La extensión de la vida con FGF21

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¿Qué podemos hacer para estimular la hormona FGF21?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Jon Aske voluntario activo en NutritionFacts.org.

En el año 2000 se descubrió una nueva hormona humana. Era el factor de crecimiento de fibroblastos documentado número 21, así que lo llamaron FGF21. Desde su descubrimiento, FGF21 se ha convertido en un agente clave para la promoción de la salud metabólica y arterial, la delgadez y la longevidad. Inyectado en monos gordos, estos pierden peso corporal sin reducir la ingesta de alimentos, y no solo un poco: una reducción del 27 por ciento de grasa corporal aún comiendo la misma cantidad. En ratones, aumenta la esperanza de vida entre un 30 y un 40 por ciento, comparable a la restricción calórica de por vida, pero lo bueno es que se logró sin disminuir la ingesta de alimentos. Los investigadores concluyeron que FGF21 podría usarse potencialmente como una terapia hormonal para extender la esperanza de vida en los mamíferos, lo que ha hecho que a las grandes farmacéuticas se les esté haciendo la boca agua, lo que plantea la pregunta “¿Se puede ‘medicalizar’ el envejecimiento?”

Y eso no es todo lo que puede hacer. La idea de que un medicamento puede tratar la obesidad, la diabetes, la dislipidemia (como el colesterol alto) y la hipertensión al mismo tiempo podría haber parecido imposible hace unos años, pero ahora es una perspectiva tentadora y emocionante. La razón por la que no se le puede simplemente dar a la gente FGF21 es que se descompone rápidamente en el cuerpo y por lo tanto, uno tendría que recibir inyecciones cada una o dos horas durante todo el día. Así que las compañías farmacéuticas están tratando de patentar una variedad de imitaciones de FGF21 de acción prolongada. Y, de hecho, si se toma un poco de PF-05231023, se puede perder alrededor de 4.5 kilos en 25 días, junto con una reducción drástica de los triglicéridos y el colesterol.

Pero luego, los efectos secundarios de estos nuevos medicamentos comenzaron a surgir. Bueno, ¿y qué tal esta opción?: Empaquetamos el gen FGF21 en un virus y luego inyectamos el virus y hacemos que los genes de FGF21 se añadan a nuestro ADN. Otra opción sería ponernos nuestros zapatos de correr. El ejercicio aumenta los niveles de FGF21, lo que de hecho puede ser una de las razones por las que el ejercicio es tan beneficioso.

¿Pero qué funciona mejor, el ejercicio aeróbico (ocho semanas de entrenamiento de correr) o el ejercicio de resistencia (ocho semanas de pesas)? La respuesta es “ambos”, pero el ejercicio de resistencia superó al de correr, con un aumento del 42 por ciento en FGF21 frente a un aumento del 25 por ciento en el grupo de ejercicio aeróbico. Está bien, pero ¿qué podemos hacer en cuanto a la alimentación? Es verdad que podríamos intentar hacer algo para lograr inyectarlo, pero ¿no sería más fácil simplemente estimular nuestra propia producción endógena y natural a través de la dieta? Una forma de hacerlo no es a través de una “no dieta”. Es posible que hayas notado que se la conoce como la hormona del hambre. Eso es porque el ayuno induce FGF21, pero no solo por uno o dos días.

Fisiológicamente, la expresión de FGF21 aumenta notablemente en respuesta al ayuno o la inanición. Pero, a diferencia de los ratones, que muestran un aumento después de solo seis horas de ayuno, los humanos no obtienen un aumento notable de FGF21 hasta después de una semana. El ayuno puede cuadruplicar el FGF21, pero se necesitan 10 días de ayuno, que es el ejemplo perfecto de un patrón de alimentación insostenible. Entonces, ¿cómo podemos obtener los beneficios sin morirnos de hambre? ¿Podría una dieta cetogénica ser capaz de imitar el ayuno? No. Las dietas cetogénicas no funcionan. De hecho, si se mantienen durante unos meses, se puede lograr una disminución considerable en los niveles de FGF21. Las dietas ricas en grasas pueden incluso interferir con el aumento que se obtiene a través del ejercicio, como podemos ver en este estudio de entrenamiento de intervalos de alta intensidad.

¿Qué tipo de dieta funciona, entonces? Lo averiguaremos a continuación.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Jon Aske voluntario activo en NutritionFacts.org.

En el año 2000 se descubrió una nueva hormona humana. Era el factor de crecimiento de fibroblastos documentado número 21, así que lo llamaron FGF21. Desde su descubrimiento, FGF21 se ha convertido en un agente clave para la promoción de la salud metabólica y arterial, la delgadez y la longevidad. Inyectado en monos gordos, estos pierden peso corporal sin reducir la ingesta de alimentos, y no solo un poco: una reducción del 27 por ciento de grasa corporal aún comiendo la misma cantidad. En ratones, aumenta la esperanza de vida entre un 30 y un 40 por ciento, comparable a la restricción calórica de por vida, pero lo bueno es que se logró sin disminuir la ingesta de alimentos. Los investigadores concluyeron que FGF21 podría usarse potencialmente como una terapia hormonal para extender la esperanza de vida en los mamíferos, lo que ha hecho que a las grandes farmacéuticas se les esté haciendo la boca agua, lo que plantea la pregunta “¿Se puede ‘medicalizar’ el envejecimiento?”

Y eso no es todo lo que puede hacer. La idea de que un medicamento puede tratar la obesidad, la diabetes, la dislipidemia (como el colesterol alto) y la hipertensión al mismo tiempo podría haber parecido imposible hace unos años, pero ahora es una perspectiva tentadora y emocionante. La razón por la que no se le puede simplemente dar a la gente FGF21 es que se descompone rápidamente en el cuerpo y por lo tanto, uno tendría que recibir inyecciones cada una o dos horas durante todo el día. Así que las compañías farmacéuticas están tratando de patentar una variedad de imitaciones de FGF21 de acción prolongada. Y, de hecho, si se toma un poco de PF-05231023, se puede perder alrededor de 4.5 kilos en 25 días, junto con una reducción drástica de los triglicéridos y el colesterol.

Pero luego, los efectos secundarios de estos nuevos medicamentos comenzaron a surgir. Bueno, ¿y qué tal esta opción?: Empaquetamos el gen FGF21 en un virus y luego inyectamos el virus y hacemos que los genes de FGF21 se añadan a nuestro ADN. Otra opción sería ponernos nuestros zapatos de correr. El ejercicio aumenta los niveles de FGF21, lo que de hecho puede ser una de las razones por las que el ejercicio es tan beneficioso.

¿Pero qué funciona mejor, el ejercicio aeróbico (ocho semanas de entrenamiento de correr) o el ejercicio de resistencia (ocho semanas de pesas)? La respuesta es “ambos”, pero el ejercicio de resistencia superó al de correr, con un aumento del 42 por ciento en FGF21 frente a un aumento del 25 por ciento en el grupo de ejercicio aeróbico. Está bien, pero ¿qué podemos hacer en cuanto a la alimentación? Es verdad que podríamos intentar hacer algo para lograr inyectarlo, pero ¿no sería más fácil simplemente estimular nuestra propia producción endógena y natural a través de la dieta? Una forma de hacerlo no es a través de una “no dieta”. Es posible que hayas notado que se la conoce como la hormona del hambre. Eso es porque el ayuno induce FGF21, pero no solo por uno o dos días.

Fisiológicamente, la expresión de FGF21 aumenta notablemente en respuesta al ayuno o la inanición. Pero, a diferencia de los ratones, que muestran un aumento después de solo seis horas de ayuno, los humanos no obtienen un aumento notable de FGF21 hasta después de una semana. El ayuno puede cuadruplicar el FGF21, pero se necesitan 10 días de ayuno, que es el ejemplo perfecto de un patrón de alimentación insostenible. Entonces, ¿cómo podemos obtener los beneficios sin morirnos de hambre? ¿Podría una dieta cetogénica ser capaz de imitar el ayuno? No. Las dietas cetogénicas no funcionan. De hecho, si se mantienen durante unos meses, se puede lograr una disminución considerable en los niveles de FGF21. Las dietas ricas en grasas pueden incluso interferir con el aumento que se obtiene a través del ejercicio, como podemos ver en este estudio de entrenamiento de intervalos de alta intensidad.

¿Qué tipo de dieta funciona, entonces? Lo averiguaremos a continuación.

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Gráficos de Avo Media

Nota del Doctor

Estén atentos a la segunda parte: Cómo incrementar la FGF21 con la alimentación para la longevidad

¿Cuánto ejercicio se debe hacer? Mira el video para averiguarlo.

Para obtener más información sobre la longevidad, consulta Cómo aumentar la expectativa de vida de 12 a 14 años.

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