¿La radiación de los celulares causa cáncer?

¿La radiación de los celulares causa cáncer?
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¿Los celulares causan tumores cerebrales? Siempre que se trata de una industria billonaria, ya sea alimentaria, tabacalera, farmacéutica o la industria de las telecomunicaciones, hay tanto dinero en juego que la ciencia puede manipularse.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

En lo que respecta a los posibles efectos de los celulares en la salud humana, sin duda, podrías terminar con un calambre en el cuello por enviar mensajes de texto en exceso o incluso romperte el cuello o el de alguien más si mensajeas mientras conduces. Por otro lado, piensa en las innumerables vidas que se han salvado en la carretera porque permiten pedir ayuda de forma más rápida en caso de emergencia.

Pero ¿y el cáncer? Desde el cambio de siglo, se han realizado estudios que sugieren que el riesgo de tumor cerebral se duplica con el uso prolongado del teléfono celular en el lado de la cabeza que se usa para hablar. Esto es importante porque la radiación solo penetra un par de pulgadas en el cerebro. En el minuto 0:48 en mi video, muestro vistas de la parte posterior y superior de la cabeza, y se ve por qué se podría desarrollar cáncer en un lado de la cabeza más que en el otro.

Dado que es un efecto tan local, entendemos por qué existen recomendaciones para usar la función de altavoz o auriculares, que pueden reducir la exposición del cerebro en un factor de 100 o más: y esto incluye los auriculares Bluetooth. Esto es de importancia sobre todo en niños, que tienen cráneos más delgados.

Sin embargo, la radiación de los teléfonos móviles no es como la radiación nuclear. No daña el ADN de forma directa, como los rayos gamma de una bomba atómica. Pero parece ser que puede dañar el ADN de manera indirecta al generar radicales libres. De 100 estudios, 93 confirmaron efectos oxidativos de los teléfonos celulares del tipo de radiación de radiofrecuencia de baja intensidad. De acuerdo, pero ¿ese estrés oxidativo se traduce en daño al ADN? Sí, la mayoría de los estudios encontraron signos de genotoxicidad, que es daño a nuestros genes, ADN o cromosomas. Sin embargo, muchos se realizaron en placas de Petri o en animales de laboratorio. Me interesa menos si Mickey o Minnie están en riesgo de lo que me preocupan los tumores cerebrales en las personas. Aunque algunos estudios de población encontraron un mayor riesgo de cáncer, otros concluyen lo contrario.

¿Podría la fuente de financiación tener algo que ver con los diferentes hallazgos? Algunos estudios fueron financiados por compañías de telefonía celular. Los investigadores “plantearon la hipótesis de que aquellos financiados por la industria de las telecomunicaciones tendrían menos probabilidades de mostrar un efecto adverso a la exposición, ya que tiene un gran interés en presentar el uso de teléfonos móviles como seguro”. Entonces, calcularon los números y, en efecto, se corroboró la hipótesis.

De hecho, mientras la mayoría de los estudios financiados de forma independiente mostraron un efecto negativo, los financiados por la industria tenían 10 veces menos probabilidades de encontrar un efecto adverso significativo. ¡Eso es incluso peor que la industria farmacéutica! Los estudios patrocinados por las grandes farmacéuticas sobre sus propios productos tenían alrededor de unas 4 veces más probabilidades de favorecer al fármaco en comparación con los investigadores independientes. Sin embargo, la industria tabacalera todavía sigue liderando en lo que respecta a la parcialidad en los estudios. ¿Por qué los artículos de investigación sobre los efectos en la salud del fumador pasivo llegan a conclusiones diferentes? Bueno, resulta que los estudios financiados por la propia industria tabacalera tenían 88 veces más probabilidades de concluir que no era dañino.

Sin embargo, existen conflictos de interés en ambos lados del debate. Si no es financiero, es intelectual, ya que podría ser parte de la naturaleza humana influenciar sobre la evidencia que respalde tu posición personal. Entonces, es posible encontrar publicaciones científicas endebles, como el estudio que muestro en el minuto 3:55 en mi video el cual parece encontrar una “relación inquietante” y “lineal” entre los estados con la mayoría de los tumores cerebrales y los que tienen mayor cantidad de suscripciones a teléfonos móviles. Vale, pero uno podría pensar en muchas otras razones por las que estados como Nueva York y Texas podrían tener más tumores cerebrales y más celulares que Dakota, que no tendrían nada que ver con la radiación de los teléfonos.

Incluso se ven denuncias fraudulentas, por ejemplo, hacia los investigadores académicos que escribieron esos 2 artículos sobre genotoxicidad y la revisión que mencioné antes, acusados de estar involucrados en mala conducta científica. Acusaciones que ellos niegan, señalando que el denunciante principal es un abogado de la industria de las telecomunicaciones.

Siempre que hay una industria billonaria involucrada, ya sea alimentaria, tabacalera, farmacéutica o la industria de las telecomunicaciones, hay tanto dinero en el medio que la ciencia puede manipularse. Tomemos, por ejemplo, la industria de la energía nuclear. Hubo décadas en las que se encubrieron a nivel institucional las consecuencias de Chernobyl para la salud. Las estimaciones oficiales de los problemas de salud resultantes fueron 100 o incluso hasta 1000 veces más bajas que las de investigadores independientes. ¿Solo murieron 4000 personas o casi 1 millón? La respuesta varía según a quién le preguntes. Por eso, cuando se trata de cáncer, todas las miradas se dirigen al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer​ (IARC, por sus siglas en inglés) que es el organismo oficial de la Organización Mundial de la Salud que trata de forma independiente y objetiva de determinar qué es y qué no es cancerígeno.

La traducción de este contenido ha sido realizada por Tamara Amor.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Iconos creados por Hopkins, Delwar Hossain, Daniel DeLorenzo, Alexandr Lavreniuk, Sea Poh Lin, Kimmi Studio, Alina Oleynik y Sumana Chamrunworakiat del The Noun Project.

Crédito de la imagen: Erik Wilde. La imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

En lo que respecta a los posibles efectos de los celulares en la salud humana, sin duda, podrías terminar con un calambre en el cuello por enviar mensajes de texto en exceso o incluso romperte el cuello o el de alguien más si mensajeas mientras conduces. Por otro lado, piensa en las innumerables vidas que se han salvado en la carretera porque permiten pedir ayuda de forma más rápida en caso de emergencia.

Pero ¿y el cáncer? Desde el cambio de siglo, se han realizado estudios que sugieren que el riesgo de tumor cerebral se duplica con el uso prolongado del teléfono celular en el lado de la cabeza que se usa para hablar. Esto es importante porque la radiación solo penetra un par de pulgadas en el cerebro. En el minuto 0:48 en mi video, muestro vistas de la parte posterior y superior de la cabeza, y se ve por qué se podría desarrollar cáncer en un lado de la cabeza más que en el otro.

Dado que es un efecto tan local, entendemos por qué existen recomendaciones para usar la función de altavoz o auriculares, que pueden reducir la exposición del cerebro en un factor de 100 o más: y esto incluye los auriculares Bluetooth. Esto es de importancia sobre todo en niños, que tienen cráneos más delgados.

Sin embargo, la radiación de los teléfonos móviles no es como la radiación nuclear. No daña el ADN de forma directa, como los rayos gamma de una bomba atómica. Pero parece ser que puede dañar el ADN de manera indirecta al generar radicales libres. De 100 estudios, 93 confirmaron efectos oxidativos de los teléfonos celulares del tipo de radiación de radiofrecuencia de baja intensidad. De acuerdo, pero ¿ese estrés oxidativo se traduce en daño al ADN? Sí, la mayoría de los estudios encontraron signos de genotoxicidad, que es daño a nuestros genes, ADN o cromosomas. Sin embargo, muchos se realizaron en placas de Petri o en animales de laboratorio. Me interesa menos si Mickey o Minnie están en riesgo de lo que me preocupan los tumores cerebrales en las personas. Aunque algunos estudios de población encontraron un mayor riesgo de cáncer, otros concluyen lo contrario.

¿Podría la fuente de financiación tener algo que ver con los diferentes hallazgos? Algunos estudios fueron financiados por compañías de telefonía celular. Los investigadores “plantearon la hipótesis de que aquellos financiados por la industria de las telecomunicaciones tendrían menos probabilidades de mostrar un efecto adverso a la exposición, ya que tiene un gran interés en presentar el uso de teléfonos móviles como seguro”. Entonces, calcularon los números y, en efecto, se corroboró la hipótesis.

De hecho, mientras la mayoría de los estudios financiados de forma independiente mostraron un efecto negativo, los financiados por la industria tenían 10 veces menos probabilidades de encontrar un efecto adverso significativo. ¡Eso es incluso peor que la industria farmacéutica! Los estudios patrocinados por las grandes farmacéuticas sobre sus propios productos tenían alrededor de unas 4 veces más probabilidades de favorecer al fármaco en comparación con los investigadores independientes. Sin embargo, la industria tabacalera todavía sigue liderando en lo que respecta a la parcialidad en los estudios. ¿Por qué los artículos de investigación sobre los efectos en la salud del fumador pasivo llegan a conclusiones diferentes? Bueno, resulta que los estudios financiados por la propia industria tabacalera tenían 88 veces más probabilidades de concluir que no era dañino.

Sin embargo, existen conflictos de interés en ambos lados del debate. Si no es financiero, es intelectual, ya que podría ser parte de la naturaleza humana influenciar sobre la evidencia que respalde tu posición personal. Entonces, es posible encontrar publicaciones científicas endebles, como el estudio que muestro en el minuto 3:55 en mi video el cual parece encontrar una “relación inquietante” y “lineal” entre los estados con la mayoría de los tumores cerebrales y los que tienen mayor cantidad de suscripciones a teléfonos móviles. Vale, pero uno podría pensar en muchas otras razones por las que estados como Nueva York y Texas podrían tener más tumores cerebrales y más celulares que Dakota, que no tendrían nada que ver con la radiación de los teléfonos.

Incluso se ven denuncias fraudulentas, por ejemplo, hacia los investigadores académicos que escribieron esos 2 artículos sobre genotoxicidad y la revisión que mencioné antes, acusados de estar involucrados en mala conducta científica. Acusaciones que ellos niegan, señalando que el denunciante principal es un abogado de la industria de las telecomunicaciones.

Siempre que hay una industria billonaria involucrada, ya sea alimentaria, tabacalera, farmacéutica o la industria de las telecomunicaciones, hay tanto dinero en el medio que la ciencia puede manipularse. Tomemos, por ejemplo, la industria de la energía nuclear. Hubo décadas en las que se encubrieron a nivel institucional las consecuencias de Chernobyl para la salud. Las estimaciones oficiales de los problemas de salud resultantes fueron 100 o incluso hasta 1000 veces más bajas que las de investigadores independientes. ¿Solo murieron 4000 personas o casi 1 millón? La respuesta varía según a quién le preguntes. Por eso, cuando se trata de cáncer, todas las miradas se dirigen al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer​ (IARC, por sus siglas en inglés) que es el organismo oficial de la Organización Mundial de la Salud que trata de forma independiente y objetiva de determinar qué es y qué no es cancerígeno.

La traducción de este contenido ha sido realizada por Tamara Amor.

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Iconos creados por Hopkins, Delwar Hossain, Daniel DeLorenzo, Alexandr Lavreniuk, Sea Poh Lin, Kimmi Studio, Alina Oleynik y Sumana Chamrunworakiat del The Noun Project.

Crédito de la imagen: Erik Wilde. La imagen ha sido modificada.

Gráficos de Avocado Video.

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