Una comparación entre la cirugía bariátrica y la alimentación para revertir la diabetes

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El perder peso sin recolocar tu anatomía gastrointestinal tiene beneficios que van más allá de la falta de riesgo al evitar una cirugía.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por María Belén Oliva voluntaria activa en NutritionFacts.org.

La comunidad quirúrgica se opone a la caracterización de la cirugía bariátrica como una fijación mandibular interna y un corte de órganos sanos para controlar la conducta de las personas. Han llegado a denominarla “cirugía metabólica”, lo que sugiere que las redisposiciones anatómicas alteran las hormonas digestivas y así ofrecen beneficios fisiológicos únicos. Como prueba, señalan las notables tasas de remisión para la diabetes tipo 2.

Luego de la cirugía, el 50 por ciento de los diabéticos obesos y del 75 por ciento de los diabéticos superobesos entran en remisión, lo que significa que la glucosa tiene un valor normal con una dieta habitual sin los fármacos de la diabetes. La normalización de la glucosa puede ocurrir pocos días después de la cirugía. Y quince años después, el 30 por ciento puede seguir sin diabetes (al comparar con una tasa de curación del 7 por ciento en un grupo de control no quirúrgico). Pero, ¿estamos seguros de que fue la cirugía?

Uno de los momentos más desafiantes de la cirugía bariátrica es cuando se levanta el hígado. Como las personas obesas suelen tener hígados grasos grandes, esto puede ser difícil. Hay riesgos de lesiones hepáticas y sangrando. El hígado grande es una de las causas más comunes por las que la cirugía laparoscópica menos invasiva se vuelve una cirugía abierta invasiva por completo, y el paciente queda con una gran cicatriz en todo el vientre y con mayores riesgos de infecciones de las heridas, complicaciones y tiempo de recuperación. Pero la pérdida de incluso apenas el 5 por ciento del peso corporal hace que el hígado graso disminuya en un 10 por ciento. Por eso los que esperan una cirugía bariátrica tienen que hacer dieta. Luego, los pacientes suelen hacer una dieta líquida muy baja en calorías durante semanas. ¿Podría su mejora de la glucosa deberse solo a una restricción calórica, más que a cierto tipo de magia metabólica quirúrgica? Los investigadores decidieron ponerlo a prueba.

En una clínica de cirugía bariátrica de la Universidad de Texas, los pacientes con diabetes tipo 2 con un bypass gástrico programado se ofrecieron como voluntarios para someterse a un período idéntico de restricción calórica, pero sin la cirugía. Se hospitalizaron y comenzaron con la misma dieta que tendrían antes y después de la cirugía durante diez días, con menos de 500 calorías al día para imitar la situación quirúrgica. Luego, los investigadores esperaron unos meses para que los pacientes engordaran y, después siguieron la cirugía real emparejada día a día con las dietas que hacían antes. Así, los mismos pacientes y las mismas dietas, solo que con o sin la cirugía real. Si hubiera algún tipo de beneficio metabólico en la reorganización anatómica, habrían tenido un mejor resultado después de la cirugía real, pero en ciertos aspectos empeoraron. La restricción calórica por sí sola resultó en mejoras similares en la glucosa, la función pancreática y la sensibilidad a la insulina, pero varias medidas de control diabético mejoraron significativamente más sin la cirugía. Así que, la cirugía los dejaría en desventaja metabólica.

La restricción calórica primero moviliza la grasa fuera del hígado. Se cree que la diabetes tipo 2 la causan la acumulación de grasa en el hígado y luego su distribución hacia el páncreas. Todos pueden tener un “umbral personal de grasa” para el almacenamiento seguro del exceso de grasa. Cuando se excede ese límite, la grasa se deposita en el hígado, donde causa resistencia a la insulina. El hígado intenta quitar algo de grasa (en forma de una molécula que transporta grasa llamada VLDL), que luego queda en el páncreas y puede matar las células que producen insulina. Para cuando se diagnostica la diabetes, la mitad de las células productoras de insulina pueden haber sido destruidas. Pero, si las personas siguieran una dieta baja en calorías todo este proceso se podría revertir.

Un balance calórico bastante negativo puede provocar un gran descenso de la grasa hepática como para activar la sensibilidad a la insulina hepática en siete días. Sigue así, y el hígado dejará de liberar la grasa suficiente como para ayudar a normalizar los niveles y las funciones de la grasa pancreática en ocho semanas. Una vez que bajas menos de tu umbral personal de la grasa, entonces podrías reanudar la ingesta normal y aún mantener la diabetes bajo control. La conclusión es que la diabetes tipo 2 es reversible con pérdida de peso, si la tratas a tiempo.

Si se pierde más de 14 kilos, el 90 por ciento de los que tuvieron diabetes tipo 2 durante menos de cuatro años logran la remisión, mientras que solo es reversible en el 50 por ciento de los que vivieron con la enfermedad por más de ocho años. Pero, eso es perder peso solo con la dieta. Los números de remisión para los diabéticos que pierden aún más del doble de peso con cirugía bariátrica pueden estar cerca del 75 por ciento y 40 por ciento, respectivamente.

La pérdida de peso sin recurrir a la cirugía también puede ofrecer otros beneficios. Los diabéticos que pierden peso solo con dieta pueden mejorar mucho los marcadores de inflamación sistémica, como el factor de necrosis tumoral, mientras que los niveles empeoraron significativamente cuando se perdió cerca de la misma cantidad de peso por un bypass gástrico.

¿Y las complicaciones diabéticas? Una de las causas por las que no nos gusta la diabetes es porque no queremos quedar ciegos ni someternos a diálisis. Al revertir la diabetes con cirugía bariátrica se puede mejorar la función renal, pero resulta increíble que no se pueda evitar la aparición o progresión de la pérdida de la visión diabética. Quizás porque la cirugía bariátrica afecta la cantidad de la dieta, pero no necesariamente la calidad de la dieta. Esto me recuerda a un estudio famoso publicado en el New England Journal of Medicine en el que se aleatorizó a miles de diabéticos a un programa intensivo de estilo de vida que se centró en la pérdida de peso. Diez años después, el estudio se detuvo antes de tiempo porque los diabéticos no vivían más o tenían menos ataques cardíacos. Esto puede ser porque siguieron con la misma dieta que obstruye el corazón pero solo en partes más pequeñas.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción Glass Entertainment

Gráficos Avo Media

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por María Belén Oliva voluntaria activa en NutritionFacts.org.

La comunidad quirúrgica se opone a la caracterización de la cirugía bariátrica como una fijación mandibular interna y un corte de órganos sanos para controlar la conducta de las personas. Han llegado a denominarla “cirugía metabólica”, lo que sugiere que las redisposiciones anatómicas alteran las hormonas digestivas y así ofrecen beneficios fisiológicos únicos. Como prueba, señalan las notables tasas de remisión para la diabetes tipo 2.

Luego de la cirugía, el 50 por ciento de los diabéticos obesos y del 75 por ciento de los diabéticos superobesos entran en remisión, lo que significa que la glucosa tiene un valor normal con una dieta habitual sin los fármacos de la diabetes. La normalización de la glucosa puede ocurrir pocos días después de la cirugía. Y quince años después, el 30 por ciento puede seguir sin diabetes (al comparar con una tasa de curación del 7 por ciento en un grupo de control no quirúrgico). Pero, ¿estamos seguros de que fue la cirugía?

Uno de los momentos más desafiantes de la cirugía bariátrica es cuando se levanta el hígado. Como las personas obesas suelen tener hígados grasos grandes, esto puede ser difícil. Hay riesgos de lesiones hepáticas y sangrando. El hígado grande es una de las causas más comunes por las que la cirugía laparoscópica menos invasiva se vuelve una cirugía abierta invasiva por completo, y el paciente queda con una gran cicatriz en todo el vientre y con mayores riesgos de infecciones de las heridas, complicaciones y tiempo de recuperación. Pero la pérdida de incluso apenas el 5 por ciento del peso corporal hace que el hígado graso disminuya en un 10 por ciento. Por eso los que esperan una cirugía bariátrica tienen que hacer dieta. Luego, los pacientes suelen hacer una dieta líquida muy baja en calorías durante semanas. ¿Podría su mejora de la glucosa deberse solo a una restricción calórica, más que a cierto tipo de magia metabólica quirúrgica? Los investigadores decidieron ponerlo a prueba.

En una clínica de cirugía bariátrica de la Universidad de Texas, los pacientes con diabetes tipo 2 con un bypass gástrico programado se ofrecieron como voluntarios para someterse a un período idéntico de restricción calórica, pero sin la cirugía. Se hospitalizaron y comenzaron con la misma dieta que tendrían antes y después de la cirugía durante diez días, con menos de 500 calorías al día para imitar la situación quirúrgica. Luego, los investigadores esperaron unos meses para que los pacientes engordaran y, después siguieron la cirugía real emparejada día a día con las dietas que hacían antes. Así, los mismos pacientes y las mismas dietas, solo que con o sin la cirugía real. Si hubiera algún tipo de beneficio metabólico en la reorganización anatómica, habrían tenido un mejor resultado después de la cirugía real, pero en ciertos aspectos empeoraron. La restricción calórica por sí sola resultó en mejoras similares en la glucosa, la función pancreática y la sensibilidad a la insulina, pero varias medidas de control diabético mejoraron significativamente más sin la cirugía. Así que, la cirugía los dejaría en desventaja metabólica.

La restricción calórica primero moviliza la grasa fuera del hígado. Se cree que la diabetes tipo 2 la causan la acumulación de grasa en el hígado y luego su distribución hacia el páncreas. Todos pueden tener un “umbral personal de grasa” para el almacenamiento seguro del exceso de grasa. Cuando se excede ese límite, la grasa se deposita en el hígado, donde causa resistencia a la insulina. El hígado intenta quitar algo de grasa (en forma de una molécula que transporta grasa llamada VLDL), que luego queda en el páncreas y puede matar las células que producen insulina. Para cuando se diagnostica la diabetes, la mitad de las células productoras de insulina pueden haber sido destruidas. Pero, si las personas siguieran una dieta baja en calorías todo este proceso se podría revertir.

Un balance calórico bastante negativo puede provocar un gran descenso de la grasa hepática como para activar la sensibilidad a la insulina hepática en siete días. Sigue así, y el hígado dejará de liberar la grasa suficiente como para ayudar a normalizar los niveles y las funciones de la grasa pancreática en ocho semanas. Una vez que bajas menos de tu umbral personal de la grasa, entonces podrías reanudar la ingesta normal y aún mantener la diabetes bajo control. La conclusión es que la diabetes tipo 2 es reversible con pérdida de peso, si la tratas a tiempo.

Si se pierde más de 14 kilos, el 90 por ciento de los que tuvieron diabetes tipo 2 durante menos de cuatro años logran la remisión, mientras que solo es reversible en el 50 por ciento de los que vivieron con la enfermedad por más de ocho años. Pero, eso es perder peso solo con la dieta. Los números de remisión para los diabéticos que pierden aún más del doble de peso con cirugía bariátrica pueden estar cerca del 75 por ciento y 40 por ciento, respectivamente.

La pérdida de peso sin recurrir a la cirugía también puede ofrecer otros beneficios. Los diabéticos que pierden peso solo con dieta pueden mejorar mucho los marcadores de inflamación sistémica, como el factor de necrosis tumoral, mientras que los niveles empeoraron significativamente cuando se perdió cerca de la misma cantidad de peso por un bypass gástrico.

¿Y las complicaciones diabéticas? Una de las causas por las que no nos gusta la diabetes es porque no queremos quedar ciegos ni someternos a diálisis. Al revertir la diabetes con cirugía bariátrica se puede mejorar la función renal, pero resulta increíble que no se pueda evitar la aparición o progresión de la pérdida de la visión diabética. Quizás porque la cirugía bariátrica afecta la cantidad de la dieta, pero no necesariamente la calidad de la dieta. Esto me recuerda a un estudio famoso publicado en el New England Journal of Medicine en el que se aleatorizó a miles de diabéticos a un programa intensivo de estilo de vida que se centró en la pérdida de peso. Diez años después, el estudio se detuvo antes de tiempo porque los diabéticos no vivían más o tenían menos ataques cardíacos. Esto puede ser porque siguieron con la misma dieta que obstruye el corazón pero solo en partes más pequeñas.

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Gráficos Avo Media

Nota del Doctor

Este es el tercer video de una serie de cuatro videos sobre la cirugía bariátrica. Si te perdiste los primeros dos, míralos aquí La tasa de mortalidad de las cirugías bariátricas para la pérdida de pesoLas complicaciones de la cirugía bariátrica para la pérdida de peso.

Mantente atento a ¿Qué tan perdurable es la pérdida de peso tras una cirugía bariátrica? para ver el último video de la serie.

Mi libro Comer para no engordar se enfoca con exclusividad en la pérdida sostenible de peso. Fíjate en la biblioteca o búscalo dondequiera que consigues los libros. (Todas las ganancias de mis libros se donan a la caridad).

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