Ventajas y desventajas de las dietas sin gluten ni caseína para el autismo

Ventajas y desventajas de las dietas sin gluten ni caseína para el autismo
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¿Qué descubrió el estudio doble ciego sobre dieta y autismo más completo y cuáles son los puntos negativos?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción de este contenido ha sido realizada por María José, voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Cuando lees en publicaciones de medicina alternativa que “numerosas pruebas demuestran que los alimentos que contienen caseína o gluten contribuyen de forma significativa al TEA [trastorno del espectro autista] y habría que eliminarlos de la dieta” y que “la implementación de una dieta estricta sin caseína ni gluten (GFCF, por sus siglas en inglés) casi siempre deriva en una mejora de los síntomas”, probablemente los autores estén hablando de las anécdotas y series de casos que se han publicado que atribuían resultados espectaculares, pero no tenían ningún grupo de control. Hubo dos ensayos controlados de un año de duración que también mostraban beneficios destacables, pero ninguno podía descartar efectos placebo. Los estudios doble ciego que sí controlaron los efectos placebo no consiguieron encontrar beneficios, aunque solo duraron unas semanas.  

Unos investigadores llevaron a cabo el estudio que se suponía que iba a desbloquear esta situación: un estudio controlado doble ciego que se desarrolló durante meses. Catorce niños con autismo siguieron una dieta sin gluten ni caseína entre cuatro y seis semanas. Durante los tres meses siguientes, los sometieron cada semana a un ensayo alimenticio doble ciego controlado con placebo: les daban en secreto “alimentos que contenían solo gluten, solo caseína, gluten y caseína o ninguno de los dos (placebo)”, y así cada semana, los tres meses. 

Los investigadores analizaron lo que mostraba cada uno de los 14 niños en lo que se refiere a las relaciones sociales y sus habilidades lingüísticas en cada una de las pruebas, que se pueden ver en el punto temporal 1:13 de mi video. ¿Y qué resultados obtuvieron? Nada. No se encontró ningún impacto aparente de la “dieta GFCF” en perturbaciones conductuales o comportamientos relacionados con el autismo. ¿Significa esto que el caso está cerrado? Los defensores de las dietas para autistas “podrían considerar la fase de implementación anterior a las pruebas, de 4 a 6 semanas, demasiado corta para que la dieta GFCF produzca un efecto completo”. En otras palabras, se podría argumentar que este era otro estudio doble ciego que no le dejó a la dieta suficiente tiempo para funcionar. ¿Podría ser que los niños todavía estuviesen sufriendo los efectos del gluten y la caseína que habían consumido antes de que empezase el estudio, con más de un mes de antelación, y por eso el gluten o la caseína extra no los hacía empeorar? Es posible, supongo. Y por eso de vez en cuando vemos que se revisa de forma sistemática el total de las pruebas que concluyen que, aunque algunos estudios que “evalúan las dietas sin gluten/sin caseína” muestran beneficios, los datos son “insuficientes” para extraer conclusiones en uno u otro sentido. En otras palabras, las pruebas no se consideran suficientemente contundentes como para respaldar estas dietas. 

Pero, ¿qué hay de malo en probar? “Teniendo en cuenta el esfuerzo, el tiempo y el dinero que hay que invertir en la dieta GFCF, saber si esta inversión saldrá rentable” (es decir, si una dieta sin gluten ni caseína realmente funciona) “sería un dato valioso en sí mismo”. Pero hay inconvenientes. Por ejemplo, “seguir una dieta especial puede tener consecuencias negativas en las relaciones sociales que no se habían previsto, cuando estos niños no pueden participar de forma convencional en celebraciones de cumpleaños o meriendas del cole o no pueden comer en restaurantes o en la casa de otra persona”. El autismo puede ser bastante aislante por sí solo. 

En general, la “prueba de la efectividad de las dietas GFCF en niños con autismo es poco convincente y, por lo tanto, estas dietas no se pueden recomendar como tratamiento”. Y aun así los padres siguen intentándolo, porque piensan: “Si los medicamentos no funcionan para aliviar los síntomas principales, ¿por qué no probar con la dieta y así lo intentamos todo?” Puedo entenderlo, pero es posible que haya una parte negativa, como una mayor “estigmatización, desviación del tratamiento o deficiencias nutricionales”. ¿Deficiencias nutricionales? 

Lo que preocupa es la salud de los huesos, porque aquellos que padecen autismo tienen un riesgo elevado de fracturas óseas. Ahora bien, una menor densidad mineral en los huesos de individuos con autismo puede deberse a una variedad de factores, como falta de vitamina D, uso crónico de medicamentos que pueden debilitar los huesos y falta de ejercicio con pesos. Aunque las restricciones en la dieta también pueden influir.  

Los niños con autismo que siguen una dieta sin gluten ni caseína, ¿tienen niveles de calcio más bajos? Sí, de hecho, tienen nueve veces más probabilidades de no alcanzar los niveles de calcio recomendados. ¿Esto se traduce en una disminución de la masa ósea? Quizá, ya que parece que aquellos que siguen una dieta sin caseína tienen un menor desarrollo óseo. Ahora bien, existe una controversia sobre si los lácteos son la mejor fuente de calcio, pero es de ahí de donde la mayoría de los niños obtienen este mineral. Entonces, si eliminas los lácteos de la dieta, tienes que sustituirlos por otros alimentos ricos en calcio. Como han demostrado las investigaciones, existen muchas fuentes de este mineral además de los lácteos, pero solo nos proporcionan calcio si realmente las consumimos. 

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Crédito de la imagen: Mike TinnionLa imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción de este contenido ha sido realizada por María José, voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Cuando lees en publicaciones de medicina alternativa que “numerosas pruebas demuestran que los alimentos que contienen caseína o gluten contribuyen de forma significativa al TEA [trastorno del espectro autista] y habría que eliminarlos de la dieta” y que “la implementación de una dieta estricta sin caseína ni gluten (GFCF, por sus siglas en inglés) casi siempre deriva en una mejora de los síntomas”, probablemente los autores estén hablando de las anécdotas y series de casos que se han publicado que atribuían resultados espectaculares, pero no tenían ningún grupo de control. Hubo dos ensayos controlados de un año de duración que también mostraban beneficios destacables, pero ninguno podía descartar efectos placebo. Los estudios doble ciego que sí controlaron los efectos placebo no consiguieron encontrar beneficios, aunque solo duraron unas semanas.  

Unos investigadores llevaron a cabo el estudio que se suponía que iba a desbloquear esta situación: un estudio controlado doble ciego que se desarrolló durante meses. Catorce niños con autismo siguieron una dieta sin gluten ni caseína entre cuatro y seis semanas. Durante los tres meses siguientes, los sometieron cada semana a un ensayo alimenticio doble ciego controlado con placebo: les daban en secreto “alimentos que contenían solo gluten, solo caseína, gluten y caseína o ninguno de los dos (placebo)”, y así cada semana, los tres meses. 

Los investigadores analizaron lo que mostraba cada uno de los 14 niños en lo que se refiere a las relaciones sociales y sus habilidades lingüísticas en cada una de las pruebas, que se pueden ver en el punto temporal 1:13 de mi video. ¿Y qué resultados obtuvieron? Nada. No se encontró ningún impacto aparente de la “dieta GFCF” en perturbaciones conductuales o comportamientos relacionados con el autismo. ¿Significa esto que el caso está cerrado? Los defensores de las dietas para autistas “podrían considerar la fase de implementación anterior a las pruebas, de 4 a 6 semanas, demasiado corta para que la dieta GFCF produzca un efecto completo”. En otras palabras, se podría argumentar que este era otro estudio doble ciego que no le dejó a la dieta suficiente tiempo para funcionar. ¿Podría ser que los niños todavía estuviesen sufriendo los efectos del gluten y la caseína que habían consumido antes de que empezase el estudio, con más de un mes de antelación, y por eso el gluten o la caseína extra no los hacía empeorar? Es posible, supongo. Y por eso de vez en cuando vemos que se revisa de forma sistemática el total de las pruebas que concluyen que, aunque algunos estudios que “evalúan las dietas sin gluten/sin caseína” muestran beneficios, los datos son “insuficientes” para extraer conclusiones en uno u otro sentido. En otras palabras, las pruebas no se consideran suficientemente contundentes como para respaldar estas dietas. 

Pero, ¿qué hay de malo en probar? “Teniendo en cuenta el esfuerzo, el tiempo y el dinero que hay que invertir en la dieta GFCF, saber si esta inversión saldrá rentable” (es decir, si una dieta sin gluten ni caseína realmente funciona) “sería un dato valioso en sí mismo”. Pero hay inconvenientes. Por ejemplo, “seguir una dieta especial puede tener consecuencias negativas en las relaciones sociales que no se habían previsto, cuando estos niños no pueden participar de forma convencional en celebraciones de cumpleaños o meriendas del cole o no pueden comer en restaurantes o en la casa de otra persona”. El autismo puede ser bastante aislante por sí solo. 

En general, la “prueba de la efectividad de las dietas GFCF en niños con autismo es poco convincente y, por lo tanto, estas dietas no se pueden recomendar como tratamiento”. Y aun así los padres siguen intentándolo, porque piensan: “Si los medicamentos no funcionan para aliviar los síntomas principales, ¿por qué no probar con la dieta y así lo intentamos todo?” Puedo entenderlo, pero es posible que haya una parte negativa, como una mayor “estigmatización, desviación del tratamiento o deficiencias nutricionales”. ¿Deficiencias nutricionales? 

Lo que preocupa es la salud de los huesos, porque aquellos que padecen autismo tienen un riesgo elevado de fracturas óseas. Ahora bien, una menor densidad mineral en los huesos de individuos con autismo puede deberse a una variedad de factores, como falta de vitamina D, uso crónico de medicamentos que pueden debilitar los huesos y falta de ejercicio con pesos. Aunque las restricciones en la dieta también pueden influir.  

Los niños con autismo que siguen una dieta sin gluten ni caseína, ¿tienen niveles de calcio más bajos? Sí, de hecho, tienen nueve veces más probabilidades de no alcanzar los niveles de calcio recomendados. ¿Esto se traduce en una disminución de la masa ósea? Quizá, ya que parece que aquellos que siguen una dieta sin caseína tienen un menor desarrollo óseo. Ahora bien, existe una controversia sobre si los lácteos son la mejor fuente de calcio, pero es de ahí de donde la mayoría de los niños obtienen este mineral. Entonces, si eliminas los lácteos de la dieta, tienes que sustituirlos por otros alimentos ricos en calcio. Como han demostrado las investigaciones, existen muchas fuentes de este mineral además de los lácteos, pero solo nos proporcionan calcio si realmente las consumimos. 

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Crédito de la imagen: Mike TinnionLa imagen ha sido modificada.

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