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Tratamientos dietéticos naturales para el mioma uterino

La traducción de este texto viene de la mano de nuestra voluntaria Elisabel Gómez.

La misma dieta que ayuda a las mujeres a regular las hormonas también podría ayudar a reducir la exposición a contaminantes hormonales, también conocidos como disruptores endocrinos.

Los miomas uterinos son los tumores benignos más comunes en mujeres. Pueden llegar a medir hasta 30 centímetros y afectan a la mayor parte de las mujeres antes de alcanzar la menopausia. Aunque los miomas uterinos suelen ser asintomáticos, cuando se presentan síntomas, estos suelen manifestarse en forma de sangrados menstruales abundantes; tan abundantes que pueden causar anemia y mucho dolor. ¿Qué pueden hacer las mujeres al respecto? Lo explico en mi video La mejor alimentación para los fibromas.

La mitad de estas mujeres acaba sometiéndose a operaciones quirúrgicas en las que se les extirpa el útero por completo. “Aunque las histerectomías suelen ser operaciones seguras, pueden presentarse complicaciones en un gran número de pacientes” y, evidentemente, estas mujeres ya no pueden tener hijos. La alternativa a la histerectomía es el uso de fármacos que consisten en hormonas con efectos moduladores. Pueden reducir el tamaño de los miomas y aliviar los síntomas, pero muchos de estos fármacos tienen efectos adversos importantes, como la pérdida de masa ósea, por lo que no conviene tomarlos durante mucho tiempo. ¿La conclusión? “A día de hoy no hay pruebas que respalden el uso frecuente de tratamientos farmacológicos en mujeres con miomas uterinos”. No es de extrañar que muchas mujeres opten por probar “tratamientos alternativos como ejercicio, dieta, hierbas medicinales o acupuntura”.

Las mujeres que realizan ejercicio físico durante al menos siete horas a la semana parecen tener menor riesgo de sufrir miomas que las mujeres que hacen ejercicio durante menos de 20 minutos al día, pero no se ha realizado ningún estudio al respecto. Asimismo, no ha habido hasta la fecha ningún estudio clínico aleatorizado y controlado sobre cómo la acupuntura podría usarse para tratar miomas, por lo que no nos sirve de guía.

En cuanto a las hierbas medicinales, hay dos remedios asiáticos que podrían ser prometedores: una combinación de cinco hierbas llamado Guizhi Fuling y una fórmula proveniente de Malasia en la que se usan diez hierbas y que contiene “ingredientes secretos”. Aunque no deben ser tan secretos, ya que están enumerados en el estudio, como menciono en el minuto 1:50 de mi video. Estos remedios asiáticostradicionales parecen tener resultados similares a los fármacos, el problema es que podrían contener unos cuantos ingredientes adicionales, como arsénico, mercurio y plomo. Estos “ingredientes” estaban presentes en la mayoría de las muestras que se analizaron tanto del mercado asiático como de herbolarios, y no precisamente en cantidades pequeñas. Algunos, al parecer, incluso contenían cantidades tóxicas. Estos remedios asiáticos “pueden llegar a reducir el tamaño de los miomas, pero no hay suficientes pruebas que demuestren su eficacia o seguridad”. Y, por supuesto, ni se te ocurra aplicarte estos remedios con sustancias corrosivas de forma interna, ya que esto podría dejar marcas o causar estenosis y úlceras.

¿Y la dieta? En uno de los estudios más grandes sobre alimentación y miomas se halló una relación entre la aparición de miomas y “el consumo de ternera y cerdo, mientras que un consumo alto de hortalizas verdes parecía tener un efecto protector”. Los investigadores concluyeron que la “relación entre los niveles de estrógeno, la alimentación y los cánceres de mama y de endometrio (el revestimiento del útero) también podría ayudarnos a entender” por qué. De hecho, “en los casos de cáncer de mama y de endometrio, se observó una relación directa entre la aparición de estos cánceres y la frecuencia en el consumo de carne, mientras que un consumo alto de verduras y frutas otorgaba un efecto protector”. Por consiguiente, puede haber factores de riesgo comunes entre los tumores malignos que responden a los niveles de estrógeno, como el cáncer de mama, y los tumores benignos que también responden a los niveles de estrógeno, como los miomas.

Sabemos que la presencia de miomas uterinos parece estar relacionada con un aumento en la cantidad de estrógenos que circulan por el cuerpo, y que las mujeres que siguen dietas vegetarianas tienen niveles más bajos de exceso de estrógenos. Los investigadores están haciendo uso de esta información para intentar explicar por qué hay menor tasa de cáncer de endometrio, y posiblemente también de cáncer de mama, entre mujeres vegetarianas, pero esto también podría ayudarnos a explicar lo que se ha descubierto acerca de los miomas. “La incidencia de cáncer de mama entre mujeres estadounidenses vegetarianas (de la Iglesia Adventista del Séptimo Día) es del 60 al 80 por ciento de la incidencia de cáncer de mama entre mujeres vegetarianas estadounidenses en general, y la incidencia entre mujeres africanas y asiáticas es incluso menor”. ¿Por qué la población femenina que sigue una dieta vegetariana tiene niveles de estrógeno más bajos? Un famoso estudio de la revista médica estadounidense New England Journal of Medicine concluyó que era por la “mayor actividad fecal, lo que lleva a una mayor excreción de estrógeno a través de las heces”, y esto se traduce en niveles de estrógeno más bajos en la sangre. El doble de excreciones, de hecho, como puedes ver en el minuto 4:07 de mi video.

Y, además, puede ponerse a prueba fácilmente. Tal vez la razón por la que las mujeres afroamericanas presentan más miomas sea la misma por la que tienen una tasa de supervivencia menor al cáncer de mama: tienen demasiado estrógeno en el torrente sanguíneo, debido a una alimentación poco óptima. Así que los investigadores diseñaron un estudio para ver qué ocurría si cambiábamos la dieta de estas mujeres por una basada en plantas y con mayor contenido en fibra. En comparación con las mujeres caucásicas, las mujeres afroamericanas empezaron con niveles mucho más altos de estrógeno, lo que de nuevo nos ayudaba a explicar por qué la mortalidad por cáncer de mama era mayor. Pero, tras someterlas a una dieta más saludable, los niveles de estrógeno bajaron, “lo que sugiere que es posible reducir considerablemente el riesgo de padecer cáncer de mama” con tan solo adoptar una dieta basada principalmente en plantas. Parece que ocurre lo mismo en el caso de los miomas, sobre todo si se consumen muchos vegetales crucíferos (brócoli, col y repollo chino), así como tomates y manzanas.

Las mujeres que comenzaron la pubertad en edad prematura (aquellas que tuvieron su primer periodo antes de los 11 años) también podrían tener más riesgo de desarrollar miomas en la edad adulta, y sabemos que el consumo alto de carne roja durante la infancia está asociado con el comienzo temprano del primer periodo, aunque es posible que el consumo de proteína total y de proteína animal en general también sean factores contribuyentes. Por ejemplo, las niñas que comen carne suelen tener su primer periodo unos 6 meses antes que las niñas que siguen una dieta vegetariana. Las niñas que consumen sustitutos de la carne, como por ejemplo hamburguesas o salchichas vegetarianas, suelen tardar una media de 9 meses más en tener su primer periodo, y algo parecido ocurre cuando se aumenta el consumo de alimentos naturales provenientes de las plantas, como las legumbres.

También es posible que los contaminantes hormonales o disruptores endocrinos se estén sumando a esta cadena alimentaria. Los investigadores tomaron muestras de la grasa abdominal interna de mujeres y encontraron lo que parecía ser una relación directa entre la presencia de miomas uterinos y los niveles de ciertos policlorobifenilos (PCB) presentes en esa grasa. ¿Quiere esto decir que las mujeres que consumen pescado tienen mayor riesgo de desarrollar miomas uterinos? Es cierto que los investigadores descubrieron un pequeño aumento en el riesgo asociado con el consumo de ácidos grasos omega 3 de cadena larga, la mayor parte proveniente del “consumo de pescado de carne oscura” (con esto se referían a pescados azules como las sardinas y el salmón). Esto podría ser por “las sustancias químicas o disruptores endocrinos normalmente presentes en el pescado”, o podría tratarse de una mera coincidencia en las estadísticas. Pero sería consistente con el elevado riesgo observado en “consumidoras de pescado proveniente de la pesca deportiva”.

Conscientes de que la alimentación y los disruptores endocrinos se han relacionado con varias condiciones ginecológicas, entre ellas los miomas uterinos, los investigadores observaron a consumidoras de pescado que había sido pescado en los Grandes Lagos (en América del Norte) y descubrieron un riesgo un 20 por ciento mayor por cada 10 años de consumo de este pescado. En el estudio más completo hasta la fecha, los investigadores compararon los niveles de contaminantes en muestras de grasa provenientes de mujeres con miomas con muestras de grasa que habían sido extraídas mediante liposucción de mujeres sin miomas. No solo encontraron niveles más altos de PCB en mujeres que tenían miomas, sino que también se hallaron pesticidas prohibidos desde hace mucho tiempo, como DDT (dicloro difenil tricloroetano) y lindano, HAP (el hidrocarburo aromático policíclico que se forma al quemar carbón, fumar tabaco o asar carne a la parrilla), así como metales pesados, arsénico, cadmio, plomo y mercurio. Estos niveles no solo presentaban una relación directa con los miomas, sino también con el consumo de marisco y con el exceso de grasa corporal. Por lo tanto, los investigadores concluyeron que “si nos deshacemos del exceso de grasa y limitamos el consumo de marisco, esto podría tener un efecto protector” contra los miomas, ya que se estaría reduciendo considerablemente la exposición a contaminantes medioambientales.

Entonces, parece que lo mejor sería seguir una dieta basada en plantas, pero ¿hay alguna planta en concreto que haya demostrado ser particularmente eficaz?

Las sustancias fitoquímicas, que son compuestos producidos por las plantas y que poseen propiedades preventivas, están presentes en cereales integrales, frutas, vegetales, legumbres, arvejas partidas, garbanzos, lentejas, hierbas, especias, frutos secos y algunas bebidas. Tal y como explico en mi video El mejor alimento para los fibromas, sabemos que pueden ayudar a regular la iniciación, la promoción y la progresión de tumores cancerígenos, pero ¿qué ocurre con los tumores benignos como los miomas? La mayoría de los fármacos antineoplásicos en el mercado actual proceden originalmente de plantas o productos vegetales, así que ¿por qué no intentamos usar plantas para tratar la inflamación o el riego sanguíneo de los miomas? ¿Podrían ser los miomas una consecuencia de la inflamación crónica en nuestro cuerpo? Sabemos que las mujeres con miomas tienden a consumir más ternera y cerdo y menos frutas y hortalizas verdes, pero los alimentos provenientes de las plantas no solo tienen propiedades antiinflamatorias, sino también antioxidantes. “Si la generación de radicales libres excede los efectos protectores de los antioxidantes, esto dará lugar a daño oxidativo”, el cual ha estado implicado en una variedad de estados de distintas enfermedades, entre ellas condiciones ginecológicas como los miomas.

Si analizamos miomas o partes del tejido uterino recién extraídos durante operaciones de histerectomía, las células de los miomas presentan un número significativamente menor de enzimas antioxidantes, como puedes ver en el minuto 1:20 de mi video. Entonces, ¿podrían ser útiles los alimentos ricos en antioxidantes? Si en una placa de Petri se les echa unas gotas de fresa a las células, parece ser que algunas de las células tumorales mueren, mientras que las células normales del útero no sufren ningún cambio. Pero ¿puede esto ayudarnos de alguna manera? Solo sería relevante si podemos demostrar que los compuestos presentes en las fresas se absorben a través del intestino y llegan en cantidades suficientes al tejido uterino. Lo mismo ocurre con la curcumina, el componente principal de la especia conocida como cúrcuma. Una de las supuestas propiedades “milagrosas” de la curcumina es la capacidad de reprimir el crecimiento de las células de los miomas uterinos, pero, como en el caso de las fresas, solo ha podido demostrarse al realizarse in vitro. Es cierto que se observó un efecto inhibitorio, y en cantidades que no ponen en riesgo el crecimiento de las células normales del tejido uterino, pero mis pacientes son personas, no placas de Petri.

Cuando se hace en un tubo de ensayo, se puede ver con gran claridad lo que les ocurre a las células de miomas humanos al aplicar concentraciones cada vez más altas de los compuestos presentes en el té verde, como puedes ver en el minuto 2:19 del video, pero la verdad es que me da lo mismo lo que ocurra in vitro o en ratones, estén vestidos o no (en un estudio se utilizaron “ratones lampiños”, también llamados “ratones desnudos” por la influencia del inglés), pero no se realizaron estudios controlados aleatorizados hasta 2013.

Durante cuatro meses, a los sujetos del estudio se les dio de forma aleatoria extracto de té verde o placebo. En el grupo que recibió el placebo, el tamaño del mioma aumentó en un 24 por ciento. Eso es lo que pasa con los miomas, que crecen y crecen. Sin embargo, los miomas de las mujeres que tomaron extracto de té verde disminuyeron de tamaño, y no precisamente un poco: se produjo una disminución drástica (los miomas encogieron casi un tercio). Como puedes ver en el minuto 3:02 de mi video, se trata de una diferencia bastante significativa. Vale, pero ¿notaron alguna mejoría estas mujeres? Sí, los síntomas disminuyeron considerablemente. Mes tras mes, seguíamos sin observar ningún efecto en el grupo que estaba tomando el placebo, pero el grupo que tomaba la pastilla con extracto de té verde notó una mejoría consistente y los síntomas disminuyeron de manera considerable, y cada mes era mejor que el anterior. Asimismo, estas mujeres notaron una mejoría en la calidad de vida en lo que se refería a su salud, y se sentían mucho mejor en comparación con el otro grupo. Además, los hemogramas también mostraban mejores resultados. Debido al sangrado de cada ciclo, los niveles de sangre seguían disminuyendo cada mes en el grupo de placebo, pero en el grupo que tomaba té verde ocurría lo contrario. La anemia también mejoró considerablemente, ya que, por lo general, el sangrado menstrual era más leve. Y todo esto (la reducción en el tamaño del mioma, menor dolor y mejores periodos) se consiguió sin ningún “efecto adverso”.

Estos resultados no solo son comparables a los resultados que dan los fármacos que se usan normalmente (te recuerdo que con este método no hay efectos secundarios), sino también a los resultados que se obtienen tras realizar una embolización arterial uterina, a través de la cual se intenta cortar el suministro de sangre al mioma. Hasta aquí bien, pero en ocasiones puede ocurrir que, de forma accidental, también corten el suministro de sangre al útero, lo que puede causar necrosis uterina, y esta es solo una de las muchas complicaciones que pueden producirse. También puede producirse la muerte, no solo del mioma, sino de la paciente; y pueden surgir muchas otras complicaciones como consecuencia de la obstrucción accidental de arterias que no tenían que obstruirse. En mi opinión, una solución que no tiene ningún efecto secundario es mejor que una operación que puede acabar mal. Los investigadores llegaron a la conclusión de que los componentes del té verde “son sustancias terapéuticas prometedoras, seguras y efectivas para mujeres con miomas uterinos sintomáticos. Un tratamiento administrado por vía oral, muy sencillo y nada costoso, que puede mejorar la salud de las mujeres de todo el mundo”.

Sin embargo, que sea seguro no quiere decir que no tenga ningún riesgo. No se detectó ninguna alteración en la función hepática, pero hay que tener en cuenta que se trata de un estudio a pequeña escala. Al administrar pastillas con extracto de té verde a mil mujeres durante un año, como hicieron en el estudio sobre cáncer de mama Minnesota Green Tea Trial, una de cada 17 mujeres sufrió inflamación en el hígado, y algunos casos fueron graves. Ahora bien, la dosis utilizada en este estudio fue el doble de la que se usó en el estudio del mioma, y no está del todo claro si fueron las pastillas las que causaron la inflamación. En general, sin embargo, se debería evitar utilizar extractos. Se deberían consumir los alimentos directamente, o, en el caso del té verde, sumergirse en agua caliente y bebérselo.

Los investigadores tuvieron que utilizar pastillas en este estudio porque se trataba de un estudio doble ciego, y no es precisamente fácil crear un placebo que se parezca, huela y sepa como el té de verdad. Y, además, no creo que debamos tomar pastillas con extracto de té verde. Deberíamos beber té verde. El problema es que la dosis que utilizaron los investigadores era la equivalente a unas 11 tazas de té al día, lo cual sería demasiada cafeína, pero se podría tomar descafeinado. Tampoco es imposible tomarse un par de litros de té al día, sobre todo si sabes que puede ayudarte a disminuir el tamaño de los miomas lo suficiente como para que no te tengan que extirpar el útero. Aunque tampoco sabemos si cinco tazas de té al día tendrían el mismo efecto, o incluso tres, o una. No se han llegado a hacer pruebas con dosis diferentes, así que simplemente no se sabe. Pero te animo a que lo pongas a prueba tú misma. Si tienes un mioma, no va a hacerte ningún daño incluir unas cuantas tazas de té verde a tu ingesta diaria y comprobar por ti misma si empiezas a sentirte mejor.


Para saber más de los miomas, no te pierdas ¿Deberían de evitar el consumo de soja las mujeres con fibromas?El polvo de talco y los fibromas.

Tengo docenas de videos sobre los efectos de la dieta en los estrógenos. Aquí unos cuantos:

Un saludo,

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Michael Greger M.D., FACLM

Michael Greger, M.D. FACLM, is a physician, New York Times bestselling author, and internationally recognized professional speaker on a number of important public health issues. Dr. Greger has lectured at the Conference on World Affairs, the National Institutes of Health, and the International Bird Flu Summit, testified before Congress, appeared on The Dr. Oz Show and The Colbert Report, and was invited as an expert witness in defense of Oprah Winfrey at the infamous "meat defamation" trial.


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