Tráiler del libro How Not to Age

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El libro en inglés ya está en preventa y saldrá el 5 de diciembre.

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Puede que no exista algo como “morir de viejo”. De un estudio de más de 42 000 autopsias consecutivas, se descubrió que los centenarios (aquellos que viven más de los cien años) sucumbieron a enfermedades en el 100 % de los casos examinados. Aunque la mayoría fueron considerados, incluso por sus médicos, como saludables justo antes de su muerte, no hubo ni uno solo que “muriera de viejo”. Fallecieron por enfermedades, siendo el infarto la más común.

Si el envejecimiento mata a través de enfermedades, ¿por qué mi libro Comer para no morir no fue el único libro sobre longevidad necesario? En él, repasé lo que podemos hacer para prevenir, detener o revertir cada una de las 15 principales causas de muerte de los Estados Unidos, empezando por la enfermedad cardiaca, que no es solo la principal causa de muerte de centenarios, sino también de hombres y mujeres en general, y con proyecciones para que siga siendo así en las décadas venideras. Pero ¿es realmente así?

Debido a que el factor de riesgo más importante para la mayoría de nuestras enfermedades mortales es la vejez, se podría argumentar que la principal causa de muerte es en realidad el envejecimiento. La tasa de muerte aumenta de manera exponencial para enfermedades relacionadas con la edad, como la enfermedad cardiaca, el cáncer, la apoplejía y la demencia. Entonces, sí, en el mismo grupo de edad, tener el colesterol elevado puede aumentar tu riesgo de enfermedad cardiaca hasta veinte veces, pero un octogenario puede tener 500 veces más riesgo de sufrir un infarto en comparación con alguien en la veintena.

Sí, seguir una dieta vegetal puede reducir el riesgo de demencia hasta tres veces, pero la diferencia en las tasas de demencia entre aquellos mayores de 85 en comparación con los menores de 65 es de 300 veces. La razón por la que nos centramos en cosas como el colesterol es porque es un factor de riesgo modificable. Pero ¿y si la tasa de envejecimiento también fuera modificable?

En lugar de enfocarnos en enfermedades degenerativas individuales, ¿por qué no ralentizamos el propio proceso de envejecimiento? Puedo recordar, cuando era un niño nerdo, que quería curar el cáncer cuando creciera. Pero, incluso si se eliminaran todas las formas de cáncer, la esperanza de vida promedio en los Estados Unidos solo aumentaría alrededor de tres años. ¿Por qué? Porque evitar el cáncer simplemente significaría retrasar la muerte por algo como un infarto o una apoplejía. Si un problema relacionado con la edad no nos afecta, otro lo hará. En lugar de jugar al “whack-a-mole” abordando cada enfermedad por separado, el progreso en la desaceleración del envejecimiento podría abordar todos estos problemas simultáneamente.

Imagina que existiera una intervención que no solo redujera tu riesgo de las principales causas de muerte, sino también de la artritis, la osteoporosis y las discapacidades sensoriales. Incluso el solamente ralentizar el envejecimiento en siete años, de modo que el adulto promedio de 65 años, por ejemplo, tenga el perfil de salud y el riesgo de enfermedad de un adulto de 58 años de hoy en día, se esperaría que redujera a la mitad el riesgo de muerte, fragilidad y discapacidad (porque estos riesgos tienden a duplicarse cada siete años).

Esa es la razón por la que escribí How Not to Age.

El problema es que se dice que el campo del antienvejecimiento es “tierra fértil para estafas, fraudes y esquemas para hacerse rico rápidamente”. Como escribió un expresidente de la Gerontological Society of America, ha habido “pocos temas que hayan sido más engañosos para los crédulos y más rentables para los sin escrúpulos”. No solo la literatura popular sobre el tema contiene una “enorme cantidad de información errónea”, sino que se dice que la mayoría de los científicos del antienvejecimiento ampliamente conocidos por el público son “proveedores sin escrúpulos de remedios inútiles”, según el editor jefe de una destacada revista de gerontología.

Es fácil ser influido por gurús carismáticos, pero, cuando se trata de algo tan importante para la vida y la muerte como la salud y el bienestar de nosotros mismos y nuestras familias, no deberíamos confiar en anécdotas, sino en evidencia. Es por eso por lo que cito todo hasta el detalle. Comer para no morir tenía alrededor de 2 000 citas; Comer para no engordar, 5 000; How Not to Age terminó con 13 000 citas, y todas las podrás consultar en línea para que puedas acceder a las fuentes originales.

Mi inspiración para escribir How Not to Age fue un documento de consenso titulado “Intervenciones para ralentizar el envejecimiento en humanos”, compilado por los principales investigadores en medicina antienvejecimiento (personas como los médicos Longo, Sinclair o Fontana, profesionales muy influyentes en su campo). Se reunieron para identificar las estrategias más prometedoras para combatir el envejecimiento. Identificaron una lista de “protocolos esenciales”, como, por ejemplo, medicamentos que pueden bloquear la hormona IGF-1 o medicamentos para bloquear la enzima TOR. Mientras revisaba la lista, me di cuenta de algo: todas y cada una de estas vías podrían regularse a través de la dieta. Esa se convirtió en la primera sección de este libro.

Han llamado a la ciencia del envejecimiento “la más dinámica y provocador en la biología moderna”. Un intento de clasificar las teorías del envejecimiento, publicado hace más de 30 años, identificó más de 300 de estas teorías, y el número solo ha aumentado desde entonces. En la Parte I, identifico los 11 protocolos más prometedores para frenar las arenas del tiempo, y concluyo cada protocolo con propuestas prácticas para abordarlos de manera natural, con sugerencias de cambios en la dieta y el estilo de vida.

La Parte II se enfoca en un régimen antienvejecimiento óptimo. Las probabilidades de vivir hasta los 100 años han aumentado de aproximadamente 1 en 20 millones a tan altas como 1 en 50. ¿Por qué algunas personas lo logran y otras no? No es solo una cuestión de elegir mejores padres. Los estudios que siguen a gemelos idénticos sugieren que solo alrededor del 25 % de la variación en la esperanza de vida se explica por la herencia genética. A los medios de comunicación les encantan las historias sobre centenarios que han llevado una vida dura y atribuyen su longevidad a alguna combinación de manteca, vodka y su marca de cigarrillos favorita. Pero ¿cómo comen y viven realmente los centenarios y supercentenarios (los que tienen más de 110 años)?

¿Cuáles son los mejores y peores alimentos y bebidas? ¿Qué pasa con el vino tinto, el pescado, el aceite de oliva o el café? Hablo sobre la “vitamina de la longevidad”, la ergotioneína, el talón de Aquiles de los vegetarianos, y las rutinas ideales de ejercicio y sueño.

Luego, en la Parte III, entro en los detalles más minuciosos. ¿Qué podemos hacer para preservar nuestros huesos, intestinos, vejiga y circulación? ¿Tu cabello, audición y equilibrio hormonal? ¿Tu función inmunológica y la salud de tus articulaciones? ¿Tu mente, tus músculos? ¿Tu vida sexual y tu piel? ¿Tus dientes, tu visión y, finalmente, tu dignidad en la muerte? Hay capítulos sobre cada uno de estos aspectos.

¿Sabías que el 85 % del riesgo de fractura ósea no tiene nada que ver con la densidad mineral ósea? Abordo eso en el capítulo “Preserving Your Bones” (“Preservar tus huesos”), en el que hablo sobre las ventajas y desventajas de los nuevos medicamentos para la osteoporosis, qué suplementos considerar, así como enfoques más naturales para proteger tu esqueleto.

En el capítulo dos, hablo sobre cómo preservar la función intestinal de manera. Expongo las soluciones para la epidemia de estreñimiento, como la posición adecuada, los laxantes o lossuplementos de fibra. También comparo las seis estrategias de detección del cáncer de colon y formas de prevenirlo en primer lugar, así como la función de la vejiga, la incontinencia urinaria y el agrandamiento de la próstata.

En el capítulo sobre la circulación, hablo sobre cómo tener un colesterol o presión arterial “normal” no es tan bueno en una sociedad en la que es normal que la gente muera de infartos y apoplejías. Hablo de las estatinas y los stents y, lo más importante, de cómo tratar la causa subyacente de un fallo en la función arterial.

“Preserving Your Hair” (“Conservar tu cabello”) se refiere tanto al color como al volumen. ¿Por qué nos volvemos canosos y perdemos cabello, y qué podemos hacer al respecto? También hablo de medicamentos, suplementos y cirugías, así como de tratamientos dietéticos y tópicos.

En “Preserving Your Hearing” (“Conservar tu audición”), analizo los audífonos, la eliminación de la cera del oído y el hecho de que, en algunas culturas, no existe la pérdida de audición relacionada con la edad. ¿Qué podemos aprender de ellos para proteger nuestros propios oídos internos?

En el capítulo de las hormonas, investigo “tratamientos” antienvejecimiento muy conocidos, como las inyecciones de hormona del crecimiento, el DHEA, la conservación de la fertilidad femenina, la terapia hormonal en la menopausia, alternativas naturales para síntomas como los sofocos y las ventajas y desventajas de la terapia con testosterona para la llamada “andropausia” masculina.

En el capítulo de la inmunidad, hablo de alimentos que refuerzan el sistema inmunológico para mejorar la vigilancia del cáncer y la resistencia a las infecciones, examino el papel de los suplementos como el ginseng, la vitamina D y el zinc, y te ayudo a decidir si debes vacunarte contra la gripe, la neumonía y el herpes zóster.

El capítulo sobre las articulaciones aborda el dolor de espalda, pero se centra en la osteoartritis, y cubre medicamentos recetados y de venta libre, inyecciones, cirugía de rodilla, tratamientos tópicos, alimentos antiinflamatorios y suplementos, como la glucosamina y la condroitina.

“Preserving Your Mind” (“Conservar tu mente”) aborda la epidemia de demencia. Cubro la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, las causas rápidamente reversibles de demencia, los nuevos medicamentos controvertidos, los llamados “suplementos para el cerebro” como el ginkgo, el papel del aluminio y las infecciones crónicas como el VHS, y, lo más importante, lo que podemos hacer para prevenir, detener e incluso revertir el deterioro cognitivo.

En “Preserving Your Muscles” (“Conservar tus músculos”), abordo lo que podemos hacer para combatir la pérdida de músculo y la fragilidad relacionada con la edad, tratando las necesidades de proteínas de los adultos mayores y los suplementos como la creatina, y también abordo el temblor esencial.

Luego, pasamos a “Preserving Your Sex Life” (“Conservar tu vida sexual”). Aquí expongo las mejores formas, naturales y de otro tipo, de mejorar el interés y la función sexual tanto en hombres como en mujeres. Hablo sobre el olor corporal con la edad, los mejores humectantes y lubricantes vaginales y el papel de hierbas como ashwagandha y la raíz de maca.

(Lo entenderé si quieres saltar directamente a este capítulo.)

Después, todo se trata del cuidado de la piel. Cubro las ventajas y desventajas de los peelings químicos, el láser con CO2, los estiramientos faciales, el Botox y las inyecciones de relleno. ¿Cómo podemos prevenir y tratar las arrugas, tanto de manera tópica como desde adentro, a través de la alimentación? ¿Cuál es el protector solar más seguro? ¿Cuál es el valor de las cremas hidratantes faciales, los alfa hidroxiácidos, los retinoides, los suplementos de colágeno y las cremas y sérums antienvejecimiento? También abordo las venas varicosas y la salud de las uñas, desde las uñas frágiles hasta las uñas de los pies con hongos, y el papel de los suplementos de uñas, como la biotina.

En “Preserving Your Teeth” (“Conservar tus dientes”), trato la enfermedad periodontal y la pérdida de dientes, hablo del enjuague bucal y el flúor, y te cuento cuál es el mejor enjuague bucal.

En el capítulo sobre la visión, me concentro en enfoques dietéticos para las cataratas, el glaucoma y la degeneración macular, incluidos el papel de la luteína y la zeaxantina.

Y el último capítulo de la sección “Preserving Your Dignity” (“Conservar tu dignidad”) te asegura que puedes tener control sobre tu destino final.

La última sección, “Dr. Greger’s Anti-Aging Eight” (“Los ocho antiedad del Dr. Greger”), tiene como objetivo ser una lista accionable para complementar mi lista de ladocena diaria de Comer para no morir. Además de las numerosas recomendaciones en todo el libro, esta sección está diseñada para resaltar alimentos específicos, suplementos o comportamientos que tienen el potencial de ofrecer las mejores oportunidades para frenar el envejecimiento o mejorar la longevidad.

Mi objetivo con este libro fue cubrir cada ángulo posible para desarrollar la dieta y el estilo de vida óptimos para la vida más larga y saludable, gracias a la mejor revisión de los datos considerados en su conjunto.

Si no lo has hecho aún, puedes suscribirte a mis videos de forma gratuita haciendo click aquí.

Puede que no exista algo como “morir de viejo”. De un estudio de más de 42 000 autopsias consecutivas, se descubrió que los centenarios (aquellos que viven más de los cien años) sucumbieron a enfermedades en el 100 % de los casos examinados. Aunque la mayoría fueron considerados, incluso por sus médicos, como saludables justo antes de su muerte, no hubo ni uno solo que “muriera de viejo”. Fallecieron por enfermedades, siendo el infarto la más común.

Si el envejecimiento mata a través de enfermedades, ¿por qué mi libro Comer para no morir no fue el único libro sobre longevidad necesario? En él, repasé lo que podemos hacer para prevenir, detener o revertir cada una de las 15 principales causas de muerte de los Estados Unidos, empezando por la enfermedad cardiaca, que no es solo la principal causa de muerte de centenarios, sino también de hombres y mujeres en general, y con proyecciones para que siga siendo así en las décadas venideras. Pero ¿es realmente así?

Debido a que el factor de riesgo más importante para la mayoría de nuestras enfermedades mortales es la vejez, se podría argumentar que la principal causa de muerte es en realidad el envejecimiento. La tasa de muerte aumenta de manera exponencial para enfermedades relacionadas con la edad, como la enfermedad cardiaca, el cáncer, la apoplejía y la demencia. Entonces, sí, en el mismo grupo de edad, tener el colesterol elevado puede aumentar tu riesgo de enfermedad cardiaca hasta veinte veces, pero un octogenario puede tener 500 veces más riesgo de sufrir un infarto en comparación con alguien en la veintena.

Sí, seguir una dieta vegetal puede reducir el riesgo de demencia hasta tres veces, pero la diferencia en las tasas de demencia entre aquellos mayores de 85 en comparación con los menores de 65 es de 300 veces. La razón por la que nos centramos en cosas como el colesterol es porque es un factor de riesgo modificable. Pero ¿y si la tasa de envejecimiento también fuera modificable?

En lugar de enfocarnos en enfermedades degenerativas individuales, ¿por qué no ralentizamos el propio proceso de envejecimiento? Puedo recordar, cuando era un niño nerdo, que quería curar el cáncer cuando creciera. Pero, incluso si se eliminaran todas las formas de cáncer, la esperanza de vida promedio en los Estados Unidos solo aumentaría alrededor de tres años. ¿Por qué? Porque evitar el cáncer simplemente significaría retrasar la muerte por algo como un infarto o una apoplejía. Si un problema relacionado con la edad no nos afecta, otro lo hará. En lugar de jugar al “whack-a-mole” abordando cada enfermedad por separado, el progreso en la desaceleración del envejecimiento podría abordar todos estos problemas simultáneamente.

Imagina que existiera una intervención que no solo redujera tu riesgo de las principales causas de muerte, sino también de la artritis, la osteoporosis y las discapacidades sensoriales. Incluso el solamente ralentizar el envejecimiento en siete años, de modo que el adulto promedio de 65 años, por ejemplo, tenga el perfil de salud y el riesgo de enfermedad de un adulto de 58 años de hoy en día, se esperaría que redujera a la mitad el riesgo de muerte, fragilidad y discapacidad (porque estos riesgos tienden a duplicarse cada siete años).

Esa es la razón por la que escribí How Not to Age.

El problema es que se dice que el campo del antienvejecimiento es “tierra fértil para estafas, fraudes y esquemas para hacerse rico rápidamente”. Como escribió un expresidente de la Gerontological Society of America, ha habido “pocos temas que hayan sido más engañosos para los crédulos y más rentables para los sin escrúpulos”. No solo la literatura popular sobre el tema contiene una “enorme cantidad de información errónea”, sino que se dice que la mayoría de los científicos del antienvejecimiento ampliamente conocidos por el público son “proveedores sin escrúpulos de remedios inútiles”, según el editor jefe de una destacada revista de gerontología.

Es fácil ser influido por gurús carismáticos, pero, cuando se trata de algo tan importante para la vida y la muerte como la salud y el bienestar de nosotros mismos y nuestras familias, no deberíamos confiar en anécdotas, sino en evidencia. Es por eso por lo que cito todo hasta el detalle. Comer para no morir tenía alrededor de 2 000 citas; Comer para no engordar, 5 000; How Not to Age terminó con 13 000 citas, y todas las podrás consultar en línea para que puedas acceder a las fuentes originales.

Mi inspiración para escribir How Not to Age fue un documento de consenso titulado “Intervenciones para ralentizar el envejecimiento en humanos”, compilado por los principales investigadores en medicina antienvejecimiento (personas como los médicos Longo, Sinclair o Fontana, profesionales muy influyentes en su campo). Se reunieron para identificar las estrategias más prometedoras para combatir el envejecimiento. Identificaron una lista de “protocolos esenciales”, como, por ejemplo, medicamentos que pueden bloquear la hormona IGF-1 o medicamentos para bloquear la enzima TOR. Mientras revisaba la lista, me di cuenta de algo: todas y cada una de estas vías podrían regularse a través de la dieta. Esa se convirtió en la primera sección de este libro.

Han llamado a la ciencia del envejecimiento “la más dinámica y provocador en la biología moderna”. Un intento de clasificar las teorías del envejecimiento, publicado hace más de 30 años, identificó más de 300 de estas teorías, y el número solo ha aumentado desde entonces. En la Parte I, identifico los 11 protocolos más prometedores para frenar las arenas del tiempo, y concluyo cada protocolo con propuestas prácticas para abordarlos de manera natural, con sugerencias de cambios en la dieta y el estilo de vida.

La Parte II se enfoca en un régimen antienvejecimiento óptimo. Las probabilidades de vivir hasta los 100 años han aumentado de aproximadamente 1 en 20 millones a tan altas como 1 en 50. ¿Por qué algunas personas lo logran y otras no? No es solo una cuestión de elegir mejores padres. Los estudios que siguen a gemelos idénticos sugieren que solo alrededor del 25 % de la variación en la esperanza de vida se explica por la herencia genética. A los medios de comunicación les encantan las historias sobre centenarios que han llevado una vida dura y atribuyen su longevidad a alguna combinación de manteca, vodka y su marca de cigarrillos favorita. Pero ¿cómo comen y viven realmente los centenarios y supercentenarios (los que tienen más de 110 años)?

¿Cuáles son los mejores y peores alimentos y bebidas? ¿Qué pasa con el vino tinto, el pescado, el aceite de oliva o el café? Hablo sobre la “vitamina de la longevidad”, la ergotioneína, el talón de Aquiles de los vegetarianos, y las rutinas ideales de ejercicio y sueño.

Luego, en la Parte III, entro en los detalles más minuciosos. ¿Qué podemos hacer para preservar nuestros huesos, intestinos, vejiga y circulación? ¿Tu cabello, audición y equilibrio hormonal? ¿Tu función inmunológica y la salud de tus articulaciones? ¿Tu mente, tus músculos? ¿Tu vida sexual y tu piel? ¿Tus dientes, tu visión y, finalmente, tu dignidad en la muerte? Hay capítulos sobre cada uno de estos aspectos.

¿Sabías que el 85 % del riesgo de fractura ósea no tiene nada que ver con la densidad mineral ósea? Abordo eso en el capítulo “Preserving Your Bones” (“Preservar tus huesos”), en el que hablo sobre las ventajas y desventajas de los nuevos medicamentos para la osteoporosis, qué suplementos considerar, así como enfoques más naturales para proteger tu esqueleto.

En el capítulo dos, hablo sobre cómo preservar la función intestinal de manera. Expongo las soluciones para la epidemia de estreñimiento, como la posición adecuada, los laxantes o lossuplementos de fibra. También comparo las seis estrategias de detección del cáncer de colon y formas de prevenirlo en primer lugar, así como la función de la vejiga, la incontinencia urinaria y el agrandamiento de la próstata.

En el capítulo sobre la circulación, hablo sobre cómo tener un colesterol o presión arterial “normal” no es tan bueno en una sociedad en la que es normal que la gente muera de infartos y apoplejías. Hablo de las estatinas y los stents y, lo más importante, de cómo tratar la causa subyacente de un fallo en la función arterial.

“Preserving Your Hair” (“Conservar tu cabello”) se refiere tanto al color como al volumen. ¿Por qué nos volvemos canosos y perdemos cabello, y qué podemos hacer al respecto? También hablo de medicamentos, suplementos y cirugías, así como de tratamientos dietéticos y tópicos.

En “Preserving Your Hearing” (“Conservar tu audición”), analizo los audífonos, la eliminación de la cera del oído y el hecho de que, en algunas culturas, no existe la pérdida de audición relacionada con la edad. ¿Qué podemos aprender de ellos para proteger nuestros propios oídos internos?

En el capítulo de las hormonas, investigo “tratamientos” antienvejecimiento muy conocidos, como las inyecciones de hormona del crecimiento, el DHEA, la conservación de la fertilidad femenina, la terapia hormonal en la menopausia, alternativas naturales para síntomas como los sofocos y las ventajas y desventajas de la terapia con testosterona para la llamada “andropausia” masculina.

En el capítulo de la inmunidad, hablo de alimentos que refuerzan el sistema inmunológico para mejorar la vigilancia del cáncer y la resistencia a las infecciones, examino el papel de los suplementos como el ginseng, la vitamina D y el zinc, y te ayudo a decidir si debes vacunarte contra la gripe, la neumonía y el herpes zóster.

El capítulo sobre las articulaciones aborda el dolor de espalda, pero se centra en la osteoartritis, y cubre medicamentos recetados y de venta libre, inyecciones, cirugía de rodilla, tratamientos tópicos, alimentos antiinflamatorios y suplementos, como la glucosamina y la condroitina.

“Preserving Your Mind” (“Conservar tu mente”) aborda la epidemia de demencia. Cubro la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, las causas rápidamente reversibles de demencia, los nuevos medicamentos controvertidos, los llamados “suplementos para el cerebro” como el ginkgo, el papel del aluminio y las infecciones crónicas como el VHS, y, lo más importante, lo que podemos hacer para prevenir, detener e incluso revertir el deterioro cognitivo.

En “Preserving Your Muscles” (“Conservar tus músculos”), abordo lo que podemos hacer para combatir la pérdida de músculo y la fragilidad relacionada con la edad, tratando las necesidades de proteínas de los adultos mayores y los suplementos como la creatina, y también abordo el temblor esencial.

Luego, pasamos a “Preserving Your Sex Life” (“Conservar tu vida sexual”). Aquí expongo las mejores formas, naturales y de otro tipo, de mejorar el interés y la función sexual tanto en hombres como en mujeres. Hablo sobre el olor corporal con la edad, los mejores humectantes y lubricantes vaginales y el papel de hierbas como ashwagandha y la raíz de maca.

(Lo entenderé si quieres saltar directamente a este capítulo.)

Después, todo se trata del cuidado de la piel. Cubro las ventajas y desventajas de los peelings químicos, el láser con CO2, los estiramientos faciales, el Botox y las inyecciones de relleno. ¿Cómo podemos prevenir y tratar las arrugas, tanto de manera tópica como desde adentro, a través de la alimentación? ¿Cuál es el protector solar más seguro? ¿Cuál es el valor de las cremas hidratantes faciales, los alfa hidroxiácidos, los retinoides, los suplementos de colágeno y las cremas y sérums antienvejecimiento? También abordo las venas varicosas y la salud de las uñas, desde las uñas frágiles hasta las uñas de los pies con hongos, y el papel de los suplementos de uñas, como la biotina.

En “Preserving Your Teeth” (“Conservar tus dientes”), trato la enfermedad periodontal y la pérdida de dientes, hablo del enjuague bucal y el flúor, y te cuento cuál es el mejor enjuague bucal.

En el capítulo sobre la visión, me concentro en enfoques dietéticos para las cataratas, el glaucoma y la degeneración macular, incluidos el papel de la luteína y la zeaxantina.

Y el último capítulo de la sección “Preserving Your Dignity” (“Conservar tu dignidad”) te asegura que puedes tener control sobre tu destino final.

La última sección, “Dr. Greger’s Anti-Aging Eight” (“Los ocho antiedad del Dr. Greger”), tiene como objetivo ser una lista accionable para complementar mi lista de ladocena diaria de Comer para no morir. Además de las numerosas recomendaciones en todo el libro, esta sección está diseñada para resaltar alimentos específicos, suplementos o comportamientos que tienen el potencial de ofrecer las mejores oportunidades para frenar el envejecimiento o mejorar la longevidad.

Mi objetivo con este libro fue cubrir cada ángulo posible para desarrollar la dieta y el estilo de vida óptimos para la vida más larga y saludable, gracias a la mejor revisión de los datos considerados en su conjunto.

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Gráficos de Avo Media

Nota del Doctor

Ya queda menos para que salga mi siguiente libro, How Not to Age. Por ahora saldrá en inglés, pero esperamos poder publicar la versión en español pronto. Está llenito de investigaciones sobre la longevidad, con más de trece mil citas. Había tanto que decir, que ni siquiera me cabía todo en el libro, así que a lo largo del libro habrá enlaces a videos hechos para complementar la información del libro. 

Ya está disponible la preventa, así que, si tenías pensado comprarte el libro en inglés, o regalárselo a algún ser querido, sería estupendo si lo hicieras ahora en la preventa. Todas las compras en este periodo cuentan como ventas para la primera semana tras su publicación, lo cual se usa para los cálculos de la lista de New York Times Best Sellers. Cuantas más ventas ocurran en esa primera semana, mayor es la posibilidad de que How Not to Age acabe en la lista, lo que haría que millones de personas se vean expuestas a esta información tan importante. 

Como siempre, todas las ganancias de los libros se donan a organizaciones benéficas.

Actualización: ve mi plática en donde hago la Presentación de How Not to Age.

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