Leche de fórmula para la obesidad infantil

Leche de fórmula para la obesidad infantil
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Dar leche de fórmula de vaca a los niños puede afectar negativamente a la programación metabólica.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este vídeo realizada por Katie Schloer. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Pía Spry-Marqués. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el vídeo más arriba.

Sabemos que dar el pecho a los niños les puede proteger contra la obesidad durante de más de 30 años, pero ¿por qué? Bueno, darle fórmula a base de leche vaca a los niños da pie a una situación inusual. La leche de vaca está diseñada para que un ternero engorde unos 900 gramos (2 libras) al día, lo que representa 40 veces el ritmo normal de crecimiento de los humanos en la niñez. 

La comida perfecta para los humanos, perfeccionada al milímetro durante millones de años, es la leche materna. Sorprendentemente, de entre todas las especies de mamíferos, la cantidad de proteína en la leche humana es la más baja. Se piensa entonces que es el contenido excesivo de proteína en la fórmula a base de leche de vaca es lo que predispone al niño a sufrir obesidad más adelante en la vida. Y luego, en vez de destetarnos, continuamos bebiendo leche. Por lo tanto surge la duda sobre si el consumo durante la infancia de una sustancia que potencia el crecimiento en otra especie altera fundamentalmente los procesos de crecimiento y maduración en los humanos. 

Este estudio, por ejemplo, encontró evidencias que un mayor consumo de leche está asociado con un mayor riesgo de sufrir una pubertad prematura; las niñas que beben mucha leche empiezan a menstruar antes. Por lo tanto, el consumo de leche entre especies y la ingesta de leche de vaca hasta bien entrada la infancia puede acarrear consecuencias inesperadas. 

Por el contrario, el consumo exclusivo de leche materna permite una programación metabólica correcta y protege contra enfermedades futuras. El consumo de leche de vaca y productos lácteos durante la adolescencia y la edad adulta es, a nivel evolutivo, un comportamiento humano reciente que a largo plazo puede dar pie a problemas de salud. 

Los adolescentes expuestos a las proteínas lácteas–por ejemplo, la caseína, la leche desnatada, o el suero de leche– sufrieron un mayor incremento de su índice de masa corporal y de la circunferencia de su cintura en comparación con aquellos que no lo estaban; eso sí, ningún estudio financiado por la industria láctea ha producido resultados negativos en relación al consumo de leche de vaca.

El director del Centro para la Prevención de la Obesidad Infantil del Hospital Infantil de Boston, y jefe del departamento de nutrición de Harvard, recientemente escribió una editorial en la revista pediátrica del AMA en el que ponía en entredicho el papel de la leche de vaca en la nutrición humana. No necesitamos de la leche de otras especies, obviamente, y de hecho, los lácteos puede que tengan un papel en el desarrollo de ciertos cánceres dado el alto nivel de hormonas reproductivas que se encuentra en la leche de vaca en Estados Unidos. 

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Imágenes cedidas por el Parlamento Europeo a través Flickr.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este vídeo realizada por Katie Schloer. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Pía Spry-Marqués. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el vídeo más arriba.

Sabemos que dar el pecho a los niños les puede proteger contra la obesidad durante de más de 30 años, pero ¿por qué? Bueno, darle fórmula a base de leche vaca a los niños da pie a una situación inusual. La leche de vaca está diseñada para que un ternero engorde unos 900 gramos (2 libras) al día, lo que representa 40 veces el ritmo normal de crecimiento de los humanos en la niñez. 

La comida perfecta para los humanos, perfeccionada al milímetro durante millones de años, es la leche materna. Sorprendentemente, de entre todas las especies de mamíferos, la cantidad de proteína en la leche humana es la más baja. Se piensa entonces que es el contenido excesivo de proteína en la fórmula a base de leche de vaca es lo que predispone al niño a sufrir obesidad más adelante en la vida. Y luego, en vez de destetarnos, continuamos bebiendo leche. Por lo tanto surge la duda sobre si el consumo durante la infancia de una sustancia que potencia el crecimiento en otra especie altera fundamentalmente los procesos de crecimiento y maduración en los humanos. 

Este estudio, por ejemplo, encontró evidencias que un mayor consumo de leche está asociado con un mayor riesgo de sufrir una pubertad prematura; las niñas que beben mucha leche empiezan a menstruar antes. Por lo tanto, el consumo de leche entre especies y la ingesta de leche de vaca hasta bien entrada la infancia puede acarrear consecuencias inesperadas. 

Por el contrario, el consumo exclusivo de leche materna permite una programación metabólica correcta y protege contra enfermedades futuras. El consumo de leche de vaca y productos lácteos durante la adolescencia y la edad adulta es, a nivel evolutivo, un comportamiento humano reciente que a largo plazo puede dar pie a problemas de salud. 

Los adolescentes expuestos a las proteínas lácteas–por ejemplo, la caseína, la leche desnatada, o el suero de leche– sufrieron un mayor incremento de su índice de masa corporal y de la circunferencia de su cintura en comparación con aquellos que no lo estaban; eso sí, ningún estudio financiado por la industria láctea ha producido resultados negativos en relación al consumo de leche de vaca.

El director del Centro para la Prevención de la Obesidad Infantil del Hospital Infantil de Boston, y jefe del departamento de nutrición de Harvard, recientemente escribió una editorial en la revista pediátrica del AMA en el que ponía en entredicho el papel de la leche de vaca en la nutrición humana. No necesitamos de la leche de otras especies, obviamente, y de hecho, los lácteos puede que tengan un papel en el desarrollo de ciertos cánceres dado el alto nivel de hormonas reproductivas que se encuentra en la leche de vaca en Estados Unidos. 

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Imágenes cedidas por el Parlamento Europeo a través Flickr.

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