Las dietas libres de gluten y de caseína para el autismo puestas a prueba

Las dietas libres de gluten y de caseína para el autismo puestas a prueba
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Los resultados del primer estudio controlado aleatorio de una intervención alimentaria para el TEA (trastorno del espectro autista).

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leonadro Alanís y Viviana Garcia voluntarios activos en NutritionFacts.org.

La llamada teoría de exceso de opioides del autismo muestra que cuando se ingieren ciertas proteínas de trigo y lácteos, se crean fragmentos de proteína similares a la morfina, que luego se filtran al torrente sanguíneo, cruzan el cerebro y causan daño neurológico que puede manifestarse como autismo. La teoría completa comenzó con el descubrimiento aparente de estos péptidos opiáceos en la orina de niños con autismo, pero no se encuentran en la de niños con un desarrollo normal. Pero una década más tarde, una prueba más específica no pudo encontrar péptidos opiáceos urinarios en niños con autismo. El análisis espectral de orina de niños autistas, la línea rosa aquí, es prácticamente idéntico al de aquellos sin autismo y por ello toda la teoría fue cuestionada... hasta que se desarrolló una prueba más sensible.

"Las concentraciones elevadas de casomorfinas circulantes, los péptidos opioides exógenos de caseína de leche bovina, pueden contribuir al desarrollo del autismo en los niños", pero como varios estudios no lograron detectar las casomorfinas en los niños autistas, esto se cuestionó. Sin embargo, aquí demostraron que los niños autistas tienen, evidentemente, niveles significativamente más altos de casomorfinas bovinas en la orina que los niños normales. Además, la gravedad de los síntomas del autismo se correlacionaron con las concentraciones de casomorfina. Mientras más casomorfinas fluían en sus cuerpos, peores tendían a ser los síntomas del autismo. "Como las casomorfinas interactúan con los receptores de opioides y serotonina, los moduladores conocidos como la sinaptogénesis", la creación de conexiones de nervio a nervio dentro del cerebro, tal vez "una exposición crónica a niveles elevados de casomorfinas puede perjudicar el desarrollo temprano del niño, preparando el escenario para los trastornos del autismo". Pero no se puede saber hasta ponerlo a prueba.

Si aumentando la exposición a los opiáceos de la casomorfina de la leche de vaca se correlaciona con la severidad creciente de los síntomas del autismo, ¿por qué no solo se trata de darles a los niños medicamentos que bloqueen los opioides? Esa es la mentalidad médica.

Por el contrario, ¿por qué no tratar de eliminar la causa con una intervención alimentaria? No solo para ver si, de hecho, incluso es una causa, pero si lo es, ver si realmente podemos ayudar a estos niños. Comenzó con informes de casos como este, en el que una niña de siete años de edad con comportamiento autista se describió como beneficiada por una dieta sin gluten y sin caseína, un caso bastante notable en el cual "durante dos años, la niña cambió de ser severamente retraída a comunicarse de manera normal y a disfrutar la compañía de otros". Y sus mejorías dramáticas parecían correlacionarse con la disminución de los niveles de péptidos en la orina después de un año, luego dos años. Bien, pero tal vez este caso fue solo un golpe de suerte.

Algunos médicos pensaron que valía la pena intentarlo y publicaron resultados espectaculares como este, afirmando que el 80% de sus pacientes autistas mejoraron después de tres meses con una dieta sin gluten o caseína. Incluso eliminando específicamente la proteína de la leche de vaca, la caseína, pareció conducir a una marcada mejoría en los síntomas de comportamiento, pero ninguno de estos estudios tuvo un grupo de control. Solo en 2002 se publicó el primer estudio controlado aleatorio de una intervención alimentaria en síndromes autistas. Veinte niños con autismo, la mitad aleatorizados con una dieta libre de gluten y caseína durante un año, evaluados antes y después y a aquellos con la dieta les fue mejor. ¿Qué tanto?

Aquí es donde la puntuación de "resistencia a la comunicación y la interacción" de los 20 niños comenzó en el grupo de la dieta y el grupo de control. Esto es antes. Si no hubo cambio después de un año para cualquiera de los niños, las barras aparecerían así, lo mismo antes y después. El gris es el antes, el negro es el después. Pero, en realidad, el grupo de control terminó así; así que dos mejoraron. (Recuerda que esta es la resistencia a la comunicación y la interacción, así que cuanto más baja mejor). Dos empeoraron y al resto les fue tan mal como cuando comenzaron. Pero en el grupo de la dieta todos mejoraron.

Los puntajes de aislamiento social. Una vez más, cuanto más bajos, mejor. En el grupo de control, la mitad mejoró, la mitad empeoró o se mantuvo igual. En el grupo de intervención alimentaria, todos mejoraron. En general, en términos de deterioro total, la mitad mejoró y la mitad empeoró en el grupo de control, pero en el grupo de la dieta, todos mejoraron. 

¿Qué significa eso en términos de la vida real en lugar de solo números? Todos los niños empezaron manifestando el rasgo de autismo más común: la falta de relaciones con sus compañeros, ignorando a otros niños o no sabiendo cómo interactuar. Algunos tenían rabietas anormales o reacciones emocionales extrañas, como reír cuando otras personas lloraban.

La ansiedad extrema se notó en algunos de los niños en respuesta a situaciones comunes. "Estas emociones inusuales se redujeron drásticamente en el grupo de la dieta, pero no en el grupo de control. La incapacidad de aceptar la perspectiva de otras personas y la falta de empatía, también son otros rasgos autistas comunes". Algunos de los niños podían golpear o morder a otros de repente o hacer comentarios negativos. Hubo avance en el desarrollo de la empatía en el grupo de la dieta, pero no en el grupo de control. "A algunos niños también les desagradaba y rechazaban el contacto físico, incluso con sus padres". Esto dejó de ser un problema después de un año con la dieta. "Mientras ninguno de los cambios fueron significativos en el grupo de control, se registraron cambios positivos significativos en el grupo de la dieta, con respecto a la relación entre compañeros, la ansiedad, la empatía y el contacto físico".

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Crédito de la imagen: Lance Neilson. La imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leonadro Alanís y Viviana Garcia voluntarios activos en NutritionFacts.org.

La llamada teoría de exceso de opioides del autismo muestra que cuando se ingieren ciertas proteínas de trigo y lácteos, se crean fragmentos de proteína similares a la morfina, que luego se filtran al torrente sanguíneo, cruzan el cerebro y causan daño neurológico que puede manifestarse como autismo. La teoría completa comenzó con el descubrimiento aparente de estos péptidos opiáceos en la orina de niños con autismo, pero no se encuentran en la de niños con un desarrollo normal. Pero una década más tarde, una prueba más específica no pudo encontrar péptidos opiáceos urinarios en niños con autismo. El análisis espectral de orina de niños autistas, la línea rosa aquí, es prácticamente idéntico al de aquellos sin autismo y por ello toda la teoría fue cuestionada... hasta que se desarrolló una prueba más sensible.

"Las concentraciones elevadas de casomorfinas circulantes, los péptidos opioides exógenos de caseína de leche bovina, pueden contribuir al desarrollo del autismo en los niños", pero como varios estudios no lograron detectar las casomorfinas en los niños autistas, esto se cuestionó. Sin embargo, aquí demostraron que los niños autistas tienen, evidentemente, niveles significativamente más altos de casomorfinas bovinas en la orina que los niños normales. Además, la gravedad de los síntomas del autismo se correlacionaron con las concentraciones de casomorfina. Mientras más casomorfinas fluían en sus cuerpos, peores tendían a ser los síntomas del autismo. "Como las casomorfinas interactúan con los receptores de opioides y serotonina, los moduladores conocidos como la sinaptogénesis", la creación de conexiones de nervio a nervio dentro del cerebro, tal vez "una exposición crónica a niveles elevados de casomorfinas puede perjudicar el desarrollo temprano del niño, preparando el escenario para los trastornos del autismo". Pero no se puede saber hasta ponerlo a prueba.

Si aumentando la exposición a los opiáceos de la casomorfina de la leche de vaca se correlaciona con la severidad creciente de los síntomas del autismo, ¿por qué no solo se trata de darles a los niños medicamentos que bloqueen los opioides? Esa es la mentalidad médica.

Por el contrario, ¿por qué no tratar de eliminar la causa con una intervención alimentaria? No solo para ver si, de hecho, incluso es una causa, pero si lo es, ver si realmente podemos ayudar a estos niños. Comenzó con informes de casos como este, en el que una niña de siete años de edad con comportamiento autista se describió como beneficiada por una dieta sin gluten y sin caseína, un caso bastante notable en el cual "durante dos años, la niña cambió de ser severamente retraída a comunicarse de manera normal y a disfrutar la compañía de otros". Y sus mejorías dramáticas parecían correlacionarse con la disminución de los niveles de péptidos en la orina después de un año, luego dos años. Bien, pero tal vez este caso fue solo un golpe de suerte.

Algunos médicos pensaron que valía la pena intentarlo y publicaron resultados espectaculares como este, afirmando que el 80% de sus pacientes autistas mejoraron después de tres meses con una dieta sin gluten o caseína. Incluso eliminando específicamente la proteína de la leche de vaca, la caseína, pareció conducir a una marcada mejoría en los síntomas de comportamiento, pero ninguno de estos estudios tuvo un grupo de control. Solo en 2002 se publicó el primer estudio controlado aleatorio de una intervención alimentaria en síndromes autistas. Veinte niños con autismo, la mitad aleatorizados con una dieta libre de gluten y caseína durante un año, evaluados antes y después y a aquellos con la dieta les fue mejor. ¿Qué tanto?

Aquí es donde la puntuación de "resistencia a la comunicación y la interacción" de los 20 niños comenzó en el grupo de la dieta y el grupo de control. Esto es antes. Si no hubo cambio después de un año para cualquiera de los niños, las barras aparecerían así, lo mismo antes y después. El gris es el antes, el negro es el después. Pero, en realidad, el grupo de control terminó así; así que dos mejoraron. (Recuerda que esta es la resistencia a la comunicación y la interacción, así que cuanto más baja mejor). Dos empeoraron y al resto les fue tan mal como cuando comenzaron. Pero en el grupo de la dieta todos mejoraron.

Los puntajes de aislamiento social. Una vez más, cuanto más bajos, mejor. En el grupo de control, la mitad mejoró, la mitad empeoró o se mantuvo igual. En el grupo de intervención alimentaria, todos mejoraron. En general, en términos de deterioro total, la mitad mejoró y la mitad empeoró en el grupo de control, pero en el grupo de la dieta, todos mejoraron. 

¿Qué significa eso en términos de la vida real en lugar de solo números? Todos los niños empezaron manifestando el rasgo de autismo más común: la falta de relaciones con sus compañeros, ignorando a otros niños o no sabiendo cómo interactuar. Algunos tenían rabietas anormales o reacciones emocionales extrañas, como reír cuando otras personas lloraban.

La ansiedad extrema se notó en algunos de los niños en respuesta a situaciones comunes. "Estas emociones inusuales se redujeron drásticamente en el grupo de la dieta, pero no en el grupo de control. La incapacidad de aceptar la perspectiva de otras personas y la falta de empatía, también son otros rasgos autistas comunes". Algunos de los niños podían golpear o morder a otros de repente o hacer comentarios negativos. Hubo avance en el desarrollo de la empatía en el grupo de la dieta, pero no en el grupo de control. "A algunos niños también les desagradaba y rechazaban el contacto físico, incluso con sus padres". Esto dejó de ser un problema después de un año con la dieta. "Mientras ninguno de los cambios fueron significativos en el grupo de control, se registraron cambios positivos significativos en el grupo de la dieta, con respecto a la relación entre compañeros, la ansiedad, la empatía y el contacto físico".

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Crédito de la imagen: Lance Neilson. La imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video

Nota del Doctor

Este es el tercero de una serie de seis videos sobre el papel que desempeñan las dietas libres de gluten y lácteos en el tratamiento del autismo. Aquí están los dos primeros:

Sigue atento a los siguientes:

Las casomorfinas también pueden tener algo que ver con la muerte en la cuna (síndrome de muerte infantil súbita):

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