La IARC y cómo la carne procesada como el tocino causa cáncer

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¿Cómo respondieron la industria cárnica, los gobiernos y las organizaciones contra el cáncer a la confirmación de que la carne procesada (como el tocino, el jamón, los hot dogs y los fiambres) causa cáncer?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Antonio Galán voluntario activo en NutritionFacts.org.

Introducción: La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) ha publicado un informe que clasifica la carne procesada (como el tocino, los hot dogs y los embutidos) como un agente cancerígeno del grupo uno. ¿Cómo han recibido los gobiernos y la industria esa revelación? Y ¿cuánto cáncer produce la carne procesada? Responderé a todas esas preguntas en esta serie de dos partes.

“Puede parecer extraño encontrar en la historia de las naciones buenos motivos para rendir homenaje a la generosidad y al altruismo de los gobiernos y quienes están en el poder, pero el nacimiento de la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) supone una de esas raras ocasiones”. Todo comenzó con una sola carta de un desconsolado esposo que narraba el sufrimiento de su esposa tras un diagnóstico de cáncer, que desencadenó una carta abierta que pedía a los gobiernos dedicar la mitad del 1 % de sus presupuestos militares a luchar por la vida, atacando una de las plagas más grandes que oprimen a la humanidad. Fue 18 meses después, que la IARC nació en el seno de la Organización Mundial de la Salud. ¿Con qué fin general? La prevención del cáncer.

Se conoce a la IARC por sus monografías, unos informes de tamaño libro que evalúan si algún presunto agente cancerígeno causa o no cáncer. Por lo general, se aceptan como casi la última palabra sobre si algo es cancerígeno o no. Y su monografía 114, publicada en 2018, fue sobre la carne. Tras revisar a fondo la literatura científica acumulada, un grupo de trabajo de 22 expertos de 10 países analizó más de 800 estudios diferentes y elaboró su informe de 500 páginas estableciendo que cosas como las hamburguesas o las chuletas de cerdo probablemente sean cancerígenas, probablemente causen cáncer. Pero la carne procesada se situó como un agente cancerígeno del Grupo 1, el nivel más alto de certeza, lo que significa que según las mejores evidencias disponibles el consumo de carne procesada causa cáncer. 

Eso significa que los alimentos como el tocino causan cáncer. El jamón, las salchichas y los embutidos causan cáncer. Pero su definición también incluye, por ejemplo, el jamón de pavo. En concreto, comer carne procesada causa cáncer colorrectal, cáncer de colon o recto, el segundo cáncer más letal en todo el mundo después del cáncer de pulmón, causado este en gran parte por fumar. El cáncer colorrectal también es la segunda causa principal de muerte por cáncer en Estados Unidos, y no solo afecta a las personas mayores. También es una de las principales causas de cáncer y de muerte por cáncer en una etapa temprana de la vida.

A la industria cárnica no le gustó el informe, lo calificó como un “exceso dramático y alarmista”. Hablando de excesos dramáticos y alarmistas, un grupo en Italia envió este comunicado de prensa: Rechaza el terrorismo contra la carne.

Había empezado la pelea. La industria cárnica canadiense trató de presionar al gobierno para que cortara los fondos a la IARC y pidió al Ministro de Sanidad que retirara todos los fondos para la agencia por atreverse a cuestionar la carne. La industria cárnica estadounidense hizo lo mismo. No es de extrañar que la IARC se encuentre asediada por intereses corporativos, que intentan desafiar sus valoraciones sobre el pesticida Roundup de Monsanto y la carne, desacreditar a la agencia y socavar el apoyo económico. Los documentos internos revelaron que los científicos de Monsanto, por ejemplo, “debaten artículos científicos de ‘escritura fantasma’ y suprimen cualquier elemento científico que entre en conflicto con las afirmaciones de seguridad de la empresa”. 

La industria química se ha unido al barullo corporativo, calificando a las monografías de la IARC de “dudosas y engañosas”. Son estrategias clásicas sacadas del manual de la industria tabacalera. “No hay nada que sugiera que, como actor corporativo, la gran industria del tabaco tenga diferencias esenciales con, por ejemplo, la del alcohol o la alimentación”.

Una acusación corporativa recurrente es que la IARC nunca halló un agente cancerígeno que no le gustara. Sin embargo, la gran mayoría terminan categorizados como solo posiblemente cancerígenos, o que no existen suficientes datos para posicionarse en uno u otro lado. Además, solo investigan sustancias para las cuales ya existe un grueso de literatura científica que indica un grado de peligro cancerígeno para los humanos. No es de extrañar entonces que muchas de ellas acaben siendo de verdad cancerígenas.

¿Cómo respondió la IARC a todas las críticas? La Organización Mundial de la Salud recibió una serie de preguntas, expresiones de preocupación y solicitudes de aclaración tras la publicación de su informe sobre la carne y el cáncer. Respondieron: “A ver, nunca impedimos a nadie comer carne procesada. En tu cuerpo mandas tú”. Solo indicaron que reducir el consumo de estos productos puede reducir el riesgo de un cáncer asesino. Oye, ¿te gusta el cáncer? Pues como quieras.

La IARC es solo una organización de investigación que evalúa las evidencias sobre las causas del cáncer. Después, lo que hagas con esa información depende de ti. La Sociedad Estadounidense contra el Cáncer fue tajante con el alcohol. Cuando se trata de cáncer, es mejor no beber alcohol. Pero fueron más tibios con la carne procesada, sugiriendo tímidamente que basta con limitar su ingesta. La Comisión Europea fue un poco más clara. Para reducir nuestro riesgo de cáncer, debemos comer gran cantidad de granos integrales, legumbres (judías, guisantes partidos, garbanzos y lentejas), verduras y frutas, limitar los alimentos azucarados, grasos y salados, y huir de refrescos, salchichas y otras carnes procesadas. Después de todo, al responder a la pregunta sobre cuánta carne es seguro comer, la IARC respondió que aún no sabemos si existe un nivel seguro. Punto.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Antonio Galán voluntario activo en NutritionFacts.org.

Introducción: La Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) ha publicado un informe que clasifica la carne procesada (como el tocino, los hot dogs y los embutidos) como un agente cancerígeno del grupo uno. ¿Cómo han recibido los gobiernos y la industria esa revelación? Y ¿cuánto cáncer produce la carne procesada? Responderé a todas esas preguntas en esta serie de dos partes.

“Puede parecer extraño encontrar en la historia de las naciones buenos motivos para rendir homenaje a la generosidad y al altruismo de los gobiernos y quienes están en el poder, pero el nacimiento de la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) supone una de esas raras ocasiones”. Todo comenzó con una sola carta de un desconsolado esposo que narraba el sufrimiento de su esposa tras un diagnóstico de cáncer, que desencadenó una carta abierta que pedía a los gobiernos dedicar la mitad del 1 % de sus presupuestos militares a luchar por la vida, atacando una de las plagas más grandes que oprimen a la humanidad. Fue 18 meses después, que la IARC nació en el seno de la Organización Mundial de la Salud. ¿Con qué fin general? La prevención del cáncer.

Se conoce a la IARC por sus monografías, unos informes de tamaño libro que evalúan si algún presunto agente cancerígeno causa o no cáncer. Por lo general, se aceptan como casi la última palabra sobre si algo es cancerígeno o no. Y su monografía 114, publicada en 2018, fue sobre la carne. Tras revisar a fondo la literatura científica acumulada, un grupo de trabajo de 22 expertos de 10 países analizó más de 800 estudios diferentes y elaboró su informe de 500 páginas estableciendo que cosas como las hamburguesas o las chuletas de cerdo probablemente sean cancerígenas, probablemente causen cáncer. Pero la carne procesada se situó como un agente cancerígeno del Grupo 1, el nivel más alto de certeza, lo que significa que según las mejores evidencias disponibles el consumo de carne procesada causa cáncer. 

Eso significa que los alimentos como el tocino causan cáncer. El jamón, las salchichas y los embutidos causan cáncer. Pero su definición también incluye, por ejemplo, el jamón de pavo. En concreto, comer carne procesada causa cáncer colorrectal, cáncer de colon o recto, el segundo cáncer más letal en todo el mundo después del cáncer de pulmón, causado este en gran parte por fumar. El cáncer colorrectal también es la segunda causa principal de muerte por cáncer en Estados Unidos, y no solo afecta a las personas mayores. También es una de las principales causas de cáncer y de muerte por cáncer en una etapa temprana de la vida.

A la industria cárnica no le gustó el informe, lo calificó como un “exceso dramático y alarmista”. Hablando de excesos dramáticos y alarmistas, un grupo en Italia envió este comunicado de prensa: Rechaza el terrorismo contra la carne.

Había empezado la pelea. La industria cárnica canadiense trató de presionar al gobierno para que cortara los fondos a la IARC y pidió al Ministro de Sanidad que retirara todos los fondos para la agencia por atreverse a cuestionar la carne. La industria cárnica estadounidense hizo lo mismo. No es de extrañar que la IARC se encuentre asediada por intereses corporativos, que intentan desafiar sus valoraciones sobre el pesticida Roundup de Monsanto y la carne, desacreditar a la agencia y socavar el apoyo económico. Los documentos internos revelaron que los científicos de Monsanto, por ejemplo, “debaten artículos científicos de ‘escritura fantasma’ y suprimen cualquier elemento científico que entre en conflicto con las afirmaciones de seguridad de la empresa”. 

La industria química se ha unido al barullo corporativo, calificando a las monografías de la IARC de “dudosas y engañosas”. Son estrategias clásicas sacadas del manual de la industria tabacalera. “No hay nada que sugiera que, como actor corporativo, la gran industria del tabaco tenga diferencias esenciales con, por ejemplo, la del alcohol o la alimentación”.

Una acusación corporativa recurrente es que la IARC nunca halló un agente cancerígeno que no le gustara. Sin embargo, la gran mayoría terminan categorizados como solo posiblemente cancerígenos, o que no existen suficientes datos para posicionarse en uno u otro lado. Además, solo investigan sustancias para las cuales ya existe un grueso de literatura científica que indica un grado de peligro cancerígeno para los humanos. No es de extrañar entonces que muchas de ellas acaben siendo de verdad cancerígenas.

¿Cómo respondió la IARC a todas las críticas? La Organización Mundial de la Salud recibió una serie de preguntas, expresiones de preocupación y solicitudes de aclaración tras la publicación de su informe sobre la carne y el cáncer. Respondieron: “A ver, nunca impedimos a nadie comer carne procesada. En tu cuerpo mandas tú”. Solo indicaron que reducir el consumo de estos productos puede reducir el riesgo de un cáncer asesino. Oye, ¿te gusta el cáncer? Pues como quieras.

La IARC es solo una organización de investigación que evalúa las evidencias sobre las causas del cáncer. Después, lo que hagas con esa información depende de ti. La Sociedad Estadounidense contra el Cáncer fue tajante con el alcohol. Cuando se trata de cáncer, es mejor no beber alcohol. Pero fueron más tibios con la carne procesada, sugiriendo tímidamente que basta con limitar su ingesta. La Comisión Europea fue un poco más clara. Para reducir nuestro riesgo de cáncer, debemos comer gran cantidad de granos integrales, legumbres (judías, guisantes partidos, garbanzos y lentejas), verduras y frutas, limitar los alimentos azucarados, grasos y salados, y huir de refrescos, salchichas y otras carnes procesadas. Después de todo, al responder a la pregunta sobre cuánta carne es seguro comer, la IARC respondió que aún no sabemos si existe un nivel seguro. Punto.

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Gráficos de Avo Media

Nota del Doctor

Entonces, ¿Cuánto cáncer causa la carne procesada? Ese será el próximo video.

Y no solo produce cáncer. Por ejemplo, echa un vistazo a Efectos de la carne procesada sobre la función pulmonar.

Ya hablé de Monsanto y su pesticida Roundup (ahora propiedad de Bayer) en:

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