Los efectos medioambientales del consumo de sustitutos vegetales de la carne

Los efectos medioambientales del consumo de sustitutos vegetales de la carne
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Una evaluación medioambiental de 50 tipos diferentes de carnes vegetales demostró que son mucho más sostenibles.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Sandra Romero voluntaria activa en NutritionFacts.org.

“Existe un consenso cada vez mayor de que la transición hacia un consumo reducido de carne y más dietas basadas en plantas son un elemento clave para abordar importantes desafíos de salud y sostenibilidad” que enfrenta la humanidad; sin embargo, esta ha sido la trayectoria del consumo mundial de la carne.

Según las Naciones Unidas, “tendríamos que duplicar la producción de carne y lácteos para satisfacer la demanda prevista [de] proteínas animales en 2050″, cuando, de hecho, tendríamos que hacer exactamente lo contrario si tuviéramos que limitar los daños medioambientales. “Casi todos los pronóstico fiables muestran que si queremos tener alguna posibilidad de satisfacer la futura demanda de alimentos de forma sostenible, la reducción del consumo de carne será absolutamente esencial”. 

Si bien los gobiernos más centralizados pueden influir eficazmente en los patrones de consumo, ya que los principales impulsores del consumo mundial de carne son el aumento de los ingresos, la urbanización y la cultura occidental, “los principales impulsores identificados de la demanda de carne son difíciles de influir a través de una intervención política directa”. Por tanto, tenemos que llevar nuestro caso directamente al consumidor; pero la información y la educación puede que no sean suficientes. Es posible que necesitemos una mayor disponibilidad de productos basados en plantas ya preparados.

Con demasiada frecuencia, “la ética y la sostenibilidad por sí solas no tienen posibilidad alguna en un mundo de consumidores”. “Muchos consumidores parecen estar sordos frente a los argumentos éticos”, que pueden olvidarse rápidamente cuando se trata de comprar alimentos. En cuanto a las barreras que los consumidores encuentran a la hora de seguir una dieta basada en plantas, la mayor barrera puede ser simplemente la apreciación de la carne. La gente disfruta del sabor de la carne. Entonces, en la práctica, si queremos que las personas cambien a opciones basadas en plantas, “el sabor, la estructura y el valor nutricional de las comidas vegetarianas podrían desarrollarse para seguir más de cerca las preferencias de los que consumen carne”. Es decir, no tiene sentido diseñar una hamburguesa vegetariana para vegetarianos, ya que no comen carne. Por lo que, cuando Pat Brown fundó Impossible Foods, su objetivo era crear algo para que “un amante de las hamburguesas dijese que es la mejor que jamás haya comido”. O la hamburguesa de Beyond Meat, creada por una empresa fundada para abordar el cambio climático mediante la creación de productos a base de plantas que eran “Jugosos, Carnosos y Deliciosos”.

¿Pero son mejores para el clima? Tanto Beyond Meat como Impossible Foods se sometieron a un análisis del ciclo de vida publicado por grupos acreditados. Llevé a cabo un pequeño artículo para la empresa de inversión suiza UBS en el que resumí los resultados y, el cambio a cualquiera de las dos reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, la utilización del terreno y la huella hídrica a un 90 %. 

Se han realizado análisis similares en más de 50 carnes vegetales diferentes. Todos estos estudios encontraron que eran mucho más sostenibles, sin muchas diferencias en las emisiones de gases de efecto invernadero que se observaron entre las diferentes fuentes de proteína que usaban, ya sea trigo, soja o lo que sea. Aunque, obviamente, cualquier producto que contenga aglutinantes de huevos sería significativamente peor.

Ahora bien, si consumiéramos esos guisantes y soja de estas hamburguesas pero directamente y sin procesar, no solo podría obtenerse un 90 % menos de impacto, sino hasta un 99 %, pero el impacto puede reducirse a cero si nadie estuviese dispuesto a comerlos. 

En una revisión sobre la investigación de los consumidores de la carne se constató que, aunque factores como la salud y el medio ambiente pueden persuadir a los consumidores a probar sustitutos de la carne, la “apariencia y el sabor… son factores cruciales para que se consuman a diario”. Curiosamente, hoy en día los alimentos de origen vegetal pueden tener una ventaja. Si les das a estudiantes universitarios leche con chocolate, macarrones con queso, filetes de pollo y albóndigas de origen animal, pero les mientes y les dices que en realidad están hechos de plantas, de manera sorprendente e inesperada, los investigadores observaron que cuando “los sujetos probaron la comida y calificaron cuánto les gustó el sabor, a aquellos que se les dijo que la comida era vegana, les gustó más que a aquellos que se les que dijo [la verdad]”. Solo con “pensar que la comida era en realidad vegana aumentó el agrado por el sabor de esa comida”. Pero, puede que otros grupos demográficos tengan una reacción diferente, en cuyo caso la sostenibilidad sigilosa es una opción, es decir, el uso de productos combinados que sustituyen parte de la proteína animal por proteína vegetal. En el último año, estos productos híbridos tuvieron un comienzo prometedor, tanto que los principales productores de carne, Perdue y Tyson, se enorgullecen de la incorporación de proteína vegetal en sus productos mezclados.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción de Glass Entertainment

Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Sandra Romero voluntaria activa en NutritionFacts.org.

“Existe un consenso cada vez mayor de que la transición hacia un consumo reducido de carne y más dietas basadas en plantas son un elemento clave para abordar importantes desafíos de salud y sostenibilidad” que enfrenta la humanidad; sin embargo, esta ha sido la trayectoria del consumo mundial de la carne.

Según las Naciones Unidas, “tendríamos que duplicar la producción de carne y lácteos para satisfacer la demanda prevista [de] proteínas animales en 2050″, cuando, de hecho, tendríamos que hacer exactamente lo contrario si tuviéramos que limitar los daños medioambientales. “Casi todos los pronóstico fiables muestran que si queremos tener alguna posibilidad de satisfacer la futura demanda de alimentos de forma sostenible, la reducción del consumo de carne será absolutamente esencial”. 

Si bien los gobiernos más centralizados pueden influir eficazmente en los patrones de consumo, ya que los principales impulsores del consumo mundial de carne son el aumento de los ingresos, la urbanización y la cultura occidental, “los principales impulsores identificados de la demanda de carne son difíciles de influir a través de una intervención política directa”. Por tanto, tenemos que llevar nuestro caso directamente al consumidor; pero la información y la educación puede que no sean suficientes. Es posible que necesitemos una mayor disponibilidad de productos basados en plantas ya preparados.

Con demasiada frecuencia, “la ética y la sostenibilidad por sí solas no tienen posibilidad alguna en un mundo de consumidores”. “Muchos consumidores parecen estar sordos frente a los argumentos éticos”, que pueden olvidarse rápidamente cuando se trata de comprar alimentos. En cuanto a las barreras que los consumidores encuentran a la hora de seguir una dieta basada en plantas, la mayor barrera puede ser simplemente la apreciación de la carne. La gente disfruta del sabor de la carne. Entonces, en la práctica, si queremos que las personas cambien a opciones basadas en plantas, “el sabor, la estructura y el valor nutricional de las comidas vegetarianas podrían desarrollarse para seguir más de cerca las preferencias de los que consumen carne”. Es decir, no tiene sentido diseñar una hamburguesa vegetariana para vegetarianos, ya que no comen carne. Por lo que, cuando Pat Brown fundó Impossible Foods, su objetivo era crear algo para que “un amante de las hamburguesas dijese que es la mejor que jamás haya comido”. O la hamburguesa de Beyond Meat, creada por una empresa fundada para abordar el cambio climático mediante la creación de productos a base de plantas que eran “Jugosos, Carnosos y Deliciosos”.

¿Pero son mejores para el clima? Tanto Beyond Meat como Impossible Foods se sometieron a un análisis del ciclo de vida publicado por grupos acreditados. Llevé a cabo un pequeño artículo para la empresa de inversión suiza UBS en el que resumí los resultados y, el cambio a cualquiera de las dos reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, la utilización del terreno y la huella hídrica a un 90 %. 

Se han realizado análisis similares en más de 50 carnes vegetales diferentes. Todos estos estudios encontraron que eran mucho más sostenibles, sin muchas diferencias en las emisiones de gases de efecto invernadero que se observaron entre las diferentes fuentes de proteína que usaban, ya sea trigo, soja o lo que sea. Aunque, obviamente, cualquier producto que contenga aglutinantes de huevos sería significativamente peor.

Ahora bien, si consumiéramos esos guisantes y soja de estas hamburguesas pero directamente y sin procesar, no solo podría obtenerse un 90 % menos de impacto, sino hasta un 99 %, pero el impacto puede reducirse a cero si nadie estuviese dispuesto a comerlos. 

En una revisión sobre la investigación de los consumidores de la carne se constató que, aunque factores como la salud y el medio ambiente pueden persuadir a los consumidores a probar sustitutos de la carne, la “apariencia y el sabor… son factores cruciales para que se consuman a diario”. Curiosamente, hoy en día los alimentos de origen vegetal pueden tener una ventaja. Si les das a estudiantes universitarios leche con chocolate, macarrones con queso, filetes de pollo y albóndigas de origen animal, pero les mientes y les dices que en realidad están hechos de plantas, de manera sorprendente e inesperada, los investigadores observaron que cuando “los sujetos probaron la comida y calificaron cuánto les gustó el sabor, a aquellos que se les dijo que la comida era vegana, les gustó más que a aquellos que se les que dijo [la verdad]”. Solo con “pensar que la comida era en realidad vegana aumentó el agrado por el sabor de esa comida”. Pero, puede que otros grupos demográficos tengan una reacción diferente, en cuyo caso la sostenibilidad sigilosa es una opción, es decir, el uso de productos combinados que sustituyen parte de la proteína animal por proteína vegetal. En el último año, estos productos híbridos tuvieron un comienzo prometedor, tanto que los principales productores de carne, Perdue y Tyson, se enorgullecen de la incorporación de proteína vegetal en sus productos mezclados.

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