Cómo aumentar tu expectativa de vida entre 12 y 14 años

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¿Qué pueden hacer los médicos para promover cambios en el estilo de vida que aumenten la esperanza de vida y mejoren tu salud?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Antonio Galán voluntario activo en NutritionFacts.org.

Un estudio crucial publicado en Europa hace más de una década, titulado “Una vida saludable es la mejor venganza”, halló que asumir tan solo cuatro simples factores de estilo de vida saludable (frente a no asumir ninguno) podría tener un fuerte impacto en la prevención de enfermedades crónicas. Estamos hablando de un riesgo de enfermedades crónicas casi un 80 % menor, un riesgo de diabetes 93 % menor, un riesgo de infarto 81 % menor, la mitad de riesgo de apoplejía y una caída del 36 % en el riesgo de cáncer. Reflexiona sobre lo que eso significa. El potencial para prevenir enfermedades y muertes es enorme. Solo en los EE. UU. hay cada año medio millón de infartos, medio millón de apoplejías, un millón de nuevos casos de diabetes y un millón de nuevos diagnósticos de cáncer. El mensaje es claro: adoptar unos pocos comportamientos saludables puede tener un impacto decisivo. ¿Cuáles son esos cuatro legendarios factores? No fumar nunca, no ser obeso, hacer un promedio de media hora de ejercicio al día y adherirse a principios dietéticos saludables (mucha fruta, verdura y granos integrales y menos carne). Con solo seguir esas cuatro simples reglas, ¡boom! Disfrutarás de una reducción de casi el 80 % en el riesgo de enfermedades crónicas importantes.

¿Qué significa eso para el riesgo de mortalidad? Una combinación similar de cuatro comportamientos saludables predijo una diferencia cuatro veces mayor en la mortalidad total, con un impacto estimado equivalente a 14 años en la edad cronológica, lo que significa que los sujetos fallecían a una tasa tan reducida que era como si fuesen 14 años más jóvenes. “Por fin un régimen para alargar la esperanza de vida humana”. Este comentario se refería a este estudio, que realizó un análisis similar del impacto de un estilo de vida saludable en la esperanza de vida, pero esta vez se centró en la población de los EE. UU. Esto tiene una importancia especial, ya que los estadounidenses tienen una esperanza de vida más corta en comparación con los habitantes de casi todos los demás países de altos ingresos. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la adopción de un estilo de vida saludable podría reducir de manera sustancial la mortalidad prematura y prolongar la esperanza de vida en adultos estadounidenses. Bien, ¿pero cuánto? Estimaron que asumir un estilo de vida de bajo riesgo podría prolongar la esperanza de vida a los 50 años en 14 años en las mujeres y 12,2 años en los hombres. Por lo tanto, si ahora tienes 50 años, en lugar de llegar solo a los 79 si eres mujer y a los 75 y medio si eres hombre, cuidándote solo un poco podrías impulsar tu esperanza media de vida a 93 si eres mujer y 87 y medio si eres hombre.

La conclusión es que nunca es demasiado tarde para dar marcha atrás. Cambiar en la mediana edad a unos hábitos básicos, como comer al menos cinco raciones diarias de frutas y verduras, caminar tan solo 20 minutos al día, mantener un peso saludable y no fumar, da como resultado una reducción sustancial de la mortalidad incluso en los siguientes años. Estamos hablando de un riesgo 40 % menor de morir en los siguientes cuatro años. Por lo tanto, hacer los cambios necesarios para abrazar un estilo de vida saludable merece muchísimo la pena, y desde luego la mediana edad no es demasiado tarde para pasar a la acción.

Por otro lado, cuando me di cuenta de que el estudio de los 12-14 años de aumento de vida estaba basado en datos de profesionales de la salud, me emocioné por las posibles consecuencias colaterales. Si los profesionales de la salud comienzan a vivir más sano, pueden convertirse en modelos a seguir para una vida más saludable, con potencial de salvar más vidas además de la propia. Pero a lo mejor estoy siendo un iluso. Predicar con el ejemplo puede a veces ser contraproducente. Al parecer, “paradójicamente, las muestras de excelencia pueden disuadir a las mismas personas que están tratando de inspirar”.

Lo normal sería que no ser un hipócrita e intentar dar ejemplo tuviera consecuencias positivas directas, al inspirar confianza en los demás. ¿No prefieres que el profesor de baile sepa bailar, el profesor de música sepa tocar y el profesional de la salud esté sano? Pero esta simple intuición no tiene en cuenta cómo pueden los demás sentirse ineptos. Ya has visto cómo los vegetarianos son el blanco de una cantidad sorprendente de hostilidad y burlas. Eso sucede porque pueden parecer mostrar superioridad moral y hacer que los demás se sientan menospreciados. 

Se demostró este fenómeno en este elegante estudio, en el que “los divergentes con principios que siguen el camino recto amenazan la autoestima moral de los demás”. Lo hicieron de la siguiente manera. El investigador pide a los sujetos que completen una tarea racista. Los rebeldes morales que se negaron a obedecer fueron aclamados por los observadores, pero despreciados por los participantes que habían ejecutado la tarea. Para ellos, la postura del rebelde es una acusación implícita de su sumisión. Interesante, ¿no? 

Entonces, cuando un médico se muestra como “la imagen de la salud”, los pacientes podrían pensar que está alardeando de santidad, lo que, sin querer, los distancia de él y podría desalentar a los pacientes que más necesitan su ayuda. Así es como una persona con problemas de peso puede sentirse amenazada y juzgada por un médico triatleta. ¿Qué se supone que debemos hacer? Queremos profesionales sanos. Los médicos que fuman son menos propensos a pedir a sus pacientes que dejen de fumar, los médicos con sobrepeso son menos propensos a aconsejar a sus pacientes sobre el peso y los médicos que no hacen ejercicio son menos propensos a hablar sobre el ejercicio. Lo que podemos hacer para que los pacientes se sientan más cómodos es enfatizar que nuestro papel es ayudarles a alcanzar sus propios objetivos de salud, sean cuales sean. Hay estudios que demuestran que los médicos que adoptan este enfoque al centrarse en el ejercicio aumentan su atractivo ante pacientes con sobrepeso. Así que podemos mostrar un comportamiento ejemplar sin marginar inadvertidamente a las personas que más se beneficiarían de nuestra orientación.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Producción de Glass Entertainment

Gráficos de Avo Media

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Antonio Galán voluntario activo en NutritionFacts.org.

Un estudio crucial publicado en Europa hace más de una década, titulado “Una vida saludable es la mejor venganza”, halló que asumir tan solo cuatro simples factores de estilo de vida saludable (frente a no asumir ninguno) podría tener un fuerte impacto en la prevención de enfermedades crónicas. Estamos hablando de un riesgo de enfermedades crónicas casi un 80 % menor, un riesgo de diabetes 93 % menor, un riesgo de infarto 81 % menor, la mitad de riesgo de apoplejía y una caída del 36 % en el riesgo de cáncer. Reflexiona sobre lo que eso significa. El potencial para prevenir enfermedades y muertes es enorme. Solo en los EE. UU. hay cada año medio millón de infartos, medio millón de apoplejías, un millón de nuevos casos de diabetes y un millón de nuevos diagnósticos de cáncer. El mensaje es claro: adoptar unos pocos comportamientos saludables puede tener un impacto decisivo. ¿Cuáles son esos cuatro legendarios factores? No fumar nunca, no ser obeso, hacer un promedio de media hora de ejercicio al día y adherirse a principios dietéticos saludables (mucha fruta, verdura y granos integrales y menos carne). Con solo seguir esas cuatro simples reglas, ¡boom! Disfrutarás de una reducción de casi el 80 % en el riesgo de enfermedades crónicas importantes.

¿Qué significa eso para el riesgo de mortalidad? Una combinación similar de cuatro comportamientos saludables predijo una diferencia cuatro veces mayor en la mortalidad total, con un impacto estimado equivalente a 14 años en la edad cronológica, lo que significa que los sujetos fallecían a una tasa tan reducida que era como si fuesen 14 años más jóvenes. “Por fin un régimen para alargar la esperanza de vida humana”. Este comentario se refería a este estudio, que realizó un análisis similar del impacto de un estilo de vida saludable en la esperanza de vida, pero esta vez se centró en la población de los EE. UU. Esto tiene una importancia especial, ya que los estadounidenses tienen una esperanza de vida más corta en comparación con los habitantes de casi todos los demás países de altos ingresos. Los investigadores llegaron a la conclusión de que la adopción de un estilo de vida saludable podría reducir de manera sustancial la mortalidad prematura y prolongar la esperanza de vida en adultos estadounidenses. Bien, ¿pero cuánto? Estimaron que asumir un estilo de vida de bajo riesgo podría prolongar la esperanza de vida a los 50 años en 14 años en las mujeres y 12,2 años en los hombres. Por lo tanto, si ahora tienes 50 años, en lugar de llegar solo a los 79 si eres mujer y a los 75 y medio si eres hombre, cuidándote solo un poco podrías impulsar tu esperanza media de vida a 93 si eres mujer y 87 y medio si eres hombre.

La conclusión es que nunca es demasiado tarde para dar marcha atrás. Cambiar en la mediana edad a unos hábitos básicos, como comer al menos cinco raciones diarias de frutas y verduras, caminar tan solo 20 minutos al día, mantener un peso saludable y no fumar, da como resultado una reducción sustancial de la mortalidad incluso en los siguientes años. Estamos hablando de un riesgo 40 % menor de morir en los siguientes cuatro años. Por lo tanto, hacer los cambios necesarios para abrazar un estilo de vida saludable merece muchísimo la pena, y desde luego la mediana edad no es demasiado tarde para pasar a la acción.

Por otro lado, cuando me di cuenta de que el estudio de los 12-14 años de aumento de vida estaba basado en datos de profesionales de la salud, me emocioné por las posibles consecuencias colaterales. Si los profesionales de la salud comienzan a vivir más sano, pueden convertirse en modelos a seguir para una vida más saludable, con potencial de salvar más vidas además de la propia. Pero a lo mejor estoy siendo un iluso. Predicar con el ejemplo puede a veces ser contraproducente. Al parecer, “paradójicamente, las muestras de excelencia pueden disuadir a las mismas personas que están tratando de inspirar”.

Lo normal sería que no ser un hipócrita e intentar dar ejemplo tuviera consecuencias positivas directas, al inspirar confianza en los demás. ¿No prefieres que el profesor de baile sepa bailar, el profesor de música sepa tocar y el profesional de la salud esté sano? Pero esta simple intuición no tiene en cuenta cómo pueden los demás sentirse ineptos. Ya has visto cómo los vegetarianos son el blanco de una cantidad sorprendente de hostilidad y burlas. Eso sucede porque pueden parecer mostrar superioridad moral y hacer que los demás se sientan menospreciados. 

Se demostró este fenómeno en este elegante estudio, en el que “los divergentes con principios que siguen el camino recto amenazan la autoestima moral de los demás”. Lo hicieron de la siguiente manera. El investigador pide a los sujetos que completen una tarea racista. Los rebeldes morales que se negaron a obedecer fueron aclamados por los observadores, pero despreciados por los participantes que habían ejecutado la tarea. Para ellos, la postura del rebelde es una acusación implícita de su sumisión. Interesante, ¿no? 

Entonces, cuando un médico se muestra como “la imagen de la salud”, los pacientes podrían pensar que está alardeando de santidad, lo que, sin querer, los distancia de él y podría desalentar a los pacientes que más necesitan su ayuda. Así es como una persona con problemas de peso puede sentirse amenazada y juzgada por un médico triatleta. ¿Qué se supone que debemos hacer? Queremos profesionales sanos. Los médicos que fuman son menos propensos a pedir a sus pacientes que dejen de fumar, los médicos con sobrepeso son menos propensos a aconsejar a sus pacientes sobre el peso y los médicos que no hacen ejercicio son menos propensos a hablar sobre el ejercicio. Lo que podemos hacer para que los pacientes se sientan más cómodos es enfatizar que nuestro papel es ayudarles a alcanzar sus propios objetivos de salud, sean cuales sean. Hay estudios que demuestran que los médicos que adoptan este enfoque al centrarse en el ejercicio aumentan su atractivo ante pacientes con sobrepeso. Así que podemos mostrar un comportamiento ejemplar sin marginar inadvertidamente a las personas que más se beneficiarían de nuestra orientación.

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