Flashback Friday: La dieta de los gladiadores y los primeros estudios sobre los atletas vegetarianos

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Comparamos las dietas del gladiador romano “hombre de cebada” con soldados del ejército y los actuales espartanos modernos. Atletas consumidores de carne fueron sometidos a pruebas de resistencia frente a atletas vegetarianos e incluso frente a vegetarianos sedentarios.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Daniela Wiegrebe, Gabriela Elizondo, Viviana García y Tatiana Fernández voluntarias en NutritionFacts.org.

Recientemente, los restos de decenas de gladiadores romanos fueron descubiertos en una fosa común. La clave para identificarlos fueron los distintos tipos de lesiones mortales que hallaron en ellos, como el haber sido atravesado en el cráneo por un tridente. Usando solo sus esqueletos fueron capaces de reconstruir los golpes mortales, demostrar qué tan precisos realmente fueron e incluso reconstruir sus dietas a base de cebada y legumbres. Se puede observar en los isótopos de carbón qué tipos de plantas consumían; los isótopos de nitrógeno reflejan todo consumo de proteína animal. También se puede observar el azufre de sus huesos y la cantidad de estroncio, lo que lleva a afirmar que los mejores atletas de la antigua Roma se alimentaban en gran medida con dietas basadas en plantas.

Después, estaban los legionarios, los soldados romanos famosos por sus habilidades, los cuales también llevaban una dieta similar lo que sugiere que “los mejores luchadores de la antigüedad eran básicamente vegetarianos”. Entonces, si estas “perfectas máquinas de combate”, estos grandes héroes del deporte se alimentaban mayormente con granos y legumbres, ¿eso nos dice algo sobre la nutrición deportiva y la preferencia de los deportistas de élite? Bueno, la mayoría de los griegos y romanos eran básicamente vegetarianos, centrando sus dietas alrededor de cereales, frutas, vegetales y legumbres, así que, quizás, las dietas de los gladiadores no eran tan especiales. Platón, por ejemplo, promocionaba las plantas, prefiriendo alimentos vegetales por su eficiencia e higiene.

Por esta razón, los gladiadores romanos eran conocidos como “los hombres de cebada” pero es porque la cebada proporciona fuerza y estamina ¿o simplemente era porque fue el alimento principal con el cual las personas se alimentaban en esa época y no necesariamente para un mejor desempeño sino por su bajo costo?

Bueno, si observamos a los espartanos modernos, los indios Tarahumara, los que corren en competencias donde van pateando una pelota por 120 kilómetros solo por diversión, corriendo durante todo el día y toda la noche y quizás hasta 240 kilómetros si están de humor. ¿Qué obtienen si ganan? Una especial popularidad entre las damas (aunque la recompensa que prueba la virilidad de un hombre que ha estado corriendo durante dos días seguidos es cuestionable; quizás su resistencia se extiende a otras dimensiones). “Probablemente desde los días de los antiguos espartanos, ningún pueblo ha alcanzado un estado tan alto de acondicionamiento físico extremo”. ¿Y qué consumían? El mismo tipo de dietas, con un 75% a 80% de almidones, legumbres, maíz y calabaza. Tenían sus niveles de colesterol para probarlo, los cuales eran esencialmente tan bajos a 136 que los ataques al corazón casi no existían. Y no es porque tuvieran una genética especial, si les dieras suficientes yemas de huevo, su colesterol subiría enseguida.

Los corredores olímpicos modernos se alimentan del mismo modo. ¿Con qué se alimentan en Kenia? Con una dieta 99% vegetariana centrada mayormente en almidones. Pero como en todos estos casos, ¿su notable proeza física es por causa de sus dietas o a pesar de ellas? ¿O no tendría nada que ver con sus dietas? No lo sabemos, hasta que lo ponemos a prueba.

A pesar de todos los beneficios bien documentados de las dietas a base de vegetales, poco se sabe sobre sus efectos en el rendimiento atlético. Por lo que compararon la resiliencia de atletas de élite omnívoros y vegetarianos y su rendimiento en acondicionamiento aeróbico y resistencia. Entonces, se compara la utilización de oxígeno en la caminadora y la fuerza de sus cuádriceps con la extensión de sus piernas. Y los vegetarianos vencieron a sus contrincantes omnívoros en aptitud cardiorrespiratoria, pero su fuerza no difirió mucho. Lo que sugiere que por lo menos las dietas vegetarianas no comprometen el desempeño atlético.

Pero esto fue un estudio transversal. ¿Quizás los atletas vegetarianos estaban en mejor forma porque se entrenaban más duro? Como se puede ver en el estudio nacional de corredores, en donde se observan a miles de corredores: los corredores vegetarianos corrieron mucho más semanalmente, así que quizás eso explique su aptitud superior. Y quizás su mejor estado físico explica que logren mayores distancias.

Otros estudios transversales no encontraron diferencias en el acondicionamiento físico o un peor rendimiento entre atletas vegetarianos y no vegetarianos, como en este estudio de atletas vegetarianos en India. Por supuesto, podría haber aspectos socio económicos u otros factores de desviación. Por eso son necesarios estudios de intervención para poner las distintas dietas a prueba y poder comparar los rendimientos físicos, lo cual exploraremos próximamente.

En 1896, el acertadamente llamado James Parsley (“perejil” en inglés), condujo a un exitoso club de ciclistas vegetarianos a la victoria. Sus contrincantes evidentemente tuvieron que aceptar humildemente su derrota. Obviamente un belga lo puso a prueba en 1904, y llegó a la conclusión de que aquellos que comían más vegetales supuestamente levantaban un peso como un 80% mayor; pero no pude encontrar la fuente principal en inglés. Sin embargo sí pude encontrar una serie de famosos experimentos en Yale, publicados hace más de un siglo, sobre la influencia del consumo de carne en la resistencia.

Se comparó a cuarenta y nueve personas: atletas regulares (principalmente estudiantes de Yale), atletas vegetarianos y también vegetarianos sedentarios. “El experimento proporcionó un fuerte desafío a los argumentos de quienes se abstienen de comer carne”. Para gran sorpresa de los investigadores, los resultados parecieron reivindicar a los vegetarianos, sugiriendo que el no comer carne lleva a una mayor resistencia comparada con la de las personas acostumbradas a la dieta estadounidense estándar.

Veamos: la primera prueba de resistencia entre consumidores de carne y quienes se abstenían de esta consistió en determinar cuántos minutos consecutivos podías mantener tus brazos levantados de manera horizontal. Los atletas regulares de Yale fueron capaces de mantener sus brazos levantados, en promedio, unos 10 minutos. Esto es mucho más difícil de lo que parece. Inténtalo… Bien, pero los vegetarianos pudieron hacerlo como cinco veces mejor. El tiempo máximo de los consumidores de carne fue solo la mitad del promedio de los vegetarianos. Solo dos consumidores de carne alcanzaron los 15 minutos, mientras que más de dos tercios de los vegetarianos aguantaron 15 minutos. Ninguno entre aquellos con una alimentación regular alcanzó la media hora, mientras que casi la mitad de aquellos con una alimentación saludable lo hizo, incluídas nueve personas superaron una hora, cuatro que excedieron las dos horas y uno que aguantó más de tres horas.

¿Cuántas flexiones profundas de rodilla puedes hacer? Un atleta pudo hacer más de 1000, en promedio se hicieron 383, pero incluso estos atletas fueron derrotados por los vegetarianos sedentarios. Eso es lo más descabellado, incluso los sedentarios que se abstienen de comer carne superaron a los deportistas consumidores de carne. Los sedentarios que se abstenían de comer carne eran, en la mayoría de los casos, doctores que se la pasaban sentados todo el día. ¡Quiero un doctor que pueda hacer mil flexiones profundas de rodilla!  

Y en términos de recuperación, todas esas flexiones profundas de rodilla dejaron a todos los participantes adoloridos, pero mucho más a aquellos que comían carne. Entre los vegetarianos, de los dos que hicieron alrededor de 2000 flexiones profundas de rodilla, uno se fue inmediatamente a correr en la pista y el otro se fue a seguir con sus deberes de enfermería. Por otro lado, entre los consumidores de carne: un hombre que hizo 254 flexiones, trato de hacer la siguiente y no se pudo levantar, de hecho tuvo que ser transportado y lo incapacitaron varios días; otro quedó afectado por semanas después de desmayarse.

Puede inferirse, sin duda razonable, concluyó el una vez escéptico investigador de Yale, que la resistencia del grupo de atletas consumidores de carne fue muy inferior a la de los vegetarianos, incluso a la de los sedentarios. ¿Qué puede causar esta diferencia tan notable? Algunos argumentaron que la carne contenía una especie de “venenos de fatiga”, pero un investigador alemán que detalló sus experimentos con atletas ofreció una respuesta más prosaica. En su libro sobre lo que parecen estudios fisiológicos de vegetarianos “superventajosos”, ya les dije que solo hablo inglés, él especuló que la aparente superioridad de los vegetarianos se debía solo a la determinación tremenda de estos para probar su punto y difundir su propaganda; así que solo hicieron un mayor esfuerzo en las pruebas que sus rivales consumidores de carne. Los investigadores de Yale se preocuparon por eso y, consecuentemente, tomaron medidas especiales para estimular a los consumidores de carne al límite, apelando a su orgullo por su universidad. No dejen que esos miserables vegetarianos le ganen al “espíritu de Yale”.  

Los experimentos se publicaron en The New York Times. Los atletas de Yale consumidores de carne (suena como una película de zombies) fueron derrotados en rigurosas pruebas de resistencia. “El profesor de Yale cree que él ha probado definitivamente la inferioridad de los consumidores de carne en pruebas de fuerza y resistencia en comparación con quienes no consumen carne”. Algunos de los atletas más exitosos de Yale participaron en las pruebas de fuerza y el profesor Fischer mencionó que fueron obligados a admitir su inferioridad. ¿Cómo es que la verdad de este estudio se ha ocultado por tanto tiempo? Una razón, sugirió el profesor Fisher, es que los vegetarianos son su propio peor enemigo. En su fanatismo, van inmediatamente de la premisa de que comer carne está mal (generalmente basado en una escritura o una especie de dogma) y luego dicen que el consumo de carne no es saludable. Así no es como funciona la ciencia y el ignorar la lógica los descalifica al hacerlos ver como fanáticos y previene que se haga una investigación científica genuina. Mucha ciencia, incluso en ese tiempo, apuntaba marcadamente hacia una alimentación más a base de vegetales. Sin embargo, la palabra vegetariano (incluso hace 110 años) tenía una connotación tan mala que muchos estaban reacios a conceder la ciencia a su favor. La actitud científica apropiada es estudiar la cuestión del consumo de carne exactamente de la misma manera en que uno lo haría al estudiar la pregunta sobre cualquier otra cosa.

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Créditos de la imagen: rudall30 vía 123RF y  Balcer~commonswiki vía wikimedia.org. Las imágenes han sido modificadas.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Daniela Wiegrebe, Gabriela Elizondo, Viviana García y Tatiana Fernández voluntarias en NutritionFacts.org.

Recientemente, los restos de decenas de gladiadores romanos fueron descubiertos en una fosa común. La clave para identificarlos fueron los distintos tipos de lesiones mortales que hallaron en ellos, como el haber sido atravesado en el cráneo por un tridente. Usando solo sus esqueletos fueron capaces de reconstruir los golpes mortales, demostrar qué tan precisos realmente fueron e incluso reconstruir sus dietas a base de cebada y legumbres. Se puede observar en los isótopos de carbón qué tipos de plantas consumían; los isótopos de nitrógeno reflejan todo consumo de proteína animal. También se puede observar el azufre de sus huesos y la cantidad de estroncio, lo que lleva a afirmar que los mejores atletas de la antigua Roma se alimentaban en gran medida con dietas basadas en plantas.

Después, estaban los legionarios, los soldados romanos famosos por sus habilidades, los cuales también llevaban una dieta similar lo que sugiere que “los mejores luchadores de la antigüedad eran básicamente vegetarianos”. Entonces, si estas “perfectas máquinas de combate”, estos grandes héroes del deporte se alimentaban mayormente con granos y legumbres, ¿eso nos dice algo sobre la nutrición deportiva y la preferencia de los deportistas de élite? Bueno, la mayoría de los griegos y romanos eran básicamente vegetarianos, centrando sus dietas alrededor de cereales, frutas, vegetales y legumbres, así que, quizás, las dietas de los gladiadores no eran tan especiales. Platón, por ejemplo, promocionaba las plantas, prefiriendo alimentos vegetales por su eficiencia e higiene.

Por esta razón, los gladiadores romanos eran conocidos como “los hombres de cebada” pero es porque la cebada proporciona fuerza y estamina ¿o simplemente era porque fue el alimento principal con el cual las personas se alimentaban en esa época y no necesariamente para un mejor desempeño sino por su bajo costo?

Bueno, si observamos a los espartanos modernos, los indios Tarahumara, los que corren en competencias donde van pateando una pelota por 120 kilómetros solo por diversión, corriendo durante todo el día y toda la noche y quizás hasta 240 kilómetros si están de humor. ¿Qué obtienen si ganan? Una especial popularidad entre las damas (aunque la recompensa que prueba la virilidad de un hombre que ha estado corriendo durante dos días seguidos es cuestionable; quizás su resistencia se extiende a otras dimensiones). “Probablemente desde los días de los antiguos espartanos, ningún pueblo ha alcanzado un estado tan alto de acondicionamiento físico extremo”. ¿Y qué consumían? El mismo tipo de dietas, con un 75% a 80% de almidones, legumbres, maíz y calabaza. Tenían sus niveles de colesterol para probarlo, los cuales eran esencialmente tan bajos a 136 que los ataques al corazón casi no existían. Y no es porque tuvieran una genética especial, si les dieras suficientes yemas de huevo, su colesterol subiría enseguida.

Los corredores olímpicos modernos se alimentan del mismo modo. ¿Con qué se alimentan en Kenia? Con una dieta 99% vegetariana centrada mayormente en almidones. Pero como en todos estos casos, ¿su notable proeza física es por causa de sus dietas o a pesar de ellas? ¿O no tendría nada que ver con sus dietas? No lo sabemos, hasta que lo ponemos a prueba.

A pesar de todos los beneficios bien documentados de las dietas a base de vegetales, poco se sabe sobre sus efectos en el rendimiento atlético. Por lo que compararon la resiliencia de atletas de élite omnívoros y vegetarianos y su rendimiento en acondicionamiento aeróbico y resistencia. Entonces, se compara la utilización de oxígeno en la caminadora y la fuerza de sus cuádriceps con la extensión de sus piernas. Y los vegetarianos vencieron a sus contrincantes omnívoros en aptitud cardiorrespiratoria, pero su fuerza no difirió mucho. Lo que sugiere que por lo menos las dietas vegetarianas no comprometen el desempeño atlético.

Pero esto fue un estudio transversal. ¿Quizás los atletas vegetarianos estaban en mejor forma porque se entrenaban más duro? Como se puede ver en el estudio nacional de corredores, en donde se observan a miles de corredores: los corredores vegetarianos corrieron mucho más semanalmente, así que quizás eso explique su aptitud superior. Y quizás su mejor estado físico explica que logren mayores distancias.

Otros estudios transversales no encontraron diferencias en el acondicionamiento físico o un peor rendimiento entre atletas vegetarianos y no vegetarianos, como en este estudio de atletas vegetarianos en India. Por supuesto, podría haber aspectos socio económicos u otros factores de desviación. Por eso son necesarios estudios de intervención para poner las distintas dietas a prueba y poder comparar los rendimientos físicos, lo cual exploraremos próximamente.

En 1896, el acertadamente llamado James Parsley (“perejil” en inglés), condujo a un exitoso club de ciclistas vegetarianos a la victoria. Sus contrincantes evidentemente tuvieron que aceptar humildemente su derrota. Obviamente un belga lo puso a prueba en 1904, y llegó a la conclusión de que aquellos que comían más vegetales supuestamente levantaban un peso como un 80% mayor; pero no pude encontrar la fuente principal en inglés. Sin embargo sí pude encontrar una serie de famosos experimentos en Yale, publicados hace más de un siglo, sobre la influencia del consumo de carne en la resistencia.

Se comparó a cuarenta y nueve personas: atletas regulares (principalmente estudiantes de Yale), atletas vegetarianos y también vegetarianos sedentarios. “El experimento proporcionó un fuerte desafío a los argumentos de quienes se abstienen de comer carne”. Para gran sorpresa de los investigadores, los resultados parecieron reivindicar a los vegetarianos, sugiriendo que el no comer carne lleva a una mayor resistencia comparada con la de las personas acostumbradas a la dieta estadounidense estándar.

Veamos: la primera prueba de resistencia entre consumidores de carne y quienes se abstenían de esta consistió en determinar cuántos minutos consecutivos podías mantener tus brazos levantados de manera horizontal. Los atletas regulares de Yale fueron capaces de mantener sus brazos levantados, en promedio, unos 10 minutos. Esto es mucho más difícil de lo que parece. Inténtalo… Bien, pero los vegetarianos pudieron hacerlo como cinco veces mejor. El tiempo máximo de los consumidores de carne fue solo la mitad del promedio de los vegetarianos. Solo dos consumidores de carne alcanzaron los 15 minutos, mientras que más de dos tercios de los vegetarianos aguantaron 15 minutos. Ninguno entre aquellos con una alimentación regular alcanzó la media hora, mientras que casi la mitad de aquellos con una alimentación saludable lo hizo, incluídas nueve personas superaron una hora, cuatro que excedieron las dos horas y uno que aguantó más de tres horas.

¿Cuántas flexiones profundas de rodilla puedes hacer? Un atleta pudo hacer más de 1000, en promedio se hicieron 383, pero incluso estos atletas fueron derrotados por los vegetarianos sedentarios. Eso es lo más descabellado, incluso los sedentarios que se abstienen de comer carne superaron a los deportistas consumidores de carne. Los sedentarios que se abstenían de comer carne eran, en la mayoría de los casos, doctores que se la pasaban sentados todo el día. ¡Quiero un doctor que pueda hacer mil flexiones profundas de rodilla!  

Y en términos de recuperación, todas esas flexiones profundas de rodilla dejaron a todos los participantes adoloridos, pero mucho más a aquellos que comían carne. Entre los vegetarianos, de los dos que hicieron alrededor de 2000 flexiones profundas de rodilla, uno se fue inmediatamente a correr en la pista y el otro se fue a seguir con sus deberes de enfermería. Por otro lado, entre los consumidores de carne: un hombre que hizo 254 flexiones, trato de hacer la siguiente y no se pudo levantar, de hecho tuvo que ser transportado y lo incapacitaron varios días; otro quedó afectado por semanas después de desmayarse.

Puede inferirse, sin duda razonable, concluyó el una vez escéptico investigador de Yale, que la resistencia del grupo de atletas consumidores de carne fue muy inferior a la de los vegetarianos, incluso a la de los sedentarios. ¿Qué puede causar esta diferencia tan notable? Algunos argumentaron que la carne contenía una especie de “venenos de fatiga”, pero un investigador alemán que detalló sus experimentos con atletas ofreció una respuesta más prosaica. En su libro sobre lo que parecen estudios fisiológicos de vegetarianos “superventajosos”, ya les dije que solo hablo inglés, él especuló que la aparente superioridad de los vegetarianos se debía solo a la determinación tremenda de estos para probar su punto y difundir su propaganda; así que solo hicieron un mayor esfuerzo en las pruebas que sus rivales consumidores de carne. Los investigadores de Yale se preocuparon por eso y, consecuentemente, tomaron medidas especiales para estimular a los consumidores de carne al límite, apelando a su orgullo por su universidad. No dejen que esos miserables vegetarianos le ganen al “espíritu de Yale”.  

Los experimentos se publicaron en The New York Times. Los atletas de Yale consumidores de carne (suena como una película de zombies) fueron derrotados en rigurosas pruebas de resistencia. “El profesor de Yale cree que él ha probado definitivamente la inferioridad de los consumidores de carne en pruebas de fuerza y resistencia en comparación con quienes no consumen carne”. Algunos de los atletas más exitosos de Yale participaron en las pruebas de fuerza y el profesor Fischer mencionó que fueron obligados a admitir su inferioridad. ¿Cómo es que la verdad de este estudio se ha ocultado por tanto tiempo? Una razón, sugirió el profesor Fisher, es que los vegetarianos son su propio peor enemigo. En su fanatismo, van inmediatamente de la premisa de que comer carne está mal (generalmente basado en una escritura o una especie de dogma) y luego dicen que el consumo de carne no es saludable. Así no es como funciona la ciencia y el ignorar la lógica los descalifica al hacerlos ver como fanáticos y previene que se haga una investigación científica genuina. Mucha ciencia, incluso en ese tiempo, apuntaba marcadamente hacia una alimentación más a base de vegetales. Sin embargo, la palabra vegetariano (incluso hace 110 años) tenía una connotación tan mala que muchos estaban reacios a conceder la ciencia a su favor. La actitud científica apropiada es estudiar la cuestión del consumo de carne exactamente de la misma manera en que uno lo haría al estudiar la pregunta sobre cualquier otra cosa.

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Créditos de la imagen: rudall30 vía 123RF y  Balcer~commonswiki vía wikimedia.org. Las imágenes han sido modificadas.

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Nota del Doctor

En este video te presento las primeras dos partes de la serie de tres videos sobre atletas vegetarianos. El tercer video de la serie es El poder, la fuerza y la resistencia muscular de los vegetarianos.

Sin importar cuál sea tu dieta básica, existen ciertos alimentos que podrían mejorar el rendimiento atlético y la recuperación.

Si no lo has hecho aún, puedes suscribirte a mis videos de forma gratuita haciendo click aquí.

Los videos originales fueron publicados el 3 y el 5 de diciembre de 2018.

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