¿Cómo saber si el colesterol provoca enfermedades cardíacas?

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¿Qué pasaría si a los bebés recién nacidos se les asignara al azar una vida con un nivel de colesterol bajo? ¡Ya lo hizo la naturaleza por nosotros! En este vídeo voy a explicar el concepto de aleatorización mendeliana.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Katherine Silva y Tatiana Fernández, voluntarias activos en NutritionFacts.org. La revisión de la traducción ha sido realizada por Leire Rosado. 

Se sabe a ciencia cierta que la aterosclerosis coronaria es una enfermedad crónica y progresiva, que comienza a una edad temprana y evoluciona lentamente durante varias décadas antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Sin embargo, la edad promedio para realizar pruebas con medicamentos hipocolesterolemiantes es de 63 años; esto es, que estas personas ya se han expuesto a elevados niveles de colesterol LDL (colesterol malo) durante gran parte de su vida. No es de extrañar que, por lo general, los tratamientos farmacológicos reduzcan el riesgo de enfermedades cardiovasculares solo entre un 20 y un 30%.

Sabemos que el LDL —más conocido como “colesterol malo”— desempeña un papel fundamental en el inicio, desarrollo y progresión de nuestro asesino número uno. Más de cien estudios prospectivos, en los que han participado más de un millón de personas, han demostrado que los que presentan unos niveles elevados de este colesterol corren un riesgo mayor. 

Parece lógico asumir que, si reducir el colesterol más adelante en la vida puede ser beneficioso, mantener los niveles de LDL [-C] bajos desde nuestra juventud podría impedir que nuestras arterias se obstruyan desde un primer momento. Bueno, pues no lo asumamos sin más.

Sería poco ético crear un ensayo clínico comparativo en el cual unos jóvenes con colesterol alto fueran tratados a lo largo de su vida, y otros no. Igualmente, tampoco se podría hacer un estudio en el cual se obligara a empezar a fumar a la mitad de los niños, de cara a comprobar si eso realmente provoca cáncer de pulmón. Aquí es donde entran los estudios de observación: se puede realizar un seguimiento a personas que ya fuman y comparar sus tasas de enfermedad con los que no lo hacen.

Es como hace 40 años, cuando el presidente de la Asociación Americana del Corazón trató de argumentar que todo el mundo debería dejar de fumar, a pesar de que no existían ensayos aleatorios controlados. A ver, los que fuman, corren un riesgo mayor de ataque al corazón; cuando más fumemos, mayor es el riesgo; si paramos, el riesgo disminuye. Se puede decir lo mismo con el colesterol. 

Si tomamos a varios hombres jóvenes de entre 18 y 39 años para hacerles un seguimiento de 34 años, sus niveles de colesterol (incluso siendo jóvenes) predecirán a largo plazo el riesgo de enfermedad cardíaca y muerte. Los hombres de entre 20 y 30 años que presentan un nivel total de colesterol inferior a 200 tienen una expectativa de vida sustancialmente más larga  —de entre cuatro y nueve años— que los que tienen un nivel superior a 240. 

No obstante, los datos obtenidos en los estudios observacionales son vulnerables a los denominados “factores de confusión”. Llevar una dieta principalmente basada en plantas puede bajar nuestros niveles de colesterol por debajo del promedio y sumarnos años de vida, sean cuales sean nuestros niveles de colesterol. En principio, eso se parecería a un “ensayo clínico comparativo aleatorizado a largo plazo”. 

Y la naturaleza podría haber creado ya uno para nosotros. En el momento de nuestra concepción, cada uno de nosotros recibe un grupo de genes de nuestra madre y de nuestro padre, y alguno de ellos podría afectar a nuestros niveles de colesterol. Al igual que hay mutaciones genéticas raras que resultan en un colesterol inusualmente alto, hay mutaciones genéticas raras que conducen a niveles de colesterol inusualmente bajos. Esto constituye un sistema ideal para evaluar las consecuencias de unos niveles bajos de colesterol LDL, independientemente de factores como la dieta y estilo de vida.

Déjame mostrarte a lo que me refiero: aproximadamente 1 de cada 40 afroamericanos presentan una mutación que disminuye sus niveles de colesterol LDL, de unos 130 hacia niveles más adecuados. Eso sí, para llegar ahí no es que llevasen una dieta saludable: son sus genes. Más de la mitad tenían hipertensión y había muchos fumadores y diabéticos, pero aquellos que genéticamente presentaban unos niveles bajos de LDL, aun así experimentaron una reducción significativa en la incidencia de cardiopatías, incluso ante la presencia de todos estos factores de riesgo. ¿Cuánta reducción, cómo de significativa? ¿Qué tal una disminución del 88% en la incidencia de estas enfermedades?

Lo más asombroso fue que, para este grupo, el riesgo de enfermedad cardíaca se redujo en más de un 80%, mientras que el uso de medicamentos solo reduce el LDL entre 20 y 40 puntos; esto es, en solo un 30%. Tiene sentido, ¿no? La gente con esta mutación mantuvieron bajos sus niveles casi toda su vida, no empezaron a tomar medicación cuando cumplieron unos 60 años.

La magnitud del efecto de mantener durante años unos niveles bajos de colesterol LDL se analizó en cada uno de estos estudios, y representa una reducción tres veces mayor en el riesgo de cardiopatías en comparación con los tratamientos farmacológicos iniciados más adelante en la vida. Para los fans de los estudios e investigaciones: mirad este valor de p (de probabilidad). Se tendrían que realizar miles de millones de estudios para obtener esos resultados por casualidad.

Por lo tanto, una estrategia de prevención primaria enfocada a mantener los niveles de LDL lo más bajos posible, que se inicie a una edad muy temprana y que mantenga esos niveles durante toda la vida, tiene el potencial de reducir de manera drástica el riesgo de estas enfermedades. Y esto es lo que una dieta saludable puede hacer por nosotros.

Por favor considera ser voluntario para ayudar en nuestro sitio web.

Crédito de imagen: Marty Gabel vía flickr. La imagen ha sido modificada.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Katherine Silva y Tatiana Fernández, voluntarias activos en NutritionFacts.org. La revisión de la traducción ha sido realizada por Leire Rosado. 

Se sabe a ciencia cierta que la aterosclerosis coronaria es una enfermedad crónica y progresiva, que comienza a una edad temprana y evoluciona lentamente durante varias décadas antes de que se manifiesten los primeros síntomas. Sin embargo, la edad promedio para realizar pruebas con medicamentos hipocolesterolemiantes es de 63 años; esto es, que estas personas ya se han expuesto a elevados niveles de colesterol LDL (colesterol malo) durante gran parte de su vida. No es de extrañar que, por lo general, los tratamientos farmacológicos reduzcan el riesgo de enfermedades cardiovasculares solo entre un 20 y un 30%.

Sabemos que el LDL —más conocido como “colesterol malo”— desempeña un papel fundamental en el inicio, desarrollo y progresión de nuestro asesino número uno. Más de cien estudios prospectivos, en los que han participado más de un millón de personas, han demostrado que los que presentan unos niveles elevados de este colesterol corren un riesgo mayor. 

Parece lógico asumir que, si reducir el colesterol más adelante en la vida puede ser beneficioso, mantener los niveles de LDL [-C] bajos desde nuestra juventud podría impedir que nuestras arterias se obstruyan desde un primer momento. Bueno, pues no lo asumamos sin más.

Sería poco ético crear un ensayo clínico comparativo en el cual unos jóvenes con colesterol alto fueran tratados a lo largo de su vida, y otros no. Igualmente, tampoco se podría hacer un estudio en el cual se obligara a empezar a fumar a la mitad de los niños, de cara a comprobar si eso realmente provoca cáncer de pulmón. Aquí es donde entran los estudios de observación: se puede realizar un seguimiento a personas que ya fuman y comparar sus tasas de enfermedad con los que no lo hacen.

Es como hace 40 años, cuando el presidente de la Asociación Americana del Corazón trató de argumentar que todo el mundo debería dejar de fumar, a pesar de que no existían ensayos aleatorios controlados. A ver, los que fuman, corren un riesgo mayor de ataque al corazón; cuando más fumemos, mayor es el riesgo; si paramos, el riesgo disminuye. Se puede decir lo mismo con el colesterol. 

Si tomamos a varios hombres jóvenes de entre 18 y 39 años para hacerles un seguimiento de 34 años, sus niveles de colesterol (incluso siendo jóvenes) predecirán a largo plazo el riesgo de enfermedad cardíaca y muerte. Los hombres de entre 20 y 30 años que presentan un nivel total de colesterol inferior a 200 tienen una expectativa de vida sustancialmente más larga  —de entre cuatro y nueve años— que los que tienen un nivel superior a 240. 

No obstante, los datos obtenidos en los estudios observacionales son vulnerables a los denominados “factores de confusión”. Llevar una dieta principalmente basada en plantas puede bajar nuestros niveles de colesterol por debajo del promedio y sumarnos años de vida, sean cuales sean nuestros niveles de colesterol. En principio, eso se parecería a un “ensayo clínico comparativo aleatorizado a largo plazo”. 

Y la naturaleza podría haber creado ya uno para nosotros. En el momento de nuestra concepción, cada uno de nosotros recibe un grupo de genes de nuestra madre y de nuestro padre, y alguno de ellos podría afectar a nuestros niveles de colesterol. Al igual que hay mutaciones genéticas raras que resultan en un colesterol inusualmente alto, hay mutaciones genéticas raras que conducen a niveles de colesterol inusualmente bajos. Esto constituye un sistema ideal para evaluar las consecuencias de unos niveles bajos de colesterol LDL, independientemente de factores como la dieta y estilo de vida.

Déjame mostrarte a lo que me refiero: aproximadamente 1 de cada 40 afroamericanos presentan una mutación que disminuye sus niveles de colesterol LDL, de unos 130 hacia niveles más adecuados. Eso sí, para llegar ahí no es que llevasen una dieta saludable: son sus genes. Más de la mitad tenían hipertensión y había muchos fumadores y diabéticos, pero aquellos que genéticamente presentaban unos niveles bajos de LDL, aun así experimentaron una reducción significativa en la incidencia de cardiopatías, incluso ante la presencia de todos estos factores de riesgo. ¿Cuánta reducción, cómo de significativa? ¿Qué tal una disminución del 88% en la incidencia de estas enfermedades?

Lo más asombroso fue que, para este grupo, el riesgo de enfermedad cardíaca se redujo en más de un 80%, mientras que el uso de medicamentos solo reduce el LDL entre 20 y 40 puntos; esto es, en solo un 30%. Tiene sentido, ¿no? La gente con esta mutación mantuvieron bajos sus niveles casi toda su vida, no empezaron a tomar medicación cuando cumplieron unos 60 años.

La magnitud del efecto de mantener durante años unos niveles bajos de colesterol LDL se analizó en cada uno de estos estudios, y representa una reducción tres veces mayor en el riesgo de cardiopatías en comparación con los tratamientos farmacológicos iniciados más adelante en la vida. Para los fans de los estudios e investigaciones: mirad este valor de p (de probabilidad). Se tendrían que realizar miles de millones de estudios para obtener esos resultados por casualidad.

Por lo tanto, una estrategia de prevención primaria enfocada a mantener los niveles de LDL lo más bajos posible, que se inicie a una edad muy temprana y que mantenga esos niveles durante toda la vida, tiene el potencial de reducir de manera drástica el riesgo de estas enfermedades. Y esto es lo que una dieta saludable puede hacer por nosotros.

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Crédito de imagen: Marty Gabel vía flickr. La imagen ha sido modificada.

Nota del Doctor

Si desconoces tu nivel de colesterol, deberías revisártelo; quizá deberíamos empezar a hacerlo desde la infancia. Visita mi último video: ¿Deberían revisarse el colesterol todos los niños?

¿Qué pasa si te haces la prueba y tu médico te dice que no debes preocuparte porque tu colesterol es “normal”? Tener un nivel de colesterol normal en una sociedad en la que es normal morir fulminado por un infarto (¡es nuestro asesino número uno!) no tiene por qué ser bueno. Mira mi vídeo Cuando un bajo riesgo significa un alto riesgo.

Para averiguar cuál debería ser tu nivel de colesterol, visita el vídeo El nivel óptimo de colesterol.

Vale, ¿pero y si tu médico te dice que tus LDL (lipoproteínas de baja densidad) son grandes y esponjosas? Mira mi vídeo ¿Importa el tamaño del colesterol?

 Si todavía no lo has hecho, puedes suscribirte a mis vídeos de forma gratuita haciendo clic aquí.

PD: ¿Alguien se ha dado cuenta de ese “Kahn, J” en los artículos de referencia? ¡Es el mismísimo Joel Kahn, uno de mis doctores favoritos!

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