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En Norteamérica se publicó el mayor estudio realizado para comparar las tasas de obesidad de quienes consumen dietas a base de vegetales. Los consumidores de carne superaron los pronósticos con un índice de masa corporal promedio (IMC) de 28,8, cerca de ser obesos. A los flexitarianos (personas que comen carne más semanal que diariamente) les fue mejor, con un IMC de 27,3, pero todavía tenían sobrepeso. Con un IMC de 26,3, a los pescovegetarianos (personas que evitan todo tipo de carne, excepto el pescado) les fue aún mejor. Incluso los vegetarianos estadounidenses tienden a tener un sobrepeso marginal, llegando a 25,7. El único grupo de intervención alimentaria que resultó tener el peso ideal fueron quienes comían estrictamente a base de vegetales (los “veganos”), cuyo promedio de IMC fue de 23,6.

Un estudio descubrió que las personas que habían consumido alguna vez dietas vegetarianas, pero luego comenzaron a consumir carne, por lo menos una vez por semana, experimentaron un aumento del 146% en las probabilidades de enfermedad cardíaca, un aumento del 152% de apoplejía, un aumento de 166% de diabetes y un aumento de 231% de probabilidades de aumento de peso.

Pero los vegetarianos pueden sufrir altas tasas de enfermedades crónicas si consumen muchos alimentos procesados. Tomemos India, por ejemplo, donde las tasas de diabetes, enfermedad cardíaca, obesidad y apoplejía han aumentado mucho más rápido de lo que se habría esperado, dado su relativamente pequeño aumento en el consumo de carne per cápita. Esto se ha atribuido, en parte, al cambio aparente de arroz integral a blanco y la sustitución con otros carbohidratos refinados, refrigerios envasados ​​y productos de comida rápida de sus productos básicos tradicionales: lentejas, frutas, verduras, granos integrales, frutos secos, y semillas.

La línea divisoria entre los alimentos que promueven la salud y los que fomentan la enfermedad puede ser menos la de alimentos vegetales versus alimentos de origen animal y más la de alimentos vegetales enteros versus la mayoría de los demás.

Se desarrolló un índice de calidad alimentaria que simplemente refleja el porcentaje de calorías que las personas obtienen de los alimentos vegetales no procesados ricos en nutrientes, en una escala de 0 a 100. Cuanto más alta sea la puntuación, más grasa corporal se perderá con el tiempo y menor será el riesgo de obesidad abdominal, presión arterial alta, colesterol alto y triglicéridos altos. Según el cálculo del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, el 32% de nuestras calorías proviene de alimentos de origen animal, el 57% de alimentos vegetales procesados ​​y sólo 11% ciento de granos enteros, legumbres, frutas, verduras y frutos secos. Eso significa que, en una escala de uno a diez, la dieta estadounidense obtendría una calificación aproximada  de uno.

 

Traducción: Ana Victoria Esquivel. Edición: Viviana Garcia

Créditos de imagen: sam74100 / Thinkstock. La imagen ha sido modificada.

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