La teoría genética de la supervivencia del más gordo

La teoría genética de la supervivencia del más gordo
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El aumento de peso no es una enfermedad o una falta de voluntad, sino una respuesta normal del cuerpo a una situación fuera de lo normal.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Irene Belmonte voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Se dice que “en biología, nada tiene sentido excepto como parte de la evolución”. Puede que la contribución genética a la obesidad no sea muy grande, pero se podría decir que, en cierto sentido, está todo en nuestros genes. El consumir calorías disponibles de manera excesiva podría ser parte de nuestro ADN. 

Hemos nacido para comer. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, sobrevivimos en un contexto de escasez impredecible. Por eso, estamos programados para comer todo lo que podamos, mientras podamos, y guardar lo que sobre para luego. La disponibilidad de comida no era algo que se diera por sentado, así que, los que comieran más y pudieran almacenar más grasa para el futuro, tendrían más posibilidad de sobrevivir y de tener descendencia en el caso de haber escasez. Generación tras generación, milenio tras milenio, aquellos con menor apetito podrían haber perecido. Sin embargo, aquellos que se atiborraban podrían haber vivido lo suficiente como para pasar su predisposición genérica a comer y almacenar más calorías. Quizá, por eso hemos evolucionado hasta convertirnos en glotones acumuladores de calorías. Aunque, ahora que ya no es época de vacas flacas, a nosotros sí que nos haría falta estarlo.

El concepto que acabo de describir es el “genotipo ahorrador”, que fue propuesto en el 1962. Este dice que la obesidad es el resultado de la combinación entre el entorno en el que evolucionamos y el actual. Es como si fuéramos un oso polar en la selva. Todo ese pelo y esa grasa nos habría servido en el ártico, pero en el Congo sería una gran desventaja. De un modo parecido, la propensión a acumular unos kilos de más, habría sido algo positivo en la prehistoria, pero se vuelve un completo lastre ahora que vivimos en la tierra de la abundancia. Así que, no es que sea glotonería o vagancia. Puede que la obesidad sea una respuesta normal a un entorno anormal. 

Casi toda nuestra fisiología está sintonizada para permanecer en unos rangos muy específicos. Si tenemos calor, sudamos; si tenemos frío, tiritamos. Nuestro cuerpo tiene mecanismos que nos mantienen estables. Sin embargo, no ha tenido motivos para desarrollar un límite máximo de reservas de grasa corporal. Al principio, la evolución podría habernos presionado para mantenernos ágiles ante la amenaza de un depredador. Pero, con las armas y el fuego, no hemos tenido que huir de las bestias durante más de dos millones de años.

Lo que podría haber dejado a nuestros genes con la única predisposición de atiborrarnos con lo que sea y de acumular cuantas más calorías mejor.

Lo que una vez fue adaptativo, ahora es un problema, o eso es lo que dice la hipótesis del genotipo ahorrador de hace más de medio siglo. Esta, nos da una explicación elegante y sencilla a la actual epidemia de la obesidad que fue aceptada tanto por científicos, como por el público general. Aunque Neel se distanció de su propuesta original, aun siendo mayormente teórica, la premisa básica sigue siendo ampliamente aceptada por la comunidad científica. Además, sus implicaciones son muy amplias. 

En 2013, la American Medical Association votó por clasificar la obesidad como una enfermedad, contradiciendo las recomendaciones de su propio Consejo de Ciencia y Salud Pública. No es que importe mucho cómo lo llamemos. Una rosa, la llames como la llames, sigue causando la misma diabetes. Pero las enfermedades implican trastornos. La cirugía bariátrica no corrige una anomalía de la fisiología humana porque nuestros cuerpos solo hacen lo que están diseñados para hacer en caso de un exceso calórico. Más que un trastorno o falta de fuerza de voluntad, ganar peso es más bien una reacción normal, de gente normal, a una situación anormal. Más del 70 % de americanos tienen sobrepeso y es, literalmente, normal.

Un cuerpo que engorda cuando tiene acceso a demasiadas calorías, está actuando normal. Intentar reducir tal aumento de peso con medicamentos y cirugías, no corrige una anomalía en la fisiología humana, sino más bien deconstruye y reconstruye una respuesta normal en su interior.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción de Glass Entertainment

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Irene Belmonte voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Se dice que “en biología, nada tiene sentido excepto como parte de la evolución”. Puede que la contribución genética a la obesidad no sea muy grande, pero se podría decir que, en cierto sentido, está todo en nuestros genes. El consumir calorías disponibles de manera excesiva podría ser parte de nuestro ADN. 

Hemos nacido para comer. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, sobrevivimos en un contexto de escasez impredecible. Por eso, estamos programados para comer todo lo que podamos, mientras podamos, y guardar lo que sobre para luego. La disponibilidad de comida no era algo que se diera por sentado, así que, los que comieran más y pudieran almacenar más grasa para el futuro, tendrían más posibilidad de sobrevivir y de tener descendencia en el caso de haber escasez. Generación tras generación, milenio tras milenio, aquellos con menor apetito podrían haber perecido. Sin embargo, aquellos que se atiborraban podrían haber vivido lo suficiente como para pasar su predisposición genérica a comer y almacenar más calorías. Quizá, por eso hemos evolucionado hasta convertirnos en glotones acumuladores de calorías. Aunque, ahora que ya no es época de vacas flacas, a nosotros sí que nos haría falta estarlo.

El concepto que acabo de describir es el “genotipo ahorrador”, que fue propuesto en el 1962. Este dice que la obesidad es el resultado de la combinación entre el entorno en el que evolucionamos y el actual. Es como si fuéramos un oso polar en la selva. Todo ese pelo y esa grasa nos habría servido en el ártico, pero en el Congo sería una gran desventaja. De un modo parecido, la propensión a acumular unos kilos de más, habría sido algo positivo en la prehistoria, pero se vuelve un completo lastre ahora que vivimos en la tierra de la abundancia. Así que, no es que sea glotonería o vagancia. Puede que la obesidad sea una respuesta normal a un entorno anormal. 

Casi toda nuestra fisiología está sintonizada para permanecer en unos rangos muy específicos. Si tenemos calor, sudamos; si tenemos frío, tiritamos. Nuestro cuerpo tiene mecanismos que nos mantienen estables. Sin embargo, no ha tenido motivos para desarrollar un límite máximo de reservas de grasa corporal. Al principio, la evolución podría habernos presionado para mantenernos ágiles ante la amenaza de un depredador. Pero, con las armas y el fuego, no hemos tenido que huir de las bestias durante más de dos millones de años.

Lo que podría haber dejado a nuestros genes con la única predisposición de atiborrarnos con lo que sea y de acumular cuantas más calorías mejor.

Lo que una vez fue adaptativo, ahora es un problema, o eso es lo que dice la hipótesis del genotipo ahorrador de hace más de medio siglo. Esta, nos da una explicación elegante y sencilla a la actual epidemia de la obesidad que fue aceptada tanto por científicos, como por el público general. Aunque Neel se distanció de su propuesta original, aun siendo mayormente teórica, la premisa básica sigue siendo ampliamente aceptada por la comunidad científica. Además, sus implicaciones son muy amplias. 

En 2013, la American Medical Association votó por clasificar la obesidad como una enfermedad, contradiciendo las recomendaciones de su propio Consejo de Ciencia y Salud Pública. No es que importe mucho cómo lo llamemos. Una rosa, la llames como la llames, sigue causando la misma diabetes. Pero las enfermedades implican trastornos. La cirugía bariátrica no corrige una anomalía de la fisiología humana porque nuestros cuerpos solo hacen lo que están diseñados para hacer en caso de un exceso calórico. Más que un trastorno o falta de fuerza de voluntad, ganar peso es más bien una reacción normal, de gente normal, a una situación anormal. Más del 70 % de americanos tienen sobrepeso y es, literalmente, normal.

Un cuerpo que engorda cuando tiene acceso a demasiadas calorías, está actuando normal. Intentar reducir tal aumento de peso con medicamentos y cirugías, no corrige una anomalía en la fisiología humana, sino más bien deconstruye y reconstruye una respuesta normal en su interior.

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Gráficos de Avocado Video

Nota del Doctor

Si ganar peso es una reacción normal, de gente normal, a una situación anormal, ¿qué tipo de situación es esa, exactamente? La Comida Procesada Alta en Calorías, Calorie-Rich-And-Processed Foods en inglés (¡Ya se encargarán ustedes de encontrar un acrónimo!). Ese es el siguiente tema. 

Este es el tercer video de un total de once sobre la historia de la epidemia de obesidad. Si te has perdido los dos primeros, aquí los tienes: El papel de la dieta y el ejercicio en la epidemia de obesidad y El papel de los genes en la epidemia de obesidad.

Los ocho siguientes son:

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