Tu ADN no es una sentencia segura porque el estilo de vida puede prevenir enfermedades

Tu ADN no es una sentencia segura porque el estilo de vida puede prevenir enfermedades
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Es importante tratar la verdadera causa de las enfermedades crónicas del estilo de vida.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por María Belén Oliva voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Hace más de 2000 años, Hipócrates declaró: “Que la comida sea tu medicina y que la medicina sea tu alimento”. Pero, en realidad no lo dijo. Pareciera que él nunca dijo esas palabras. Pero no hay duda sobre la importancia de los alimentos en la salud y las enfermedades en sus obras, pero ¿a quién le importa en realidad? Eso fue hace 2000 años, cuando se pensaba que la enfermedad surgía por un mal sentido del humor.

Ahora existe la ciencia, y hay muchísimas pruebas que ilustran el impacto increíble de un estilo de vida sano para reducir la mortalidad por cualquier causa, es decir, la muerte por todas las causas juntas, y la prevención de enfermedades crónicas como las enfermedades coronarias, la apoplejía, la diabetes y el cáncer. Pero espera. . .  ¿no están estas enfermedades presentes en tu familia? ¿Qué pasa si solo tienes genes malos?

Según el estimado expresidente de nutrición de Harvard, para la mayoría de las enfermedades que contribuyen mucho con la mortalidad en Occidente, hace mucho sabemos que los factores no genéticos a menudo representan menos del 80 al 90 por ciento del riesgo. Lo sabemos porque las tasas de las principales causas de muerte, como las enfermedades cardiovasculares y los principales cánceres, varían hasta 100 veces en todo el mundo, y cuando las personas migran de países de bajo a alto riesgo, sus tasas casi siempre cambian a las del nuevo entorno. Actualmente, por ejemplo, pudimos identificar factores modificables de comportamiento, incluidos los aspectos específicos de la dieta, la obesidad, la inacción y el tabaquismo, que representan más del 70 por ciento de riesgo de sufrir una apoplejía o de contraer cáncer de colon, más del 80 por ciento de riesgo de enfermedad coronaria, y más del 90 por ciento de riesgo de diabetes tipo 2.  Todas ellas se pueden prevenir con nuestras propias acciones.

Si casi todo el poder lo tenemos nosotros, ¿por qué hay una asignación más masiva de recursos para el tratamiento que para la prevención? Incluso las estrategias de prevención están muy sesgadas hacia la farmacología en vez de apoyar mejoras en la dieta y el estilo de vida que serían más rentables. Por ejemplo, tratar el colesterol alto con estatinas costaría muchísimos millones al año e impacta muy poco en la incidencia de enfermedades cardíacas. El problema inherente es que casi todas las estrategias farmacológicas no abordan las causas subyacentes de la enfermedad, que no son las faltas de medicamentos.

Las enfermedades crónicas más susceptibles al tratamiento con el estilo de vida son las mismas tratadas de forma más rentable con medicamentos, porque si no cambias la dieta tienes que tomar píldoras todos los días por el resto de tu vida. Por ende, los medicamentos fuentes de dinero son los que menos necesitamos. “Aunque las directrices sobre la práctica de las enfermedades crónicas más aceptadas y consolidadas exigen un cambio en el estilo de vida para empezar a tratarlas, los médicos a menudo no siguen estas recomendaciones”. “Al ignorar las causas profundas de las enfermedades y al descuidar las medidas de prevención por el estilo de vida, los médicos ponen a la gente en peligro”, o al menos eso dicen las personas como este tipo.

La atención médica tradicional se basa en los medicamentos y la cirugía después del desarrollo de la enfermedad, y la medicina del estilo de vida se dedica al uso de una nutrición óptima, comida integral, dieta basada en plantas, y ejercicio para prevenir, frenar, y revertir las condiciones crónicas que de otra manera llevarían a una precoz discapacidad y a la muerte al enfocarse en las causas de raíz de la enfermedad”.

Adriane Fugh-Berman, directora de una organización maravillosa que con orgullo apoyo llamada PharmedOut, escribió un gran editorial titulado “Los médicos no deben ser lamebotas de las empresas farmacéuticas”. “La ilusión de que la relación entre la medicina y la industria farmacéutica es colegial, profesional y personal es mantenida con cuidado por la industria farmacéutica, que en realidad ve todas las transacciones con los médicos en términos financieros bien calculados”.  Las grandes farmacéuticas “están felices de jugar al tío generoso y genial hasta que los médicos quieren debatir temas que están fuera de límites, como los beneficios de la dieta o del ejercicio, o la relación entre la medicina y las empresas farmacéuticas”. “No seamos un lamebotas para las grandes farmacéuticas. En vez de sentarnos con satisfacción en el regazo de nuestro maestro, busquemos algo más tierno que morder”.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Video producción Glass Entertainment

Gráficos Avo Media

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por María Belén Oliva voluntaria activa en NutritionFacts.org.

Hace más de 2000 años, Hipócrates declaró: “Que la comida sea tu medicina y que la medicina sea tu alimento”. Pero, en realidad no lo dijo. Pareciera que él nunca dijo esas palabras. Pero no hay duda sobre la importancia de los alimentos en la salud y las enfermedades en sus obras, pero ¿a quién le importa en realidad? Eso fue hace 2000 años, cuando se pensaba que la enfermedad surgía por un mal sentido del humor.

Ahora existe la ciencia, y hay muchísimas pruebas que ilustran el impacto increíble de un estilo de vida sano para reducir la mortalidad por cualquier causa, es decir, la muerte por todas las causas juntas, y la prevención de enfermedades crónicas como las enfermedades coronarias, la apoplejía, la diabetes y el cáncer. Pero espera. . .  ¿no están estas enfermedades presentes en tu familia? ¿Qué pasa si solo tienes genes malos?

Según el estimado expresidente de nutrición de Harvard, para la mayoría de las enfermedades que contribuyen mucho con la mortalidad en Occidente, hace mucho sabemos que los factores no genéticos a menudo representan menos del 80 al 90 por ciento del riesgo. Lo sabemos porque las tasas de las principales causas de muerte, como las enfermedades cardiovasculares y los principales cánceres, varían hasta 100 veces en todo el mundo, y cuando las personas migran de países de bajo a alto riesgo, sus tasas casi siempre cambian a las del nuevo entorno. Actualmente, por ejemplo, pudimos identificar factores modificables de comportamiento, incluidos los aspectos específicos de la dieta, la obesidad, la inacción y el tabaquismo, que representan más del 70 por ciento de riesgo de sufrir una apoplejía o de contraer cáncer de colon, más del 80 por ciento de riesgo de enfermedad coronaria, y más del 90 por ciento de riesgo de diabetes tipo 2.  Todas ellas se pueden prevenir con nuestras propias acciones.

Si casi todo el poder lo tenemos nosotros, ¿por qué hay una asignación más masiva de recursos para el tratamiento que para la prevención? Incluso las estrategias de prevención están muy sesgadas hacia la farmacología en vez de apoyar mejoras en la dieta y el estilo de vida que serían más rentables. Por ejemplo, tratar el colesterol alto con estatinas costaría muchísimos millones al año e impacta muy poco en la incidencia de enfermedades cardíacas. El problema inherente es que casi todas las estrategias farmacológicas no abordan las causas subyacentes de la enfermedad, que no son las faltas de medicamentos.

Las enfermedades crónicas más susceptibles al tratamiento con el estilo de vida son las mismas tratadas de forma más rentable con medicamentos, porque si no cambias la dieta tienes que tomar píldoras todos los días por el resto de tu vida. Por ende, los medicamentos fuentes de dinero son los que menos necesitamos. “Aunque las directrices sobre la práctica de las enfermedades crónicas más aceptadas y consolidadas exigen un cambio en el estilo de vida para empezar a tratarlas, los médicos a menudo no siguen estas recomendaciones”. “Al ignorar las causas profundas de las enfermedades y al descuidar las medidas de prevención por el estilo de vida, los médicos ponen a la gente en peligro”, o al menos eso dicen las personas como este tipo.

La atención médica tradicional se basa en los medicamentos y la cirugía después del desarrollo de la enfermedad, y la medicina del estilo de vida se dedica al uso de una nutrición óptima, comida integral, dieta basada en plantas, y ejercicio para prevenir, frenar, y revertir las condiciones crónicas que de otra manera llevarían a una precoz discapacidad y a la muerte al enfocarse en las causas de raíz de la enfermedad”.

Adriane Fugh-Berman, directora de una organización maravillosa que con orgullo apoyo llamada PharmedOut, escribió un gran editorial titulado “Los médicos no deben ser lamebotas de las empresas farmacéuticas”. “La ilusión de que la relación entre la medicina y la industria farmacéutica es colegial, profesional y personal es mantenida con cuidado por la industria farmacéutica, que en realidad ve todas las transacciones con los médicos en términos financieros bien calculados”.  Las grandes farmacéuticas “están felices de jugar al tío generoso y genial hasta que los médicos quieren debatir temas que están fuera de límites, como los beneficios de la dieta o del ejercicio, o la relación entre la medicina y las empresas farmacéuticas”. “No seamos un lamebotas para las grandes farmacéuticas. En vez de sentarnos con satisfacción en el regazo de nuestro maestro, busquemos algo más tierno que morder”.

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Video producción Glass Entertainment

Gráficos Avo Media

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