¿Es infecciosa la obesidad?

¿Es infecciosa la obesidad?
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Teniendo en cuenta el papel que podrían tener nuestras bacterias intestinales en nuestro peso, el tener familia y amigos obesos podría no solo ser socialmente contagioso, sino que podría serlo de verdad.

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A continuación se muestra una aproximación del contenido de audio de este video. Para ver las tablas, gráficos, imágenes y citas a las que el Dr. Greger se refiere vea el video de más arriba.

Aunque el fácil aumento al acceso a la comida chatarra y la disminución a la disponibilidad de actividad física han creado un entorno permisivo a la obesidad, “varios otros factores podrían estar contribuyendo”. Sabemos, por ejemplo, que el uso de antibióticos está vinculado a la obesidad; Por lo tanto, nuestra flora intestinal podría estar jugando una función importante.

Recientemente se han identificado específicas especies bacterianas. Estas son ocho especies de bacterias que aparentemente protegen contra el aumento de peso y todas ellas son productoras de un ácido graso de cadena corta llamado butirato.

Al principio, pensamos que solamente podría haber algunas bacterias intestinales que eran capaces de extraer calorías adicionales de lo que comemos. Pero, la relación entre nuestra flora intestinal y la obesidad ha demostrado ser más compleja. Nuestra flora intestinal puede afectar la forma en que se metaboliza la grasa, por ejemplo, a través de la hormona FIAF, que es un factor adiposo inducido por el ayuno.

Así que cuando estamos ayunando, nuestro cuerpo deja de almacenar grasa y en su lugar comienza a quemarla. Y el factor adiposo inducido por el ayuno es una de las hormonas que le indican a nuestro cuerpo que haga eso, lo cual podría ser útil para alguien que es obeso y puede ser una de las formas en que nuestra flora intestinal maneja nuestro peso. Considera esto, hasta ahora se ha probado que algunas bacterias reprimen esta hormona, “aumentando así el almacenamiento de grasa”, mientras que nuestras bacterias que se alimentan de fibra, que son aquellas que segregan ácidos grasos de cadena corta como el butirato, cuando las alimentamos con fibra, son capaces de desinhibir esta hormona en todas las líneas celulares en los seres humanos.

“Actualmente, cuando una persona fracasa y no puede perder peso …, la única opción alternativa es la cirugía”. Pero en la medida que los roles de los mecanismos de nuestra flora intestinal en la regulación del peso son aclarados, podríamos envisionar un trasplante del contenido intestinal de una persona delgada a una persona obesa. Sin embargo, estos llamados “trasplantes fecales” podrían sufrir de una “estética repulsiva”. En realidad podrían haber formas más fáciles de compartir.

Hemos sabido que las personas que viven juntas comparten una mayor similitud de bacterias intestinales de los que viven separados. Ahora bien, esto puede deberse a que inadvertidamente intercambian bacterias de un lado para otro. O, tal vez es simplemente porque tienen dietas similares; ¿viviendo en la misma casa? No lo sabíamos hasta ahora. No sólo los miembros de una familia que cohabitan el mismo lugar comparten bacterias entre sí; También las comparten con sus perros, que probablemente están ingiriendo una dieta diferente a la de ellos mismos.

De hecho, los hogares podrían albergar una huella microbiana única que podría ser predicha por sus ocupantes. Con sólo extraer una muestra de los picaportes podríamos saber qué familia vive en que la casa. ¿No es increíble? Y cuando una familia se muda a una nueva casa, la comunidad microbiana de la nueva casa rápidamente cambia y se adapta a la casa antigua, sugiriendo una rápida colonización por las bacterias de la familia. La evidencia experimental sugiere que los individuos criados en un hogar de personas delgadas podrán estar protegidos contra la obesidad; No es necesario ningún trasplante fecal. Ya que las personas ya podrían estar compartiendo bacterias intestinales de los taburetes de sus propias cocinas.

Y fíjense en esto. Las personas que viven juntas comparten más bacterias que las que viven separadas; Eso ya lo sabíamos. Pero, agregue un perro a esta ecuación y las bacterias de las personas se acercan aún más. Los perros pueden actuar como un puente para transmitir bacterias de un lado a otro entre las personas. Curiosamente, el tener gatos no pareciera tener el mismo efecto. ¿Tal vez sería porque no toman agua tan seguido del inodoro?

La exposición a las bacterias de un animal doméstico puede realmente ser beneficioso. Es “intrigante considerar que con quien cohabitemos, incluyendo animales de compañía, pueden alterar nuestra fisiología, influyendo en las bacterias” que albergamos en nuestros diversos hábitats corporales “. Tal vez por eso “estudios recientes vinculan una exposición temprana a animales domésticos, con la disminución en la prevalencia de alergias, enfermedades respiratorias y otros trastornos inmunológicos” a medida que los niños van creciendo. Ya he hablado de estos estudios en relación a que la exposición a un perro durante las primeras etapas de vida, podría disminuir las infecciones respiratorias, especialmente las infecciones de oído. “Los niños con perro[s] … fueron significativamente más saludables, pero no sabíamos el porqué.

No conocíamos el mecanismo hasta, tal vez, ahora, con el primer estudio que vincula la protección a una enfermedad respiratoria (a través de la exposición a mascotas) con diferencias en las bacterias intestinales. Ninguno de los infantes estudiados en los hogares con mascotas sufrió de bronquitis sibilante en los primeros dos años de vida, mientras que el 15% de los infantes privados de animales domésticos si la tuvieron. Y al comparar las muestras de heces, se correlacionó con las diferencias en bacterias intestinales, “dependiendo de la presencia de animales domésticos” en el hogar.

Se realizó este famoso estudio en 12000 personas donde se observó que las posibilidades de que una persona se convierta en obesa aumentó en un 57% si él o ella tenía un amigo que se convirtió en obeso, lo que sugiere que los lazos sociales tienen un gran efecto. Sin embargo, dada la evidencia que implica el rol de las bacterias intestinales en la obesidad, “[se] plantea … la posibilidad de que los antojos y la obesidad asociada no sólo sea” socialmente contagiosa ” (como todos ustedes comieran el mismo alimento que engorda estando juntos) “sino más bien ser verdaderamente [contagiosa]”, como coger un resfriado.

Por favor, considera ofrecerte como voluntario/a  para ayudar con este sitio web.

Crédito por la imagen: Jay Malone a través de Flickr. La imagen ha sido modificada.

A continuación se muestra una aproximación del contenido de audio de este video. Para ver las tablas, gráficos, imágenes y citas a las que el Dr. Greger se refiere vea el video de más arriba.

Aunque el fácil aumento al acceso a la comida chatarra y la disminución a la disponibilidad de actividad física han creado un entorno permisivo a la obesidad, “varios otros factores podrían estar contribuyendo”. Sabemos, por ejemplo, que el uso de antibióticos está vinculado a la obesidad; Por lo tanto, nuestra flora intestinal podría estar jugando una función importante.

Recientemente se han identificado específicas especies bacterianas. Estas son ocho especies de bacterias que aparentemente protegen contra el aumento de peso y todas ellas son productoras de un ácido graso de cadena corta llamado butirato.

Al principio, pensamos que solamente podría haber algunas bacterias intestinales que eran capaces de extraer calorías adicionales de lo que comemos. Pero, la relación entre nuestra flora intestinal y la obesidad ha demostrado ser más compleja. Nuestra flora intestinal puede afectar la forma en que se metaboliza la grasa, por ejemplo, a través de la hormona FIAF, que es un factor adiposo inducido por el ayuno.

Así que cuando estamos ayunando, nuestro cuerpo deja de almacenar grasa y en su lugar comienza a quemarla. Y el factor adiposo inducido por el ayuno es una de las hormonas que le indican a nuestro cuerpo que haga eso, lo cual podría ser útil para alguien que es obeso y puede ser una de las formas en que nuestra flora intestinal maneja nuestro peso. Considera esto, hasta ahora se ha probado que algunas bacterias reprimen esta hormona, “aumentando así el almacenamiento de grasa”, mientras que nuestras bacterias que se alimentan de fibra, que son aquellas que segregan ácidos grasos de cadena corta como el butirato, cuando las alimentamos con fibra, son capaces de desinhibir esta hormona en todas las líneas celulares en los seres humanos.

“Actualmente, cuando una persona fracasa y no puede perder peso …, la única opción alternativa es la cirugía”. Pero en la medida que los roles de los mecanismos de nuestra flora intestinal en la regulación del peso son aclarados, podríamos envisionar un trasplante del contenido intestinal de una persona delgada a una persona obesa. Sin embargo, estos llamados “trasplantes fecales” podrían sufrir de una “estética repulsiva”. En realidad podrían haber formas más fáciles de compartir.

Hemos sabido que las personas que viven juntas comparten una mayor similitud de bacterias intestinales de los que viven separados. Ahora bien, esto puede deberse a que inadvertidamente intercambian bacterias de un lado para otro. O, tal vez es simplemente porque tienen dietas similares; ¿viviendo en la misma casa? No lo sabíamos hasta ahora. No sólo los miembros de una familia que cohabitan el mismo lugar comparten bacterias entre sí; También las comparten con sus perros, que probablemente están ingiriendo una dieta diferente a la de ellos mismos.

De hecho, los hogares podrían albergar una huella microbiana única que podría ser predicha por sus ocupantes. Con sólo extraer una muestra de los picaportes podríamos saber qué familia vive en que la casa. ¿No es increíble? Y cuando una familia se muda a una nueva casa, la comunidad microbiana de la nueva casa rápidamente cambia y se adapta a la casa antigua, sugiriendo una rápida colonización por las bacterias de la familia. La evidencia experimental sugiere que los individuos criados en un hogar de personas delgadas podrán estar protegidos contra la obesidad; No es necesario ningún trasplante fecal. Ya que las personas ya podrían estar compartiendo bacterias intestinales de los taburetes de sus propias cocinas.

Y fíjense en esto. Las personas que viven juntas comparten más bacterias que las que viven separadas; Eso ya lo sabíamos. Pero, agregue un perro a esta ecuación y las bacterias de las personas se acercan aún más. Los perros pueden actuar como un puente para transmitir bacterias de un lado a otro entre las personas. Curiosamente, el tener gatos no pareciera tener el mismo efecto. ¿Tal vez sería porque no toman agua tan seguido del inodoro?

La exposición a las bacterias de un animal doméstico puede realmente ser beneficioso. Es “intrigante considerar que con quien cohabitemos, incluyendo animales de compañía, pueden alterar nuestra fisiología, influyendo en las bacterias” que albergamos en nuestros diversos hábitats corporales “. Tal vez por eso “estudios recientes vinculan una exposición temprana a animales domésticos, con la disminución en la prevalencia de alergias, enfermedades respiratorias y otros trastornos inmunológicos” a medida que los niños van creciendo. Ya he hablado de estos estudios en relación a que la exposición a un perro durante las primeras etapas de vida, podría disminuir las infecciones respiratorias, especialmente las infecciones de oído. “Los niños con perro[s] … fueron significativamente más saludables, pero no sabíamos el porqué.

No conocíamos el mecanismo hasta, tal vez, ahora, con el primer estudio que vincula la protección a una enfermedad respiratoria (a través de la exposición a mascotas) con diferencias en las bacterias intestinales. Ninguno de los infantes estudiados en los hogares con mascotas sufrió de bronquitis sibilante en los primeros dos años de vida, mientras que el 15% de los infantes privados de animales domésticos si la tuvieron. Y al comparar las muestras de heces, se correlacionó con las diferencias en bacterias intestinales, “dependiendo de la presencia de animales domésticos” en el hogar.

Se realizó este famoso estudio en 12000 personas donde se observó que las posibilidades de que una persona se convierta en obesa aumentó en un 57% si él o ella tenía un amigo que se convirtió en obeso, lo que sugiere que los lazos sociales tienen un gran efecto. Sin embargo, dada la evidencia que implica el rol de las bacterias intestinales en la obesidad, “[se] plantea … la posibilidad de que los antojos y la obesidad asociada no sólo sea” socialmente contagiosa ” (como todos ustedes comieran el mismo alimento que engorda estando juntos) “sino más bien ser verdaderamente [contagiosa]”, como coger un resfriado.

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Crédito por la imagen: Jay Malone a través de Flickr. La imagen ha sido modificada.

Nota del Doctor

El video anterior que mencioné fue ¿Son los gatos o los perros los más protectores para la salud infantil?

Los virus también pueden desempeñar un rol en la obesidad; Ver Infectobesidad: Adenovirus 36 y Obesidad Infantil. Un Virus del Pollo que es causante de Obesidad podría ayudar a explicar el vínculo que existe entre el consumo de aves de corral y el aumento de peso (ver también El Gran Pollo: Aves y Obesidad ).

La pregunta más importante es ¿Puede la obesidad mórbida ser revertida a través de la dieta? ¡Por eso he hecho el video!

Para más información sobre el increíble mundo interno en nuestras entrañas:

Si aún no lo has hecho, te puedes suscribir a mis videos gratuitos haciendo clic aquí

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