¿Vale la pena someterse a un examen físico anual?

¿Vale la pena someterse a un examen físico anual?
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¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de hacernos un examen físico completo y un análisis de sangre de rutina todos los años?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

La costumbre de realizar exámenes físicos anuales en el ámbito médico estadounidense comenzó hace casi un siglo, pero recientemente muchas autoridades sanitarias “han coincidido en que deberían dejar de hacerse exámenes físicos anuales a personas adultas sanas”. Aun así, la mayor parte de la población espera no solo un examen físico completo cada año, sino también un análisis de sangre rutinario completo. “Hay una brecha tan grande entre las expectativas de los pacientes y las [nuevas] recomendaciones —según las cuales no hay necesidad de realizar exámenes físicos completos anuales— que los médicos no saben qué hacer”. “En primer lugar, debemos informar a los pacientes sobre prácticas preventivas con beneficios demostrados y no demostrados”. Por ejemplo, en la actualidad, el único análisis de sangre rutinario recomendado por el USPSTF (el organismo oficial estadounidense que se encarga de establecer las directrices de medicina preventiva) es el de colesterol.

La razón “por la que muchos médicos siguen realizando exámenes físicos anuales (de corazón, pulmones, abdomen e incluso de reflejos) y haciendo análisis que han demostrado ser inefectivos e incluso dañinos” es porque, de no hacerlo, el paciente podría no quedar satisfecho con su visita. “Se ha demostrado que cuanto más exhaustivos son los médicos, es decir, cuantos más exámenes físicos y análisis de laboratorio llevan a cabo, más contentos están los pacientes con su salud y con los médicos”. Son algo así como “maniobras clínicas de placebo… Pero, en lugar de realizar exámenes físicos innecesarios (y a veces incluso contraindicados) y análisis de laboratorio durante estas visitas anuales, tal vez los médicos deberían invertir ese tiempo en explicarles a los pacientes por qué no hay necesidad de examinar el abdomen, el corazón o los pulmones”. Es decir, deberían explicarles por qué no tienen por qué seguir un ritual, como si de un brujo curandero se tratara. 

Como escribió un médico de la Clínica Cleveland, “lo primordial es que seamos conscientes de los peligros que puede tener un sobrediagnóstico… Siempre habrá una pequeña posibilidad de que durante el reconocimiento se detecte un aneurisma o algún cáncer silencioso y potencialmente mortal. Por desgracia para los pacientes, estos eventos fortuitos y que pueden salvarte la vida son mucho menos comunes que los resultados falsos positivos, que pueden requerir análisis invasivos y poner en riesgo tu vida”. Este médico compartió la historia de lo que le ocurrió a su padre cuando fue a que le hicieran una revisión. Qué daño le iba a hacer una revisión, ¿verdad? El médico que examinó a su padre creyó haber detectado un aneurisma aórtico, por lo que mandó que le hicieran una ecografía abdominal. Qué daño le iba a hacer una ecografía, ¿verdad? Resulta que la aorta la tenía bien, pero vieron algo sospechoso en el páncreas, así que mandó que le hicieran un TAC. Un TAC, debido a las radiaciones, sí que puede resultar dañino. Por suerte, no encontraron nada malo en el páncreas. Pero ¿qué es eso que hay en el hígado? Parecía cáncer, lo cual tenía bastante sentido, ya que su padre había trabajado en la industria química. Consciente de la poca efectividad de los tratamientos contra el cáncer de hígado, en ese momento supo que iba a morir.

Su hija no estaba dispuesta a rendirse, así que le convenció para que viera a un especialista. Pensó que, si conseguían extirparlo, tal vez podría vivir unos años más. Pero, antes de nada, había que hacerle una biopsia. La buena noticia es que no era cáncer. La mala, sin embargo, es que se trataba de una masa benigna de vasos sanguíneos, por lo que, al inyectarle la aguja para realizar la biopsia, casi muere desangrado. Hicieron falta diez unidades de sangre (que para que te hagas una idea, ¡eso es más o menos lo que todos tenemos!). Esto le causó mucho dolor, por lo que hubo que administrarle morfina. La morfina causó retención urinaria, por lo que hizo falta un catéter. Por suerte, no hubo infección; tan solo una factura de 50 000 dólares. 

Lo más desalentador es que no hubo ningún tipo de negligencia o mala praxis por parte de los médicos en esta trágica cadena de sucesos. Cada paso llevaba de manera lógica al siguiente. “La única forma de evitar este resultado [que puso en peligro su vida] habría sido prescindir de ese examen físico inicial”; esa revisión que, qué daño le iba a hacer, ¿verdad?

“Entonces, ¿por qué seguimos haciendo exámenes físicos a pacientes sanos? Primeramente, porque a los médicos nos pagan por hacerlos”.  El primer médico de su padre tan solo recibió unos cien dólares, pero piensa en todos esos “ingresos posteriores” para el hospital y los especialistas. Los sobrediagnósticos son un gran negocio.

“Hay demasiados pacientes que sufren los costes y los daños de pruebas y procedimientos innecesarios”, pero, sin esas revisiones anuales, los médicos estaríamos dejando pasar una oportunidad magnífica para fomentar “la comunicación abierta y la continuidad interpersonal con el paciente…”. Pero ¿es esto realmente así? “En ese caso”, dijo un médico, “si quieres tener mejor comunicación con tus pacientes, ¿por qué no te los llevas a comer?”.

“Evidentemente, debería ser lo justo y éticamente correcto que a estas comidas le precediera una conversación con autorización expresa, que permita a los futuros comensales entender que están a riesgo de ser infantilizados y de volverse dependientes, y que podrían recibir un diagnóstico innecesario y perjudicial e incluso intervenciones terapéuticas, como consecuencia de ese queso a la parrilla y esa sopa”. Sobre todo, me gustaría añadir que, si les estás dando a tus pacientes queso a la parrilla, ¡con eso ya has cometido el primer acto “innecesario y perjudicial”!

La traducción de este contenido ha sido realizada por Elisabel Gómez.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

La costumbre de realizar exámenes físicos anuales en el ámbito médico estadounidense comenzó hace casi un siglo, pero recientemente muchas autoridades sanitarias “han coincidido en que deberían dejar de hacerse exámenes físicos anuales a personas adultas sanas”. Aun así, la mayor parte de la población espera no solo un examen físico completo cada año, sino también un análisis de sangre rutinario completo. “Hay una brecha tan grande entre las expectativas de los pacientes y las [nuevas] recomendaciones —según las cuales no hay necesidad de realizar exámenes físicos completos anuales— que los médicos no saben qué hacer”. “En primer lugar, debemos informar a los pacientes sobre prácticas preventivas con beneficios demostrados y no demostrados”. Por ejemplo, en la actualidad, el único análisis de sangre rutinario recomendado por el USPSTF (el organismo oficial estadounidense que se encarga de establecer las directrices de medicina preventiva) es el de colesterol.

La razón “por la que muchos médicos siguen realizando exámenes físicos anuales (de corazón, pulmones, abdomen e incluso de reflejos) y haciendo análisis que han demostrado ser inefectivos e incluso dañinos” es porque, de no hacerlo, el paciente podría no quedar satisfecho con su visita. “Se ha demostrado que cuanto más exhaustivos son los médicos, es decir, cuantos más exámenes físicos y análisis de laboratorio llevan a cabo, más contentos están los pacientes con su salud y con los médicos”. Son algo así como “maniobras clínicas de placebo… Pero, en lugar de realizar exámenes físicos innecesarios (y a veces incluso contraindicados) y análisis de laboratorio durante estas visitas anuales, tal vez los médicos deberían invertir ese tiempo en explicarles a los pacientes por qué no hay necesidad de examinar el abdomen, el corazón o los pulmones”. Es decir, deberían explicarles por qué no tienen por qué seguir un ritual, como si de un brujo curandero se tratara. 

Como escribió un médico de la Clínica Cleveland, “lo primordial es que seamos conscientes de los peligros que puede tener un sobrediagnóstico… Siempre habrá una pequeña posibilidad de que durante el reconocimiento se detecte un aneurisma o algún cáncer silencioso y potencialmente mortal. Por desgracia para los pacientes, estos eventos fortuitos y que pueden salvarte la vida son mucho menos comunes que los resultados falsos positivos, que pueden requerir análisis invasivos y poner en riesgo tu vida”. Este médico compartió la historia de lo que le ocurrió a su padre cuando fue a que le hicieran una revisión. Qué daño le iba a hacer una revisión, ¿verdad? El médico que examinó a su padre creyó haber detectado un aneurisma aórtico, por lo que mandó que le hicieran una ecografía abdominal. Qué daño le iba a hacer una ecografía, ¿verdad? Resulta que la aorta la tenía bien, pero vieron algo sospechoso en el páncreas, así que mandó que le hicieran un TAC. Un TAC, debido a las radiaciones, sí que puede resultar dañino. Por suerte, no encontraron nada malo en el páncreas. Pero ¿qué es eso que hay en el hígado? Parecía cáncer, lo cual tenía bastante sentido, ya que su padre había trabajado en la industria química. Consciente de la poca efectividad de los tratamientos contra el cáncer de hígado, en ese momento supo que iba a morir.

Su hija no estaba dispuesta a rendirse, así que le convenció para que viera a un especialista. Pensó que, si conseguían extirparlo, tal vez podría vivir unos años más. Pero, antes de nada, había que hacerle una biopsia. La buena noticia es que no era cáncer. La mala, sin embargo, es que se trataba de una masa benigna de vasos sanguíneos, por lo que, al inyectarle la aguja para realizar la biopsia, casi muere desangrado. Hicieron falta diez unidades de sangre (que para que te hagas una idea, ¡eso es más o menos lo que todos tenemos!). Esto le causó mucho dolor, por lo que hubo que administrarle morfina. La morfina causó retención urinaria, por lo que hizo falta un catéter. Por suerte, no hubo infección; tan solo una factura de 50 000 dólares. 

Lo más desalentador es que no hubo ningún tipo de negligencia o mala praxis por parte de los médicos en esta trágica cadena de sucesos. Cada paso llevaba de manera lógica al siguiente. “La única forma de evitar este resultado [que puso en peligro su vida] habría sido prescindir de ese examen físico inicial”; esa revisión que, qué daño le iba a hacer, ¿verdad?

“Entonces, ¿por qué seguimos haciendo exámenes físicos a pacientes sanos? Primeramente, porque a los médicos nos pagan por hacerlos”.  El primer médico de su padre tan solo recibió unos cien dólares, pero piensa en todos esos “ingresos posteriores” para el hospital y los especialistas. Los sobrediagnósticos son un gran negocio.

“Hay demasiados pacientes que sufren los costes y los daños de pruebas y procedimientos innecesarios”, pero, sin esas revisiones anuales, los médicos estaríamos dejando pasar una oportunidad magnífica para fomentar “la comunicación abierta y la continuidad interpersonal con el paciente…”. Pero ¿es esto realmente así? “En ese caso”, dijo un médico, “si quieres tener mejor comunicación con tus pacientes, ¿por qué no te los llevas a comer?”.

“Evidentemente, debería ser lo justo y éticamente correcto que a estas comidas le precediera una conversación con autorización expresa, que permita a los futuros comensales entender que están a riesgo de ser infantilizados y de volverse dependientes, y que podrían recibir un diagnóstico innecesario y perjudicial e incluso intervenciones terapéuticas, como consecuencia de ese queso a la parrilla y esa sopa”. Sobre todo, me gustaría añadir que, si les estás dando a tus pacientes queso a la parrilla, ¡con eso ya has cometido el primer acto “innecesario y perjudicial”!

La traducción de este contenido ha sido realizada por Elisabel Gómez.

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Gráficos de Avocado Video.

Nota del Doctor

Entonces, si no parece haber ningún problema o síntoma, ¿hay necesidad de hacerse un examen físico anual? Hablo de esto en mi último video ¿Vale la pena someterse a chequeos médicos anuales?.

¿Se debería revisar el nivel de colesterol en los niños? Para descubrirlo, te invito a que veas el video.

Échale un vistazo a este video y Descubre si tu médico recibe dinero de la industria farmacéutica.

A veces me encuentro con estos temas secundarios, me pongo a investigar y me voy por las ramas. Por ejemplo, tengo una serie entera de videos sobre varias pruebas de diagnóstico, como las mamografías. No quiero alejarme mucho del tema de la nutrición, pero cuando me encuentro con algo nuevo e interesante —sobre todo si hay conflictos de interés y se están enturbiando las aguas— me siento en la obligación de compartirlo para que todo quede claro.

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