¿Se puede revertir el alzhéimer mediante una alimentación vegetal?

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El Dr. Dean Ornish publica el primer ensayo aleatorizado que investiga si un programa de cambios en el estilo de vida y una alimentación vegetal podrían frenar la progresión del alzhéimer en fase temprana.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

Dean Ornish fue el primer médico que demostró, en un ensayo aleatorizado, que una dieta vegetal y una mejora en el estilo de vida podrían aparentemente revertir la progresión de la mayor causa de muerte, las cardiopatías. Pudo desbloquear arterias sin medicamentos ni cirugías.

Después, demostró que ese mismo programa vegetal tenía el potencial de revertir el cáncer de próstata en fase temprana y alargar los telómeros, lo cual apunta a un efecto antienvejecimiento. Pero, cuando me dijo que quería ver si podía frenar la progresión del alzhéimer, me mostré escéptico. Pensé que estaba intentando abarcar demasiado.

La demencia es la enfermedad más temida de la vejez. Existe la idea errónea de que no podemos controlar el desarrollo de demencia, pero tengo buenas noticias: aunque el alzhéimer podría no tener cura, sí puede prevenirse.

El nuevo consenso es que “lo que es bueno para el corazón, también lo es para la cabeza”, porque se cree que el taponamiento de las arterias del cerebro debido a placas ateroescleróticas podría influir en el desarrollo de demencia por alzhéimer. Nuestras arterias cerebrales deberían verse así: abiertas, limpias y con buen flujo de sangre por todo el cerebro. Y así se ve la ateroesclerosis en la cabeza: el taponamiento por colesterol nos cierra las arterias y disminuye el flujo sanguíneo. ¿Qué tipo de arterias cerebrales quieres tener?

Se ha reconocido de forma unánime que tener demasiado colesterol en la sangre es un factor de riesgo para el desarrollo de alzhéimer. Quienes tienen un colesterol total de 225 o más podrían tener 25 veces más probabilidad de tener placas amiloides en el cerebro entre 10 y 15 años después. Claro, es que, ¿qué es el gen del alzhéimer, el APOE? Es el mayor transportador de colesterol en el cerebro.

Esto podría explicar la llamada “paradoja nigeriana”. Tienen unas de las tasas más altas del gen del alzhéimer, pero tasas muy bajas de alzhéimer como tal. ¿Cómo es posible? Los genes cargan el arma, pero el estilo de vida es el que aprieta el gatillo. Podríamos explicar esta paradoja mediante sus bajos niveles de colesterol, seguramente porque sus dietas son muy bajas en grasa animal.

Así que, en cuestión de directrices alimenticias para la prevención del alzhéimer, deberíamos centrar nuestra dieta en verduras, legumbres, frutas y cereales integrales. En otras palabras, se trata del pilar dietético de la medicina del estilo de vida: una nutrición vegetal integral. O, si te parece un nombre complicado, vegetal, vegetal y más vegetal. Esto podría explicar por qué las personas vegetarianas tienen tres veces menos probabilidad de acabar con demencia en la vejez. Pero no se trata de un todo o nada. Con sustituir un cinco por ciento de la proteína animal por proteína vegetal ya se reduce significativamente el riesgo de morir por demencia.

Aunque la prevención no es sexy. Cuando la prevención funciona, no ocurre nada, pero esa misma dieta y estilo de vida que ayudan a prevenir la cardiopatía mostraron poder revertirla. Hasta entonces, se creía que solo era posible frenar la progresión de la cardiopatía, no pararla por completo o revertirla; algo similar a cómo vemos al alzhéimer hoy en día. ¿Qué ocurre si pones a personas con alzhéimer a seguir ese mismo programa vegetal? No lo sabes hasta que lo pones a prueba.

El Dr. Ornish y su equipo llevaron a cabo un ensayo clínico aleatorizado de fase dos para comprobar si se puede ralentizar, parar o incluso revertir la progresión del alzhéimer. Aleatorizaron a 50 personas diagnosticadas con alzhéimer en fase temprana a no hacer ningún cambio en su estilo de vida durante 20 semanas o a seguir una dieta vegetal integral (con suplementos como vitamina B12), hacer ejercicio de intensidad moderada (como caminar media hora al día), usar técnicas de manejo del estrés (como ejercicios de respiración) y tener un grupo de apoyo (por Zoom).

Los investigadores hicieron pruebas estándar de cognición y funcionalidad antes y después en cada grupo, además de utilizar biomarcadores objetivos para medir la progresión de la enfermedad. En la escala Clinical Dementia Rating Global, utilizada para medir la severidad de la demencia, el grupo de control siguió empeorando, pero el grupo de la dieta y el estilo de vida comenzó a mejorar. ¿Me estás diciendo que las personas con alzhéimer estaban mejorando? Ocurrió lo mismo al medir con la Alzheimer’s Disease Assessment Scale, aunque no se alcanzó significación estadística. Al utilizar la llamada Clinical Dementia Rating Sum of Boxes, ambos grupos empeoraron, pero el grupo de los hábitos sanos decayó mucho menos. En general, al utilizar el puntaje llamado Clinical Global Impression of Change, la mayoría del grupo de control siguió empeorando y nadie mejoró, mientras que un 40 por ciento del grupo de la dieta y el estilo de vida parecieron mejorar a los cinco meses de empezar a comer y vivir más saludablemente. ¿Por qué hubo quien mejoró y quien no? Cuanto más seguían las recomendaciones, más beneficio experimentaban en su cognición y capacidad funcional. Esto nos ayuda a entender por qué algunos estudios con intervenciones del estilo de vida menos intensivas no fueron suficientes para frenar la progresión de la enfermedad, y mucho menos para mejorar la cognición y funcionalidad.

La mayor limitación del estudio es que, en contraste con los ensayos de medicamentos en los que puedes dar un placebo sin que se sepa, un estudio con cambios en la dieta y el estilo de vida no puede descartar el efecto placebo, especialmente para preguntas subjetivas como: “¿Qué tal tu memoria?”. Pero el equipo de investigación también midió biomarcadores objetivos de la progresión de la enfermedad y descubrió el mismo tipo de trayectoria: una mejora en el grupo de intervención y un empeoramiento en el de control, con el mismo efecto aparente entre dosis y respuesta, es decir, que cuanto más mejoraban su dieta y estilo de vida, más dramático se volvía el efecto.

Ahora ponte a comparar estos resultados con los más recientes de los medicamentos para el alzhéimer, que podrían no funcionar en absoluto. Quizá todo lo que consigas al gastar 56 000 dólares es un 33,33 por ciento de probabilidad de inflamación o sangrado en el cerebro. Cuando la Food and Drug Administration de los Estados Unidos aprobó esta medicación de todos modos, la American Geriatrics Society respondió: “Acaba de explotarme la cabeza”.

La conclusión es que solo existe una dieta que haya demostrado poder revertir la mayor causa de muerte (cardiopatía) en la mayoría de pacientes, y se trata de una dieta vegetal. Si eso fuera todo lo que pudiera conseguir una dieta vegetal (revertir la mayor causa de muerte), ¿no debería ser la dieta por defecto hasta que se demuestre lo contrario? El hecho de que pueda ser efectiva para prevenir, frenar e incluso revertir la progresión de otras principales causas de muerte, como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y ahora incluso podríamos decir que el alzhéimer, hace que la defensa de una dieta vegetal resulte simplemente evidente.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

Dean Ornish fue el primer médico que demostró, en un ensayo aleatorizado, que una dieta vegetal y una mejora en el estilo de vida podrían aparentemente revertir la progresión de la mayor causa de muerte, las cardiopatías. Pudo desbloquear arterias sin medicamentos ni cirugías.

Después, demostró que ese mismo programa vegetal tenía el potencial de revertir el cáncer de próstata en fase temprana y alargar los telómeros, lo cual apunta a un efecto antienvejecimiento. Pero, cuando me dijo que quería ver si podía frenar la progresión del alzhéimer, me mostré escéptico. Pensé que estaba intentando abarcar demasiado.

La demencia es la enfermedad más temida de la vejez. Existe la idea errónea de que no podemos controlar el desarrollo de demencia, pero tengo buenas noticias: aunque el alzhéimer podría no tener cura, sí puede prevenirse.

El nuevo consenso es que “lo que es bueno para el corazón, también lo es para la cabeza”, porque se cree que el taponamiento de las arterias del cerebro debido a placas ateroescleróticas podría influir en el desarrollo de demencia por alzhéimer. Nuestras arterias cerebrales deberían verse así: abiertas, limpias y con buen flujo de sangre por todo el cerebro. Y así se ve la ateroesclerosis en la cabeza: el taponamiento por colesterol nos cierra las arterias y disminuye el flujo sanguíneo. ¿Qué tipo de arterias cerebrales quieres tener?

Se ha reconocido de forma unánime que tener demasiado colesterol en la sangre es un factor de riesgo para el desarrollo de alzhéimer. Quienes tienen un colesterol total de 225 o más podrían tener 25 veces más probabilidad de tener placas amiloides en el cerebro entre 10 y 15 años después. Claro, es que, ¿qué es el gen del alzhéimer, el APOE? Es el mayor transportador de colesterol en el cerebro.

Esto podría explicar la llamada “paradoja nigeriana”. Tienen unas de las tasas más altas del gen del alzhéimer, pero tasas muy bajas de alzhéimer como tal. ¿Cómo es posible? Los genes cargan el arma, pero el estilo de vida es el que aprieta el gatillo. Podríamos explicar esta paradoja mediante sus bajos niveles de colesterol, seguramente porque sus dietas son muy bajas en grasa animal.

Así que, en cuestión de directrices alimenticias para la prevención del alzhéimer, deberíamos centrar nuestra dieta en verduras, legumbres, frutas y cereales integrales. En otras palabras, se trata del pilar dietético de la medicina del estilo de vida: una nutrición vegetal integral. O, si te parece un nombre complicado, vegetal, vegetal y más vegetal. Esto podría explicar por qué las personas vegetarianas tienen tres veces menos probabilidad de acabar con demencia en la vejez. Pero no se trata de un todo o nada. Con sustituir un cinco por ciento de la proteína animal por proteína vegetal ya se reduce significativamente el riesgo de morir por demencia.

Aunque la prevención no es sexy. Cuando la prevención funciona, no ocurre nada, pero esa misma dieta y estilo de vida que ayudan a prevenir la cardiopatía mostraron poder revertirla. Hasta entonces, se creía que solo era posible frenar la progresión de la cardiopatía, no pararla por completo o revertirla; algo similar a cómo vemos al alzhéimer hoy en día. ¿Qué ocurre si pones a personas con alzhéimer a seguir ese mismo programa vegetal? No lo sabes hasta que lo pones a prueba.

El Dr. Ornish y su equipo llevaron a cabo un ensayo clínico aleatorizado de fase dos para comprobar si se puede ralentizar, parar o incluso revertir la progresión del alzhéimer. Aleatorizaron a 50 personas diagnosticadas con alzhéimer en fase temprana a no hacer ningún cambio en su estilo de vida durante 20 semanas o a seguir una dieta vegetal integral (con suplementos como vitamina B12), hacer ejercicio de intensidad moderada (como caminar media hora al día), usar técnicas de manejo del estrés (como ejercicios de respiración) y tener un grupo de apoyo (por Zoom).

Los investigadores hicieron pruebas estándar de cognición y funcionalidad antes y después en cada grupo, además de utilizar biomarcadores objetivos para medir la progresión de la enfermedad. En la escala Clinical Dementia Rating Global, utilizada para medir la severidad de la demencia, el grupo de control siguió empeorando, pero el grupo de la dieta y el estilo de vida comenzó a mejorar. ¿Me estás diciendo que las personas con alzhéimer estaban mejorando? Ocurrió lo mismo al medir con la Alzheimer’s Disease Assessment Scale, aunque no se alcanzó significación estadística. Al utilizar la llamada Clinical Dementia Rating Sum of Boxes, ambos grupos empeoraron, pero el grupo de los hábitos sanos decayó mucho menos. En general, al utilizar el puntaje llamado Clinical Global Impression of Change, la mayoría del grupo de control siguió empeorando y nadie mejoró, mientras que un 40 por ciento del grupo de la dieta y el estilo de vida parecieron mejorar a los cinco meses de empezar a comer y vivir más saludablemente. ¿Por qué hubo quien mejoró y quien no? Cuanto más seguían las recomendaciones, más beneficio experimentaban en su cognición y capacidad funcional. Esto nos ayuda a entender por qué algunos estudios con intervenciones del estilo de vida menos intensivas no fueron suficientes para frenar la progresión de la enfermedad, y mucho menos para mejorar la cognición y funcionalidad.

La mayor limitación del estudio es que, en contraste con los ensayos de medicamentos en los que puedes dar un placebo sin que se sepa, un estudio con cambios en la dieta y el estilo de vida no puede descartar el efecto placebo, especialmente para preguntas subjetivas como: “¿Qué tal tu memoria?”. Pero el equipo de investigación también midió biomarcadores objetivos de la progresión de la enfermedad y descubrió el mismo tipo de trayectoria: una mejora en el grupo de intervención y un empeoramiento en el de control, con el mismo efecto aparente entre dosis y respuesta, es decir, que cuanto más mejoraban su dieta y estilo de vida, más dramático se volvía el efecto.

Ahora ponte a comparar estos resultados con los más recientes de los medicamentos para el alzhéimer, que podrían no funcionar en absoluto. Quizá todo lo que consigas al gastar 56 000 dólares es un 33,33 por ciento de probabilidad de inflamación o sangrado en el cerebro. Cuando la Food and Drug Administration de los Estados Unidos aprobó esta medicación de todos modos, la American Geriatrics Society respondió: “Acaba de explotarme la cabeza”.

La conclusión es que solo existe una dieta que haya demostrado poder revertir la mayor causa de muerte (cardiopatía) en la mayoría de pacientes, y se trata de una dieta vegetal. Si eso fuera todo lo que pudiera conseguir una dieta vegetal (revertir la mayor causa de muerte), ¿no debería ser la dieta por defecto hasta que se demuestre lo contrario? El hecho de que pueda ser efectiva para prevenir, frenar e incluso revertir la progresión de otras principales causas de muerte, como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y ahora incluso podríamos decir que el alzhéimer, hace que la defensa de una dieta vegetal resulte simplemente evidente.

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Nota del Doctor

Más información sobre el alzhéimer

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