grupo de intervención sin la dieta. Unos cuantos puntos podrían parecer poco (es como si alguien pasara de una presión sanguínea de 150 sobre 90 a una presión sanguínea de 146 sobre 90) pero a una escala poblacional, una caída de 5 puntos en el número total daría lugar a un 14 % menos de muertes por apoplejías, 9% menos de ataques cardíacos fatales y 7% menos de muertes cada año en general.

Una taza de infusión de hibisco con cada comida no solo bajó la presión arterial 3, 4 o 5 puntos, sino 7 puntos, de 129 a 122. Y de hecho, probándolo contra el fármaco líder para disminuir la presión arterial, Captopril, 2 tazas de infusión de hibisco cargadas cada mañana (utilizando un total de 5 bolsas de té para las 2 tazas) fueron tan eficaces en la reducción de la presión arterial como una dosis inicial de 25 mg de Captopril dos veces al día.

¿Entonces, es tan bueno como los fármacos, sin los efectos secundarios y mejor que la dieta y el ejercicio? Bueno, las intervenciones de al estilo de vida al final fueron bastante débiles. Como señalaron los expertos en salud pública, el estudio PREMIER solo pedía 30 minutos de ejercicio al día, mientras que la Organización Mundial de la Salud recomienda alrededor de 1 hora al día como mínimo.

Y en relación a la dieta, cuanta menor fue la ingesta de grasa animal y mayor la ingesta de proteínas de origen vegetal que consumieron los participantes del estudio PREMIER, mejor pareciera funcionar la dieta. Lo que puede explicar por qué las dietas vegetarianas parecieran funcionar aún mejor que la dieta DASH. Mientras más alimentos a base de plantas se ingieran, menor es la prevalencia de la hipertensión.

En la dieta DASH, se les pidió reducir el consumo de carne, pero aún se consumía todos los días, por lo que esta dieta se calificaría como no-vegetariana. En el estudio Adventista 2, que examinó a 89,000 californianos, se encontró que los que consumían carne más bien una vez por semana, tenían un 23% menos de presión arterial alta. Eliminando toda la carne excepto el pescado, la tasa fue de un 38% más bajo. Los vegetarianos, al eliminar de raíz toda la carne, tienen menos de la mitad de la tasa de riesgo y los veganos, eliminando todas las grasas y proteínas animales, lanzaron por la ventana tres cuartas partes del riesgo de morir en manos de este asesino.

Se puede observar este mismo tipo de disminución puntual en las tasas de diabetes con el incremento del porcentaje de la dieta que es a base de plantas y una disminución en el exceso de peso corporal. Curiosamente, solo aquellos que comían dietas basadas completamente en plantas estuvieron en la categoría de peso ideal. Pero, ¿podría ser solo esa la razón por la que los que se alimentan a base de plantas tienen una presión arterial tan buena? Tal vez sea solo porque son muy delgados. Anteriormente, ya he mostrado cómo los que se alimentan a base de plantas solo tienen una fracción del riesgo de diabetes incluso teniendo el mismo peso, e incluso después de tener en cuenta el IMC, pero ¿qué pasa con la hipertensión?

El estadounidense promedio tiene lo que se conoce como pre-hipertensión, lo que significa que el número máximo de su presión arterial es entre 120 y 139. Sin ser hipertenso, que comienza a los 140, podría estar bien encaminado a la hipertensión.

Comparemos estos números con la presión arterial de aquellos que solo consumen dietas basadas en plantas. Los últimos no están solo 3 o 4 puntos más abajo o incluso 7, sino 28 puntos más abajo. Este grupo que consume la dieta americana estándar tuvo, en promedio, sobrepeso con un IMC de más de 26 (que es aún mejor que el de la mayoría de los estadounidenses), mientras que el índice de los veganos fue solamente de 21, es decir, unos 18 kilos menos.

Así que quizás la única razón por la que aquellos que consumieron carne, huevos, lácteos y comida chatarra procesada tuvieron una presión arterial tan alta fue porque tenían sobrepeso; tal vez la dieta en sí no tuvo nada que ver.

Para resolver ese enigma, tendríamos que encontrar a un grupo que todavía estuviera consumiendo la dieta americana estándar, pero fuera tan delgado como el grupo vegano. Para encontrar un grupo que se ajustara tuvieron que utilizar atletas de resistencia de larga distancia que comieran la misma dieta americana y que hubieran corrido un promedio de 72 kilómetros por semana durante 21 años. Correr dos maratones a la semana durante 20 años puede hacer a cualquiera tan delgado como un vegano, sin importar lo que coma. Entonces, ¿dónde cayó este grupo en el gráfico? Tanto los veganos como el grupo de dieta convencional eran sedentarios, con menos de una hora de ejercicio por semana.

Los corredores de resistencia se ubicaron aquí. Así que al parecer si se corre un promedio de alrededor de 1600 kilómetros cada año, se podría rivalizar con algunos veganos literalmente flojos. Esto no significa que no se pueden hacer ambas cosas, pero podría ser más fácil solo comer plantas.

Los antiácidos de venta libre son probablemente la fuente más importante de exposición humana al aluminio en términos de su dosis. Maalox, por ejemplo, al tomarse según las indicaciones, puede exceder el límite de seguridad diario en más de 100 veces, y en ninguna parte de la etiqueta dice que no debe tomarse con bebidas ácidas, como el jugo de frutas. Tomar un antiácido con jugo de naranja puede aumentar la absorción de aluminio hasta 8 veces, y el ácido cítrico es el peor, el concentrado naturalmente en la lima y el limón.

Así como las frutas ácidas pueden aumentar la absorción de hierro, lo cual es bueno, bajo el mismo mecanismo pueden aumentar la absorción de aluminio. Eso lleva a preguntarnos qué sucede cuando se agrega jugo de limón al té. Anteriormente, llegué a la conclusión de que la cantidad de aluminio en el té no es un problema para la mayoría de la gente, ya que no se absorbe muy bien, pero ¿qué pasa si se le agrega limón? No hay diferencia entre el té con limón, el té sin limón o nada de té en términos de la cantidad de aluminio en el torrente sanguíneo, lo que sugiere que tomar té no contribuye significativamente en el ingreso de aluminio al cuerpo. Eso es hablando del té negro, el té verde, el té blanco y el té oolong, pero ¿qué pasa con el té de hierbas e hibisco, Red Zinger? Se llama té amargo porque contiene ácidos naturales como el ácido cítrico. ¿Podría esto aumentar la absorción de aluminio? El mayor porcentaje de aluminio pasa del hibisco al agua del té, pero hay menos aluminio en general. La pregunta es si el aluminio pasa del agua del té a nuestro cuerpo. No tenemos esos datos, pero, para estar seguros, debemos asumir lo peor, es decir, el aluminio en el té de hibisco, a diferencia del té verde y el negro, es completamente absorbible. En ese caso, según estos datos y el límite de seguridad semanal de la Organización Mundial de la Salud, es posible que no queramos tomar más de 15 tazas de té de hibisco al día si pesamos alrededor de 68 kilos. Pero si tienes un niño de 10 años que pesa 34 kilos, teóricamente medio galón diario podría ser demasiado. Y las pruebas exhaustivas más recientes sugieren que los niveles pueden alcanzar el doble, por lo cual se recomienda no más de dos cuartos de galón al día para adultos, o un cuarto de galón al día en el caso de niños más pequeños y mujeres embarazadas. En los bebés menores de 6 meses, que solo deben consumir leche materna, el té de hibisco debe evitarse por completo, al igual que en los niños con insuficiencia renal, que no pueden excretarlo de manera eficiente.

Este estudio también expresó preocupación por el gran nivel de manganeso en el té de hibisco. El manganeso es un oligoelemento esencial y un componente vital de algunas de nuestras enzimas antioxidantes más importantes, pero solo necesitamos de 2 a 5 mg por día, y 4 tazas de té de hibisco pueden contener hasta 17, con un promedio de aproximadamente 10. ¿Es eso un problema?

Las mujeres que recibieron 15 tazas al día durante 4 meses, si acaso, solo vieron una mejora en su actividad enzimática antiinflamatoria y antioxidante. Este estudio con 20 tazas al día, de manera similar, no mostró efectos adversos a corto plazo, pero sí mostró que la retención de manganeso en la dieta está regulada. Nuestro cuerpo no es estúpido; si absorbemos demasiado, el cuerpo disminuye la absorción y aumenta la excreción. Entonces, aunque los tomadores de té pueden obtener 10 veces más la carga de manganeso, 10-20 mg al día, los niveles en su sangre son esencialmente idénticos. Por lo tanto, hay poca evidencia de que el manganeso en la dieta represente un riesgo. Sin embargo, eso es con el té normal, no sabemos sobre la absorción del té de hibisco, por lo cual, por precaución, no deberíamos exceder la dosis de referencia de 10 mg al día, que es de alrededor de un cuarto de galón al día para adultos y medio cuarto para un niño de 34 kilos de peso. Esto realmente cambió mi consumo. Dados los beneficios de éste té, yo lo estaba usando como un sustituto del agua, consumiendo unos 2 litros al día, y licuaba los pétalos (no los descartaba), lo que duplicaba el contenido de aluminio y aumentaba las concentraciones de manganeso en aproximadamente un 30 %. Ahora, dada esta información, he reducido mi consumo diario a no más de un cuarto, y filtrado.

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