Sodio y enfermedades autoinmunes: ¿frotar sal en las heridas?

Sodio y enfermedades autoinmunes: ¿frotar sal en las heridas?
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Dos formas en las que la sal puede conducir a enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple, psoriasis, diabetes tipo 1, síndrome de Sjögren, asma, y artritis reumatoide.

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Millones de personas tienen ataques de asma desencadenados por el ejercicio. En los primeros cinco minutos de empezar a ejercitar, las personas pueden tener dificultades para respirar, y empezar a toser y resollar, por lo que la función pulmonar disminuye de manera significativa, como puedes ver en el minuto 0:19 de mi video. En una dieta con alto contenido de sal, el ataque es aun peor, mientras que, si la dieta es baja en sal, la función pulmonar no disminuye prácticamente nada. Para descubrir por qué, los investigadores le pidieron a los sujetos que tosieran para expulsar esputo de sus pulmones, y se encontraron con que las personas que consumían mucha sal en su dieta tenían el triple de células inflamatorias y hasta el doble de concentración de mediadores inflamatorios, como puedes ver en minuto 0:43 de mi video. Pero ¿por qué? ¿Qué tiene que ver el consumo de sal con la inflamación? Lo ignorábamos… hasta ahora.

“Hace mucho que se postula que la ‘dieta occidental’, que es alta en ácidos grasos saturados y sal, es una causa posible del aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes en los países desarrollados…” El rápido aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes puede deberse a una sobreactivación de las células inmunitarias llamadas linfocitos T helper 17 (Th17). “Se ha demostrado que la aparición de la esclerosis múltiple, la psoriasis, la diabetes tipo I, el síndrome de Sjögren, el asma y la artritis reumatoidea implican una inflamación impulsada por los Th17”, y un desencadenante para la activación de los Th17 podría ser el nivel de sal en la sangre. “El contenido de sodio que tienen los alimentos procesados y la ‘comida rápida’ puede ser más de 100 veces más alto que en la misma comida hecha en casa”.

Además, parece que el cloruro de sodio (es decir, la sal) conduce al desarrollo de enfermedades autoinmunes al inducir a los linfocitos Th17 que provocan enfermedades. Resulta que hay una enzima que detecta la sal y que activa la formación de estos linfocitos, como puedes ver en el minuto 2:07 de mi video.

El daño a los órganos causado por dietas altas en sal también podría activar otro tipo de célula inmunitaria inflamatoria. Una dieta con alto contenido de sal puede sobrecargar a los riñones, hacer que no tengan suficiente oxígeno y desencadenar una inflamación, como puedes ver en el minuto 2:17 de mi video. Cuanta más sal los investigadores le daban a las personas, más activación de monocitos inflamatorios había, lo cual está asociado con una deficiencia de oxígeno en los riñones inducida por una alta ingesta de sal. Pero ese estudio duró solo dos semanas. ¿Qué sucede en el largo plazo?

Una de las dificultades de realizar experimentos sobre el sodio es que es difícil lograr que las personas mantengan un consumo de sal específico. Se pueden hacer los llamados estudios de unidades de enfermedades metabólicas, en los que, básicamente, se encierra a los sujetos en una unidad hospitalaria por varios días y se controla su consumo de alimentos; pero no es algo que se pueda hacer por mucho tiempo, a menos que puedas encerrar a la gente en una cápsula espacial. Mars520 fue una simulación de vuelo espacial de 520 días realizada para ver cómo podrían responder los humanos camino a Marte y de regreso. Como puedes ver en el minuto 3:17 de mi video, los investigadores descubrieron que quienes tenían una dieta con alto contenido de sal “tenían una cantidad mucho mayor de monocitos”, que son un tipo de célula inmunitaria que generalmente se ve aumentada en cuadros de inflamación crónica y enfermedades autoinmunes. Esto podría “revelar una de las consecuencias de consumir sal en exceso en el día a día”, ya que la llamada ingesta de alto contenido de sal podría, en realidad, ser la ingesta promedio de sal. Es más, hubo un aumento en los niveles de mediadores proinflamatorios y un descenso en el nivel de mediadores antinflamatorios, lo que indica que una “dieta con alto contenido de sal tenía el potencial de generar una respuesta inmune excesiva”, lo que podría dañar el equilibrio inmune y “provocar dificultades para deshacerse de la inflamación o, incluso, un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes”.

¿Qué pasa si ya tienes una enfermedad autoinmune? En el estudio Sodium intake is associated with increased disease activity in multiple sclerosis, los investigadores hicieron un seguimiento a pacientes con esclerosis múltiple por varios años y encontraron que los pacientes que comían más sal tenían tasas de exacerbación entre tres y cuatro veces más altas, tres veces más probabilidades de tener nuevas lesiones cerebrales debido a la esclerosis múltiple y, en promedio, tenían 8 lesiones cerebrales más (14 lesiones contra 6 del grupo que consumía poca sal). El próximo paso es intentar tratar a los pacientes reduciendo el consumo de sal, para ver si mejoran. Pero, como reducir nuestra ingesta de sal es un hábito saludable de todas formas, no veo por qué habríamos de esperar.

Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ver el video más arriba. Esto es solo una aproximación del audio

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Crédito de imagen: Blake Burkhart a través flickr. La imagen  ha sido modificada.

Crédito de vídeo: Julien Herman

Millones de personas tienen ataques de asma desencadenados por el ejercicio. En los primeros cinco minutos de empezar a ejercitar, las personas pueden tener dificultades para respirar, y empezar a toser y resollar, por lo que la función pulmonar disminuye de manera significativa, como puedes ver en el minuto 0:19 de mi video. En una dieta con alto contenido de sal, el ataque es aun peor, mientras que, si la dieta es baja en sal, la función pulmonar no disminuye prácticamente nada. Para descubrir por qué, los investigadores le pidieron a los sujetos que tosieran para expulsar esputo de sus pulmones, y se encontraron con que las personas que consumían mucha sal en su dieta tenían el triple de células inflamatorias y hasta el doble de concentración de mediadores inflamatorios, como puedes ver en minuto 0:43 de mi video. Pero ¿por qué? ¿Qué tiene que ver el consumo de sal con la inflamación? Lo ignorábamos… hasta ahora.

“Hace mucho que se postula que la ‘dieta occidental’, que es alta en ácidos grasos saturados y sal, es una causa posible del aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes en los países desarrollados…” El rápido aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes puede deberse a una sobreactivación de las células inmunitarias llamadas linfocitos T helper 17 (Th17). “Se ha demostrado que la aparición de la esclerosis múltiple, la psoriasis, la diabetes tipo I, el síndrome de Sjögren, el asma y la artritis reumatoidea implican una inflamación impulsada por los Th17”, y un desencadenante para la activación de los Th17 podría ser el nivel de sal en la sangre. “El contenido de sodio que tienen los alimentos procesados y la ‘comida rápida’ puede ser más de 100 veces más alto que en la misma comida hecha en casa”.

Además, parece que el cloruro de sodio (es decir, la sal) conduce al desarrollo de enfermedades autoinmunes al inducir a los linfocitos Th17 que provocan enfermedades. Resulta que hay una enzima que detecta la sal y que activa la formación de estos linfocitos, como puedes ver en el minuto 2:07 de mi video.

El daño a los órganos causado por dietas altas en sal también podría activar otro tipo de célula inmunitaria inflamatoria. Una dieta con alto contenido de sal puede sobrecargar a los riñones, hacer que no tengan suficiente oxígeno y desencadenar una inflamación, como puedes ver en el minuto 2:17 de mi video. Cuanta más sal los investigadores le daban a las personas, más activación de monocitos inflamatorios había, lo cual está asociado con una deficiencia de oxígeno en los riñones inducida por una alta ingesta de sal. Pero ese estudio duró solo dos semanas. ¿Qué sucede en el largo plazo?

Una de las dificultades de realizar experimentos sobre el sodio es que es difícil lograr que las personas mantengan un consumo de sal específico. Se pueden hacer los llamados estudios de unidades de enfermedades metabólicas, en los que, básicamente, se encierra a los sujetos en una unidad hospitalaria por varios días y se controla su consumo de alimentos; pero no es algo que se pueda hacer por mucho tiempo, a menos que puedas encerrar a la gente en una cápsula espacial. Mars520 fue una simulación de vuelo espacial de 520 días realizada para ver cómo podrían responder los humanos camino a Marte y de regreso. Como puedes ver en el minuto 3:17 de mi video, los investigadores descubrieron que quienes tenían una dieta con alto contenido de sal “tenían una cantidad mucho mayor de monocitos”, que son un tipo de célula inmunitaria que generalmente se ve aumentada en cuadros de inflamación crónica y enfermedades autoinmunes. Esto podría “revelar una de las consecuencias de consumir sal en exceso en el día a día”, ya que la llamada ingesta de alto contenido de sal podría, en realidad, ser la ingesta promedio de sal. Es más, hubo un aumento en los niveles de mediadores proinflamatorios y un descenso en el nivel de mediadores antinflamatorios, lo que indica que una “dieta con alto contenido de sal tenía el potencial de generar una respuesta inmune excesiva”, lo que podría dañar el equilibrio inmune y “provocar dificultades para deshacerse de la inflamación o, incluso, un mayor riesgo de enfermedades autoinmunes”.

¿Qué pasa si ya tienes una enfermedad autoinmune? En el estudio Sodium intake is associated with increased disease activity in multiple sclerosis, los investigadores hicieron un seguimiento a pacientes con esclerosis múltiple por varios años y encontraron que los pacientes que comían más sal tenían tasas de exacerbación entre tres y cuatro veces más altas, tres veces más probabilidades de tener nuevas lesiones cerebrales debido a la esclerosis múltiple y, en promedio, tenían 8 lesiones cerebrales más (14 lesiones contra 6 del grupo que consumía poca sal). El próximo paso es intentar tratar a los pacientes reduciendo el consumo de sal, para ver si mejoran. Pero, como reducir nuestra ingesta de sal es un hábito saludable de todas formas, no veo por qué habríamos de esperar.

Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ver el video más arriba. Esto es solo una aproximación del audio

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Crédito de imagen: Blake Burkhart a través flickr. La imagen  ha sido modificada.

Crédito de vídeo: Julien Herman

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