Flashback Friday: Luchar contra la inflamación del cerebro autista y Los mejores alimentos para el autismo

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Existe un alimento que podría ser capaz de combatir las cuatro supuestas causas del autismo: la disfunción sináptica, el estrés oxidativo, la disfunción mitocondrial y la neuroinflamación. Se ha demostrado que el sulforafano que se encuentra en cinco centavos de brotes de brócoli ha beneficiado al autismo de una manera tal que no ha logrado hacerlo ningún medicamento en algún estudio doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leonardo Alanís, Gabriela Elizondo y Viviana García voluntarios activos en NutritionFacts.org.

La neuróloga de Harvard, Martha Herbert, dijo en un discurso inaugural, en una conferencia sobre el autismo, que “necesitamos realizar investigaciones como si supiéramos que es una emergencia”. Actualmente, hasta un 1.5% de los niños estadounidenses manifiesta autismo y esta cifra parece aumentar. Pero ¿qué pasa con el efecto dramático de la fiebre? Este “alivio dramático del comportamiento autista, al tenerla, sigue atormentando a padres y a médicos”. Desde el punto de vista de una investigación, “¿que podría ser más revelador que un evento común que prácticamente “normaliza” el comportamiento autista por un tiempo?”. Sin embargo, “pasan tantas cosas durante una fiebre” que ¿por dónde empezar?

Bien, cuando se entendió que una causa del autismo puede residir en las sinapsis (el “alma del cerebro”, como se les llama a las uniones de nervio-a-nervio en las cuales se transmite la información), la atención se dirigió hacia las PCT, proteínas de choque térmico liberadas por el cerebro cuando se tiene fiebre; las cuales pueden mejorar la transmisión sináptica y, por lo tanto, pueden ser “capaces de mejorar la conectividad cerebral de largo alcance, la cual se ve reducida por el autismo”. TEA significa trastorno del espectro autista y existe un compuesto llamado sulforafano que incrementa la expresión de las proteínas de choque térmico. Por lo tanto, podría proporcionar los mismos beneficios sin la fiebre. ¿Cuál compañía farmacéutica lo fabrica? ¿Cómo lo pido en la farmacia? No, estás en el pasillo equivocado.

El sulforafano no se fabrica en una planta química, lo produce una planta. Lo producen el brócoli, la col rizada, el repollo, las acelgas y la coliflor; en otras palabras, los vegetales crucíferos. Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo esto hará que todo mejore al aumentar las proteínas de choque térmico.

Sin embargo, la disfunción sináptica no es la única causa del autismo; también el estrés oxidativo. “El cerebro es particularmente vulnerable al estrés oxidativo” porque muchos de los radicales libres se producen en el cerebro, el cual tiene pocas “capacidades de defensa antioxidante”. Y, de hecho, “hay un largo historial de estudios que muestran que el autismo está asociado al estrés oxidativo y a una disminución de la capacidad antioxidante”. Los niveles de Nrf2 se reducen casi a la mitad, lo cual desencadena la “respuesta antioxidante” de nuestro cuerpo. Si solo existiera una forma con la cual pudiéramos aumentar el Nrf2 con alimentos… ¡Boom! ¡Sí la hay! El sulforafano parece ser “el inductor natural más potente de Nrf2” del planeta.

Pero, otra vez, ¿qué es el Nrf2? Se considera “un regulador maestro de la respuesta de nuestro cuerpo a los factores estresantes ambientales”. Bajo cualquier tipo de estrés (oxidativo o inflamatorio), el Nrf2 desencadena nuestros “elementos de respuesta antioxidante”, activando todo tipo de genes protectores de las células que equilibran y desintoxican los radicales libres y facilitan la reparación de proteínas y del ADN.

Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo, también ayudaría al activar el Nrf2, el cual, a su vez, activa aquellos elementos de respuesta antioxidante. Y luego, está la disfunción mitocondrial. “Los niños con autismo son más propensos” a tener mitocondrias disfuncionales, las pequeñas plantas de energía en nuestras células en las cuales ocurre el metabolismo. Si solo hubiera algún alimento que pudiera mejorar la función mitocondrial; y lo hay. “Una alimentación rica en vegetales crucíferos efectivamente reajusta nuestro metabolismo restaurando el equilibrio metabólico”. Plantas poderosas para nuestras plantas de energía celular.

El sulforafano no solo puede aumentar la expresión génica de las proteínas de choque térmico hasta seis veces en seis horas, también puede duplicar la masa de las mitocondrias en células humanas que crecen en una placa de Petri. Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo, también aliviará parte de esa disfunción mitocondrial que crea aún más radicales libres. De acuerdo, ¿entonces ya podemos intentar darles a algunos niños un poco de brócoli? Primero, un factor final: la neuroinflamación o inflamación cerebral, otro factor causal del autismo. Si se examina el tejido cerebral de personas con autismo durante sus autopsias se puede ver inflamación en la materia blanca. Y, si se hace una punción espinal, se pueden ver hasta 200 veces los niveles de mediadores inflamatorios, como el interferón, cubriendo por completo sus cerebros.

¿Qué causa toda esa inflamación? Bueno, el regulador maestro de la cascada inflamatoria es una proteína llamada NF-kappa-beta que induce la inflamación y, si se tiene en grandes cantidades, como en el autismo, puede conducir a una “inflamación crónica o excesiva”. Si solo hubiese un alimento… Espera, ¿el brócoli también hace eso? De hecho, el principal mecanismo antiinflamatorio del sulforafano es inhibir la proteína NF-kappa-beta.

Bien, entonces eso completa el cuadro. Si le damos a alguien con autismo algo de brócoli, las proteínas de choque térmico serán liberadas para impulsar la transmisión sináptica, el Nrf2 se activará para eliminar los radicales libres, la función mitocondrial será restaurada y suprimimos la inflamación activada por NF-kappa-beta. Un alimento para dominar los cuatro supuestos factores causales. Esa es una de las diferencias entre los alimentos y los medicamentos. Los medicamentos tienden a tener efectos únicos, pero el trastorno del espectro autista, TEA, “es multifactorial”, así que no es de extrañar que no haya medicamentos efectivos. Sin embargo, “las estrategias que emplean fitoquímicos multifuncionales, como el sulforafano, o incluso mejor, plantas sin procesar son, en teoría, muy atractivas”. Sin embargo, no se tiene certeza hasta que se pongan a prueba, lo cual prometo que cubriremos, a continuación.

Tal vez recuerdes mi serie de videos sobre la “enzima motor del envejecimiento” llamada TOR. Bien, los niños con autismo tienden a tener una mayor actividad de TOR en sus cuerpos y esta “señalización hiperactiva de TOR” puede desempeñar un papel en el origen del autismo, lo que hace a TOR un posible objetivo para tratar el autismo o incluso, teóricamente, revertirlo… si se pudiera apuntar exactamente a la cascada de señalización de TOR, como la que hay entre TOR y S6K1. Bien, esa es en realidad una de las formas en las que los compuestos del brócoli eliminan las células del cáncer de próstata: al inhibir la “transducción de la señal entre TOR y S6K1”. Y también las del cáncer de mama. El sulforafano es un “potente inhibidor” de las células de cáncer de mama porque “se dirige a los elementos de la cascada de señalización de TOR”.

Así que, si le damos brócoli a las personas con autismo y este bloquea la enzima TOR, tal vez podría bloquear una parte de la disfunción sináptica que contribuye a las características del autismo. Esto además de bloquear las vías del autismo de otras cuatro maneras: “estrés oxidativo y una menor capacidad antioxidante, la disfunción mitocondrial” y la inflamación del cerebro. Y esto no solo ocurre en una placa de Petri: “el sulforafano puede cruzar la barrera hematoencefálica”. Comes brócoli y el sulforafano “rápidamente llega a tu cerebro para ejercer sus efectos protectores” (en teoría), sin embargo, esto no se sabe con certeza hasta que se pone a prueba.

Y ahora puedes entender por qué un estudio como este atrajo a investigadores de instituciones líderes: Harvard, Hopkins y ser publicado en una de nuestras revistas más prestigiosas, PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). Pero ¿qué encontraron? Bien, primero, ¿qué hicieron? Un “estudio clínico aleatorio doble ciego controlado con placebo en el cual hombres jóvenes (de 13 a 27 años) con autismo de moderado a severo recibieron sulforafano proveniente de brotes de brócoli o una píldora idéntica e indistinguible de azúcar”. Las “dosis se determinaron según el peso corporal de los participantes”. Aquellos que pesaban menos de 45 kilos recibieron aproximadamente una cucharada diaria de sulforafano de brotes de brócoli, casi el equivalente a una taza de brócoli. Aquellos con un peso entre 46 y 90 kilos recibieron aproximadamente 2 tazas de brócoli, o dos cucharadas de brotes de brócoli fresco y los de un peso superior recibieron tres tazas de brócoli al día o poco menos de un cuarto de taza de brotes de brócoli. ¿Por qué no solo utilizaron brócoli o brotes de brócoli como tal (en su estado natural)? Porque entonces no podrías tener un estudio ciego; los pacientes, los médicos y los padres sabrían quiénes están recibiendo el tratamiento especial y quiénes no y eso podría introducir sesgo solo por el efecto placebo. Así que nadie supo hasta el final quién recibió el sulforafano y quién solo obtuvo una píldora que no contenía “nada”.

Los investigadores eligieron el sulforafano alimentario por su “capacidad para revertir” la oxidación, la disfunción y la inflamación. Sí, pero cuando se puso a prueba ¿funcionó realmente? Bien, el placebo no funcionó. Le das “nada” a la gente con autismo… y no pasa mucho. Pero efectivamente, al darles secretamente algo de brócoli, se dan mejoras “sustanciales en su comportamiento, interacción social y comunicación verbal”. Pero todos los efectos desaparecieron cuando dejaron de consumir brócoli.

Permíteme mostrarte cómo se ve. Esta es la puntuación ABC, la lista de control de comportamiento aberrante, la cual incluye cosas como comportamientos repetitivos. En el grupo placebo no hubo ningún cambio notorio, que fue lo que esperábamos, pero los comportamientos anormales disminuyeron considerablemente en el grupo del sulforafano, el cual recibió el sulforafano contenido en aproximadamente 5 centavos de dólar de brotes de brócoli al día. Pero el estudio terminó en la semana 18 y un mes más tarde las cosas tornaban a donde empezaron.

Hubo hallazgos similares en una “escala de respuesta social”: hubo mejoras significativas hasta que se detuvo el tratamiento… y luego los pacientes retomaron su comportamiento habitual, igual al de los que estaban en el grupo placebo. Y estas no eran solo puntuaciones en una página. “Las mejoras sustanciales fueron muy visibles”: los médicos podían verlas; sus padres y quienes los cuidaban podían ver las mejoras. Hasta el momento ningún medicamento ha mostrado este tipo de efectos. Y considera que estos eran hombres jóvenes, desde los 13 años. Uno podría imaginar que esto funciona tan bien, o incluso mejor, en los niños más pequeños, porque sus cerebros todavía se encuentran en desarrollo.

Y, mira, ¿cuál es la desventaja? “Los brotes de brócoli se consumen generalmente en todo el mundo sin ningún reporte de efectos adversos”. Ahora, recuerda que hablamos de alimentos no procesados, no de suplementos de brócoli o de sulforafano. Recuerda que ya hice videos sobre ellos. Los brotes de brócoli funcionan; los suplementos de brotes de comerciales casi no funcionan. El brócoli tiene sulforafano, los ramilletes tienen más sulforafano que los tallos.

Los brotes de brócoli tienen como 10 veces más sulforafano, pero las píldoras de brócoli, polvos y suplementos tienen poco o nada. Por lo tanto, el brócoli y los vegetales crucíferos para todos los niños, con autismo o no, y bueno, tal vez también para las embarazadas para una potencial “prevención prenatal” del autismo en primer lugar.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Iconos de Kate Maldjian, Artem Kovyazin, Basti Steinhaur, Duda Araujo, y Basti Steinhauer de The Noun Project.

Créditos de la imagen: National Human Genome Research Institute (NHGRI). La imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leonardo Alanís, Gabriela Elizondo y Viviana García voluntarios activos en NutritionFacts.org.

La neuróloga de Harvard, Martha Herbert, dijo en un discurso inaugural, en una conferencia sobre el autismo, que “necesitamos realizar investigaciones como si supiéramos que es una emergencia”. Actualmente, hasta un 1.5% de los niños estadounidenses manifiesta autismo y esta cifra parece aumentar. Pero ¿qué pasa con el efecto dramático de la fiebre? Este “alivio dramático del comportamiento autista, al tenerla, sigue atormentando a padres y a médicos”. Desde el punto de vista de una investigación, “¿que podría ser más revelador que un evento común que prácticamente “normaliza” el comportamiento autista por un tiempo?”. Sin embargo, “pasan tantas cosas durante una fiebre” que ¿por dónde empezar?

Bien, cuando se entendió que una causa del autismo puede residir en las sinapsis (el “alma del cerebro”, como se les llama a las uniones de nervio-a-nervio en las cuales se transmite la información), la atención se dirigió hacia las PCT, proteínas de choque térmico liberadas por el cerebro cuando se tiene fiebre; las cuales pueden mejorar la transmisión sináptica y, por lo tanto, pueden ser “capaces de mejorar la conectividad cerebral de largo alcance, la cual se ve reducida por el autismo”. TEA significa trastorno del espectro autista y existe un compuesto llamado sulforafano que incrementa la expresión de las proteínas de choque térmico. Por lo tanto, podría proporcionar los mismos beneficios sin la fiebre. ¿Cuál compañía farmacéutica lo fabrica? ¿Cómo lo pido en la farmacia? No, estás en el pasillo equivocado.

El sulforafano no se fabrica en una planta química, lo produce una planta. Lo producen el brócoli, la col rizada, el repollo, las acelgas y la coliflor; en otras palabras, los vegetales crucíferos. Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo esto hará que todo mejore al aumentar las proteínas de choque térmico.

Sin embargo, la disfunción sináptica no es la única causa del autismo; también el estrés oxidativo. “El cerebro es particularmente vulnerable al estrés oxidativo” porque muchos de los radicales libres se producen en el cerebro, el cual tiene pocas “capacidades de defensa antioxidante”. Y, de hecho, “hay un largo historial de estudios que muestran que el autismo está asociado al estrés oxidativo y a una disminución de la capacidad antioxidante”. Los niveles de Nrf2 se reducen casi a la mitad, lo cual desencadena la “respuesta antioxidante” de nuestro cuerpo. Si solo existiera una forma con la cual pudiéramos aumentar el Nrf2 con alimentos… ¡Boom! ¡Sí la hay! El sulforafano parece ser “el inductor natural más potente de Nrf2” del planeta.

Pero, otra vez, ¿qué es el Nrf2? Se considera “un regulador maestro de la respuesta de nuestro cuerpo a los factores estresantes ambientales”. Bajo cualquier tipo de estrés (oxidativo o inflamatorio), el Nrf2 desencadena nuestros “elementos de respuesta antioxidante”, activando todo tipo de genes protectores de las células que equilibran y desintoxican los radicales libres y facilitan la reparación de proteínas y del ADN.

Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo, también ayudaría al activar el Nrf2, el cual, a su vez, activa aquellos elementos de respuesta antioxidante. Y luego, está la disfunción mitocondrial. “Los niños con autismo son más propensos” a tener mitocondrias disfuncionales, las pequeñas plantas de energía en nuestras células en las cuales ocurre el metabolismo. Si solo hubiera algún alimento que pudiera mejorar la función mitocondrial; y lo hay. “Una alimentación rica en vegetales crucíferos efectivamente reajusta nuestro metabolismo restaurando el equilibrio metabólico”. Plantas poderosas para nuestras plantas de energía celular.

El sulforafano no solo puede aumentar la expresión génica de las proteínas de choque térmico hasta seis veces en seis horas, también puede duplicar la masa de las mitocondrias en células humanas que crecen en una placa de Petri. Así que, tal vez si le damos algo de brócoli a las personas con autismo, también aliviará parte de esa disfunción mitocondrial que crea aún más radicales libres. De acuerdo, ¿entonces ya podemos intentar darles a algunos niños un poco de brócoli? Primero, un factor final: la neuroinflamación o inflamación cerebral, otro factor causal del autismo. Si se examina el tejido cerebral de personas con autismo durante sus autopsias se puede ver inflamación en la materia blanca. Y, si se hace una punción espinal, se pueden ver hasta 200 veces los niveles de mediadores inflamatorios, como el interferón, cubriendo por completo sus cerebros.

¿Qué causa toda esa inflamación? Bueno, el regulador maestro de la cascada inflamatoria es una proteína llamada NF-kappa-beta que induce la inflamación y, si se tiene en grandes cantidades, como en el autismo, puede conducir a una “inflamación crónica o excesiva”. Si solo hubiese un alimento… Espera, ¿el brócoli también hace eso? De hecho, el principal mecanismo antiinflamatorio del sulforafano es inhibir la proteína NF-kappa-beta.

Bien, entonces eso completa el cuadro. Si le damos a alguien con autismo algo de brócoli, las proteínas de choque térmico serán liberadas para impulsar la transmisión sináptica, el Nrf2 se activará para eliminar los radicales libres, la función mitocondrial será restaurada y suprimimos la inflamación activada por NF-kappa-beta. Un alimento para dominar los cuatro supuestos factores causales. Esa es una de las diferencias entre los alimentos y los medicamentos. Los medicamentos tienden a tener efectos únicos, pero el trastorno del espectro autista, TEA, “es multifactorial”, así que no es de extrañar que no haya medicamentos efectivos. Sin embargo, “las estrategias que emplean fitoquímicos multifuncionales, como el sulforafano, o incluso mejor, plantas sin procesar son, en teoría, muy atractivas”. Sin embargo, no se tiene certeza hasta que se pongan a prueba, lo cual prometo que cubriremos, a continuación.

Tal vez recuerdes mi serie de videos sobre la “enzima motor del envejecimiento” llamada TOR. Bien, los niños con autismo tienden a tener una mayor actividad de TOR en sus cuerpos y esta “señalización hiperactiva de TOR” puede desempeñar un papel en el origen del autismo, lo que hace a TOR un posible objetivo para tratar el autismo o incluso, teóricamente, revertirlo… si se pudiera apuntar exactamente a la cascada de señalización de TOR, como la que hay entre TOR y S6K1. Bien, esa es en realidad una de las formas en las que los compuestos del brócoli eliminan las células del cáncer de próstata: al inhibir la “transducción de la señal entre TOR y S6K1”. Y también las del cáncer de mama. El sulforafano es un “potente inhibidor” de las células de cáncer de mama porque “se dirige a los elementos de la cascada de señalización de TOR”.

Así que, si le damos brócoli a las personas con autismo y este bloquea la enzima TOR, tal vez podría bloquear una parte de la disfunción sináptica que contribuye a las características del autismo. Esto además de bloquear las vías del autismo de otras cuatro maneras: “estrés oxidativo y una menor capacidad antioxidante, la disfunción mitocondrial” y la inflamación del cerebro. Y esto no solo ocurre en una placa de Petri: “el sulforafano puede cruzar la barrera hematoencefálica”. Comes brócoli y el sulforafano “rápidamente llega a tu cerebro para ejercer sus efectos protectores” (en teoría), sin embargo, esto no se sabe con certeza hasta que se pone a prueba.

Y ahora puedes entender por qué un estudio como este atrajo a investigadores de instituciones líderes: Harvard, Hopkins y ser publicado en una de nuestras revistas más prestigiosas, PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). Pero ¿qué encontraron? Bien, primero, ¿qué hicieron? Un “estudio clínico aleatorio doble ciego controlado con placebo en el cual hombres jóvenes (de 13 a 27 años) con autismo de moderado a severo recibieron sulforafano proveniente de brotes de brócoli o una píldora idéntica e indistinguible de azúcar”. Las “dosis se determinaron según el peso corporal de los participantes”. Aquellos que pesaban menos de 45 kilos recibieron aproximadamente una cucharada diaria de sulforafano de brotes de brócoli, casi el equivalente a una taza de brócoli. Aquellos con un peso entre 46 y 90 kilos recibieron aproximadamente 2 tazas de brócoli, o dos cucharadas de brotes de brócoli fresco y los de un peso superior recibieron tres tazas de brócoli al día o poco menos de un cuarto de taza de brotes de brócoli. ¿Por qué no solo utilizaron brócoli o brotes de brócoli como tal (en su estado natural)? Porque entonces no podrías tener un estudio ciego; los pacientes, los médicos y los padres sabrían quiénes están recibiendo el tratamiento especial y quiénes no y eso podría introducir sesgo solo por el efecto placebo. Así que nadie supo hasta el final quién recibió el sulforafano y quién solo obtuvo una píldora que no contenía “nada”.

Los investigadores eligieron el sulforafano alimentario por su “capacidad para revertir” la oxidación, la disfunción y la inflamación. Sí, pero cuando se puso a prueba ¿funcionó realmente? Bien, el placebo no funcionó. Le das “nada” a la gente con autismo… y no pasa mucho. Pero efectivamente, al darles secretamente algo de brócoli, se dan mejoras “sustanciales en su comportamiento, interacción social y comunicación verbal”. Pero todos los efectos desaparecieron cuando dejaron de consumir brócoli.

Permíteme mostrarte cómo se ve. Esta es la puntuación ABC, la lista de control de comportamiento aberrante, la cual incluye cosas como comportamientos repetitivos. En el grupo placebo no hubo ningún cambio notorio, que fue lo que esperábamos, pero los comportamientos anormales disminuyeron considerablemente en el grupo del sulforafano, el cual recibió el sulforafano contenido en aproximadamente 5 centavos de dólar de brotes de brócoli al día. Pero el estudio terminó en la semana 18 y un mes más tarde las cosas tornaban a donde empezaron.

Hubo hallazgos similares en una “escala de respuesta social”: hubo mejoras significativas hasta que se detuvo el tratamiento… y luego los pacientes retomaron su comportamiento habitual, igual al de los que estaban en el grupo placebo. Y estas no eran solo puntuaciones en una página. “Las mejoras sustanciales fueron muy visibles”: los médicos podían verlas; sus padres y quienes los cuidaban podían ver las mejoras. Hasta el momento ningún medicamento ha mostrado este tipo de efectos. Y considera que estos eran hombres jóvenes, desde los 13 años. Uno podría imaginar que esto funciona tan bien, o incluso mejor, en los niños más pequeños, porque sus cerebros todavía se encuentran en desarrollo.

Y, mira, ¿cuál es la desventaja? “Los brotes de brócoli se consumen generalmente en todo el mundo sin ningún reporte de efectos adversos”. Ahora, recuerda que hablamos de alimentos no procesados, no de suplementos de brócoli o de sulforafano. Recuerda que ya hice videos sobre ellos. Los brotes de brócoli funcionan; los suplementos de brotes de comerciales casi no funcionan. El brócoli tiene sulforafano, los ramilletes tienen más sulforafano que los tallos.

Los brotes de brócoli tienen como 10 veces más sulforafano, pero las píldoras de brócoli, polvos y suplementos tienen poco o nada. Por lo tanto, el brócoli y los vegetales crucíferos para todos los niños, con autismo o no, y bueno, tal vez también para las embarazadas para una potencial “prevención prenatal” del autismo en primer lugar.

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Iconos de Kate Maldjian, Artem Kovyazin, Basti Steinhaur, Duda Araujo, y Basti Steinhauer de The Noun Project.

Créditos de la imagen: National Human Genome Research Institute (NHGRI). La imagen ha sido modificada.

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