Cómo los cardiólogos manipulan el sistema para cobrar más

Cómo los cardiólogos manipulan el sistema para cobrar más
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Los cardiólogos pueden manipular criminalmente el sistema diciéndole a un paciente que tiene una enfermedad mucho más grave e inestable de lo que realmente es, un fraude que resulta en procedimientos y gastos innecesarios, al igual que causa daños innecesarios al paciente.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Sandra Romero voluntaria activa en NutritionFacts.org.

La historia de la medicina está repleta de dogmas falsos que simplemente se aceptaron y que después, a veces bastante después, se socavaron. Como fue el caso del ensayo de Women’s Health Initiative en el que se demostró que Premarin, un tratamiento de reemplazo hormonal aumentaba el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte entre las mujeres, al igual que el cáncer de mama. Millones de mujeres dejaron de tomarlo y la tasa del cáncer de mama disminuyó. 

Otro ejemplo de revocación de una práctica médica establecida es la angioplatia y las prótesis intravasculares para tratar la coronariopatía, en la que se invierten miles de millones dólares en procedimientos que rotundamente no ofrecen beneficio alguno. 

Entonces, ¿por qué los cardiólogos siguen llevando acabo esta práctica? Los investigadores entrevistaron a grupos focales y concluyeron que, aunque los cardiólogos crean que es beneficioso para el paciente, parece que esta creencia se basa en factores emocionales y psicológicos en lugar de evidencias. “El sentido de irracionalidad que rodea esta práctica es tan sólido que el fenómeno ha sido acuñado como el reflejo óculo-estenótico” — es como si al ver un estrechamiento no pudiesen evitar el uso de las prótesis intravasculares. 

Ya que el proceso conlleva ciertos riesgos, entre ellos la muerte, existe el argumento de que las prótesis vasculares debería emplearse en personas que estén teniendo activamente un ataque al corazón, en una emergencia o en una situación inestable. Por suerte, ahora, se encuentra a disposición un criterio de uso apropiado para ayudar a los cardiólogos. Y la buena noticia es que ahora el 82 % de las prótesis intravasculares que se colocan tienen lugar en estas situaciones de emergencias o de inestabilidad. Por lo que podemos ignorar el ensayo que demostró que este procedimiento no suponía ningún beneficio para los pacientes estables, ya que ahora solo se lleva acabo en pacientes inestables, tal y como tiene que ser. O, al menos casi siempre que se da parte de esta manera. Existen dos formas en las que un médico puede cumplir las normas. Una de ella es la de llevar a cabo menos procedimientos, lo correcto, pero ¿qué pasa entonces con el dinero? La otra forma es que los procedimientos innecesarios parezcan necesarios. 

Espera, ¿se refieren a que un médico intentaría trucar al sistema diciendo al paciente que tiene una enfermedad mucho más grave e inestable que la que realmente tiene para así poder llevar a cabo el procedimiento? Esto es lo que se denomina como “upcoding”. Otra palabra para denominarlo sería fraude. Los investigadores encontraron que parte de esa disminución en el uso inapropiado puede deberse a que los médicos clasifican errónea e intencionalmente a los pacientes con angina estable como angina inestable. Porque tan pronto como esos criterios de uso apropiado entraron en vigor, de repente hubo un aumento sospechoso de 4 a 10 veces mayor en las tasas de prótesis vasculares para síndromes coronarios agudos como ataques cardíacos. En Nueva York, la proporción de prótesis intravasculares etiquetados como agudos, pero realizados como procedimientos ambulatorios, aumentó 14 veces. No hay ninguna razón biológicamente plausible por la que eso suceda; por lo tanto, eran procedimientos y gastos innecesarios, al igual que un daño innecesario para el paciente. Un daño ocasionado no solo por el riesgo de un procedimiento no necesario, sino también por mentirle al paciente exagerando la gravedad de su enfermedad cardíaca. En el mejor de los casos, esta práctica daña la credibilidad de la profesión, viola la autonomía del paciente y lo pone en riesgo de complicaciones y, en el peor de los casos, puede cruzar el umbral de la actividad delictiva. 

¿Cuál es la solución? Podría haber un comité de revisión independiente para proteger a los pacientes, o simplemente podríamos eliminar el incentivo financiero que se concede al realizar más procedimientos.

¿Cuántos otros estándares establecidos de atención médica están equivocados? ¡Quién sabe! El derramamiento de sangre fue el estándar de atención durante miles de años. Es difícil cuestionar rigurosamente las prácticas establecidas desde hace mucho tiempo. Hay miles de ensayos clínicos, pero la mayoría trata sobre trivialidades o esfuerzos para apuntalar las ventas de productos específicos. Dado este enigma, es posible que algunas subespecialidades médicas completas se basen en poca evidencia. Irónicamente, en el caso de las prótesis intravasculares, en el ensayo histórico COURAGE que mostró que resultaban inútiles a la hora de prolongar la vida, lo que parecía determinar la longevidad, era cuántos factores de riesgo podían controlar. Aquellos que lograron los seis al reducir la presión arterial, el colesterol, el peso, el tabaco y mejoraron la dieta y la actividad física tuvieron cinco veces la supervivencia durante los siguientes 14 años que aquellos que no lo hicieron. Quiero decir, ¿debería sorprendernos que la angioplastia y las prótesis intravasculares no mejoren el pronóstico? Después de todo, no hace nada para modificar el proceso de la enfermedad subyacente en sí. En otras palabras, no trata la causa. Incluso si las prótesis intravasculares ayudaran con los síntomas más allá del efecto placebo, solo tratarían los síntomas y no la enfermedad. Y así, no es de extrañar que la enfermedad continúe progresando hasta que el paciente muere. Por lo tanto, escribió el Dr. Esselstyn, la causa principal de muerte de hombres y mujeres en la civilización occidental no está tratándose. En cambio, lo que se practica es la “cardiología paliativa”: no un tratamiento de la enfermedad cardíaca que conduce a la extensión de la enfermedad y, con frecuencia, a un desenlace fatal. 

Muertes semanales que equivalen a un avión lleno de pasajeros, simplemente consideradas como desafortunadas en lugar de una tragedia nacional evitable. Es como si al ignorar esta enfermedad basada en productos lácteos, aceites y animales, estuviéramos comprometidos a proporcionar intentos inútiles de alivio sintomático temporal en lugar de curarlos. 

Por suerte, estamos en la cúspide de una revolución sísmica en la salud: sin píldora, procedimiento u operación, sino con el tratamiento de la causa subyacente de la enfermedad cardíaca con una nutrición basada en plantas de alimentos integrales, la herramienta más poderosa que la medicina haya tenido en su caja de herramientas.  

Para lograrlo, debemos combatir una deficiencia nutricional clave en la educación. En un estudio se encontró que el 90 % de los cardiólogos informaron haber recibido una educación nutricional mínima o nula durante su formación en cardiología, lo que deja a menos de 1 de cada 10 que cuentan con conocimientos sobre nutrición. Entonces, tal vez sea bueno que la mayoría dedique tres minutos o menos a hablar sobre nutrición con sus pacientes. Incluso solo uno de cada cinco comía cinco porciones de frutas y verduras al día. 

Afortunadamente, esta información vital se está difundiendo lenta, pero de manera eficiente. La educación médica se ha centrado en ser la ambulancia en el fondo del acantilado en lugar de una cerca en la cima. El dinero habla y hay muy poco dinero en promover comer brócoli y salir a caminar. Estaba tan ansioso por ver la mención que usaron para eso, y me sentí muy honrado cuando lo hice.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción de Glass Entertainment

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Sandra Romero voluntaria activa en NutritionFacts.org.

La historia de la medicina está repleta de dogmas falsos que simplemente se aceptaron y que después, a veces bastante después, se socavaron. Como fue el caso del ensayo de Women’s Health Initiative en el que se demostró que Premarin, un tratamiento de reemplazo hormonal aumentaba el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte entre las mujeres, al igual que el cáncer de mama. Millones de mujeres dejaron de tomarlo y la tasa del cáncer de mama disminuyó. 

Otro ejemplo de revocación de una práctica médica establecida es la angioplatia y las prótesis intravasculares para tratar la coronariopatía, en la que se invierten miles de millones dólares en procedimientos que rotundamente no ofrecen beneficio alguno. 

Entonces, ¿por qué los cardiólogos siguen llevando acabo esta práctica? Los investigadores entrevistaron a grupos focales y concluyeron que, aunque los cardiólogos crean que es beneficioso para el paciente, parece que esta creencia se basa en factores emocionales y psicológicos en lugar de evidencias. “El sentido de irracionalidad que rodea esta práctica es tan sólido que el fenómeno ha sido acuñado como el reflejo óculo-estenótico” — es como si al ver un estrechamiento no pudiesen evitar el uso de las prótesis intravasculares. 

Ya que el proceso conlleva ciertos riesgos, entre ellos la muerte, existe el argumento de que las prótesis vasculares debería emplearse en personas que estén teniendo activamente un ataque al corazón, en una emergencia o en una situación inestable. Por suerte, ahora, se encuentra a disposición un criterio de uso apropiado para ayudar a los cardiólogos. Y la buena noticia es que ahora el 82 % de las prótesis intravasculares que se colocan tienen lugar en estas situaciones de emergencias o de inestabilidad. Por lo que podemos ignorar el ensayo que demostró que este procedimiento no suponía ningún beneficio para los pacientes estables, ya que ahora solo se lleva acabo en pacientes inestables, tal y como tiene que ser. O, al menos casi siempre que se da parte de esta manera. Existen dos formas en las que un médico puede cumplir las normas. Una de ella es la de llevar a cabo menos procedimientos, lo correcto, pero ¿qué pasa entonces con el dinero? La otra forma es que los procedimientos innecesarios parezcan necesarios. 

Espera, ¿se refieren a que un médico intentaría trucar al sistema diciendo al paciente que tiene una enfermedad mucho más grave e inestable que la que realmente tiene para así poder llevar a cabo el procedimiento? Esto es lo que se denomina como “upcoding”. Otra palabra para denominarlo sería fraude. Los investigadores encontraron que parte de esa disminución en el uso inapropiado puede deberse a que los médicos clasifican errónea e intencionalmente a los pacientes con angina estable como angina inestable. Porque tan pronto como esos criterios de uso apropiado entraron en vigor, de repente hubo un aumento sospechoso de 4 a 10 veces mayor en las tasas de prótesis vasculares para síndromes coronarios agudos como ataques cardíacos. En Nueva York, la proporción de prótesis intravasculares etiquetados como agudos, pero realizados como procedimientos ambulatorios, aumentó 14 veces. No hay ninguna razón biológicamente plausible por la que eso suceda; por lo tanto, eran procedimientos y gastos innecesarios, al igual que un daño innecesario para el paciente. Un daño ocasionado no solo por el riesgo de un procedimiento no necesario, sino también por mentirle al paciente exagerando la gravedad de su enfermedad cardíaca. En el mejor de los casos, esta práctica daña la credibilidad de la profesión, viola la autonomía del paciente y lo pone en riesgo de complicaciones y, en el peor de los casos, puede cruzar el umbral de la actividad delictiva. 

¿Cuál es la solución? Podría haber un comité de revisión independiente para proteger a los pacientes, o simplemente podríamos eliminar el incentivo financiero que se concede al realizar más procedimientos.

¿Cuántos otros estándares establecidos de atención médica están equivocados? ¡Quién sabe! El derramamiento de sangre fue el estándar de atención durante miles de años. Es difícil cuestionar rigurosamente las prácticas establecidas desde hace mucho tiempo. Hay miles de ensayos clínicos, pero la mayoría trata sobre trivialidades o esfuerzos para apuntalar las ventas de productos específicos. Dado este enigma, es posible que algunas subespecialidades médicas completas se basen en poca evidencia. Irónicamente, en el caso de las prótesis intravasculares, en el ensayo histórico COURAGE que mostró que resultaban inútiles a la hora de prolongar la vida, lo que parecía determinar la longevidad, era cuántos factores de riesgo podían controlar. Aquellos que lograron los seis al reducir la presión arterial, el colesterol, el peso, el tabaco y mejoraron la dieta y la actividad física tuvieron cinco veces la supervivencia durante los siguientes 14 años que aquellos que no lo hicieron. Quiero decir, ¿debería sorprendernos que la angioplastia y las prótesis intravasculares no mejoren el pronóstico? Después de todo, no hace nada para modificar el proceso de la enfermedad subyacente en sí. En otras palabras, no trata la causa. Incluso si las prótesis intravasculares ayudaran con los síntomas más allá del efecto placebo, solo tratarían los síntomas y no la enfermedad. Y así, no es de extrañar que la enfermedad continúe progresando hasta que el paciente muere. Por lo tanto, escribió el Dr. Esselstyn, la causa principal de muerte de hombres y mujeres en la civilización occidental no está tratándose. En cambio, lo que se practica es la “cardiología paliativa”: no un tratamiento de la enfermedad cardíaca que conduce a la extensión de la enfermedad y, con frecuencia, a un desenlace fatal. 

Muertes semanales que equivalen a un avión lleno de pasajeros, simplemente consideradas como desafortunadas en lugar de una tragedia nacional evitable. Es como si al ignorar esta enfermedad basada en productos lácteos, aceites y animales, estuviéramos comprometidos a proporcionar intentos inútiles de alivio sintomático temporal en lugar de curarlos. 

Por suerte, estamos en la cúspide de una revolución sísmica en la salud: sin píldora, procedimiento u operación, sino con el tratamiento de la causa subyacente de la enfermedad cardíaca con una nutrición basada en plantas de alimentos integrales, la herramienta más poderosa que la medicina haya tenido en su caja de herramientas.  

Para lograrlo, debemos combatir una deficiencia nutricional clave en la educación. En un estudio se encontró que el 90 % de los cardiólogos informaron haber recibido una educación nutricional mínima o nula durante su formación en cardiología, lo que deja a menos de 1 de cada 10 que cuentan con conocimientos sobre nutrición. Entonces, tal vez sea bueno que la mayoría dedique tres minutos o menos a hablar sobre nutrición con sus pacientes. Incluso solo uno de cada cinco comía cinco porciones de frutas y verduras al día. 

Afortunadamente, esta información vital se está difundiendo lenta, pero de manera eficiente. La educación médica se ha centrado en ser la ambulancia en el fondo del acantilado en lugar de una cerca en la cima. El dinero habla y hay muy poco dinero en promover comer brócoli y salir a caminar. Estaba tan ansioso por ver la mención que usaron para eso, y me sentí muy honrado cuando lo hice.

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Nota del Doctor

¡Demonios, los cardiólogos manipulando el sistema criminalmente mintiéndoles a los pacientes otra vez! ¿Qué hay de todas esas personas que murieron en el quirófano o tuvieron una apoplejía masiva? ¿Cómo pueden dormir por las noches los médicos? Suelo ser muy cínico cuando se trata de medicina moderna, pero esto me sobrepasa. Todo esto fue discutido y descartado en las revisas médicas. “Sí, sabemos que esto sucede”. Esto solo demuestra lo que sucede cuando hay dinero de por medio.

Este es el último video de mi serie sobre prótesis intravasculares, si te perdiste los anteriores aquí los tienes:

Si no lo has hecho aún, puedes suscribirte a mis videos de forma gratuita haciendo click aquí.

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