Combatir la inflamación cerebral por autismo con alimentos

Combatir la inflamación cerebral por autismo con alimentos
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Hay un alimento que podría combatir los cuatro supuestos factores causales del autismo, que son la disfunción sináptica, el estrés oxidativo, la disfunción mitocondrial y la neuroinflamación.

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

En un discurso de apertura de una conferencia sobre autismo, una neuróloga de Harvard, Martha Herbert, dijo: “Creo que debemos investigarlo como si fuera una emergencia”. Hoy en día, hasta el 1,5% de los niños estadounidenses tiene autismo y la cifra parece estar en aumento. ¿Qué pasa con el efecto de la fiebre? “El alivio dramático del comportamiento autista por fiebre infecciosa ilusiona a padres y profesionales”. Desde el punto de vista de la ciencia, “¿qué podría ser más revelador que un evento común que ‘normaliza’ el comportamiento autista por un tiempo?”. “Durante la fiebre suceden muchas cosas… ¿Por dónde empezar?”.

Una vez que se entendió que una de las causas del autismo podría residir en las sinapsis (el “alma del cerebro”, las uniones de nervio a nervio donde se transmite la información), la atención se centró en las proteínas de choque térmico, que son liberadas por el cerebro cuando tenemos fiebre. Estas mejoran la transmisión sináptica y, por lo tanto, podrían reestablecer la conectividad cerebral de largo alcance, que se ve reducida en el autismo. El sulforafano es un compuesto que regula al alza esas proteínas, por lo que se podrían obtener los beneficios sin la fiebre. ¿Qué compañía farmacéutica lo fabrica? ¿Cómo se pide en la farmacia? No es tan así. La solución es consultar la sección de productos agrícolas en el mercado local.

El sulforafano no se produce en una planta química, lo producen las plantas. Se encuentra en el brócoli, la col rizada, el repollo, las acelgas y la coliflor; en otras palabras, en las verduras crucíferas. Quizás si le diéramos brócoli a personas con autismo, mejoraría su condición al aumentar las proteínas de choque térmico.

Pero, como se puede ver en el minuto 1:57 en mi video, la disfunción sináptica no es la única causa que contribuye al autismo. También lo es el estrés oxidativo. “El cerebro es vulnerable al estrés oxidativo” porque, además de que muchos radicales libres se forjan allí, es un órgano que tiene pocas “capacidades de defensa antioxidante”. De hecho, hay “una gran cantidad de estudios que muestran que el TEA [trastorno del espectro autista] está asociado con el estrés oxidativo y la disminución de la capacidad antioxidante”. Los niveles de Nrf2, que es lo que desencadena la respuesta antioxidante en el cuerpo, se encuentran reducidos a casi la mitad. ¿Nrf2? ¿Qué es eso? Se “considera un regulador maestro” de la respuesta del cuerpo a los factores ambientales estresantes. Si tan solo hubiera una forma de aumentar Nrf2 con alimentos. Bueno, pues sí la hay.

El sulforafano resulta ser quizás “el inductor natural más potente” de Nrf2 en el planeta. Bajo cualquier tipo de estrés (oxidativo o inflamatorio), Nrf2 activa la respuesta antioxidante, es decir, aumenta la actividad de todo tipo de genes protectores de células que equilibran y desintoxican los radicales libres y facilitan la reparación de proteínas y ADN. Entonces, tal vez si le diéramos un poco de brócoli a las personas con autismo, también se activaría el Nrf2, que a su vez aceleraría esos elementos de respuesta antioxidante.

Otra causa es la disfunción mitocondrial. Los niños con autismo son más propensos a sufrir mitocondrias disfuncionales, que son las pequeñas plantas de energía dentro de nuestras células donde tiene lugar el metabolismo. Si tan solo hubiera algún alimento que pudiera mejorar la función mitocondrial. Sí lo hay: “Una dieta rica en vegetales crucíferos reajusta de manera eficaz el metabolismo… lo que restaura la homeostasis metabólica” o el equilibrio metabólico. Plantas de energía para nuestras plantas de energía celular.

Como se puede ver en el minuto 3:58 en mi video, el sulforafano no solo puede aumentar la expresión génica de las proteínas de choque térmico hasta 6 veces en 6 horas, sino que también puede duplicar la masa de mitocondrias en las células humanas en una placa de Petri. Entonces, tal vez si le diéramos un poco de brócoli a las personas con autismo, también mejoraría su condición al aliviar parte de esa disfunción mitocondrial que crea aún más radicales libres.

¿Podemos intentar darles brócoli a estos niños?

Antes de hacerlo, hay un factor final. La neuroinflamación (inflamación del cerebro), que es otro factor causal del autismo. Si se observa el tejido cerebral de las personas con autismo en autopsias, se puede ver inflamación en toda la sustancia blanca. Si se realiza una punción lumbar, se encontrarán hasta 200 veces los niveles de mediadores inflamatorios, como el interferón, en sus cerebros. ¿Qué causa toda esa inflamación?

Bueno, el regulador maestro de la cascada inflamatoria es una proteína llamada NF-kappa-beta, que induce la inflamación. Si se sobreexpresa, como en el autismo, puede provocar una inflamación crónica o excesiva. Si tan solo hubiera un alimento que…

¿En serio? ¿El brócoli también hace eso? ¡Sí! De hecho, el principal mecanismo antiinflamatorio del sulforafano es la inhibición de NF-kappa-beta.

Y con esto tenemos ya una imagen bien clara. Si se le da brócoli a alguien con autismo, se liberarán proteínas de choque térmico para estimular la transmisión sináptica, se activará Nrf2 para eliminar los radicales libres, se restaurará la función mitocondrial y se suprimirá la inflamación provocada por NF-kappa-beta. Un alimento contrarresta los 4 supuestos factores causales del autismo. Esa es una de las diferencias entre los alimentos y los fármacos. Los fármacos tienden a tener efectos únicos. Pero el trastorno del espectro autista es multifactorial, por lo que no es de extrañar que no haya medicamentos que funcionen. Sin embargo, “las estrategias que utilizan fitoquímicos multifuncionales” como el sulforafano o, mejor aún, las plantas enteras, “son muy atractivas”… en teoría. Pero no se sabrá hasta que no se pongan a prueba, lo cual muestro en mi video Los mejores alimentos para el autismo.

La traducción de este contenido ha sido realizada por Tamara Amor.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Iconos creados por Kate Maldjian, Artem Kovyazin, Basti Steinhaur, Duda Araujo, y Basti Steinhauer del The Noun Project.

Crédito de la imagen: National Human Genome Research Institute (NHGRI). La imagen ha sido modificada.

Gráficos por Avocado Video.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

En un discurso de apertura de una conferencia sobre autismo, una neuróloga de Harvard, Martha Herbert, dijo: “Creo que debemos investigarlo como si fuera una emergencia”. Hoy en día, hasta el 1,5% de los niños estadounidenses tiene autismo y la cifra parece estar en aumento. ¿Qué pasa con el efecto de la fiebre? “El alivio dramático del comportamiento autista por fiebre infecciosa ilusiona a padres y profesionales”. Desde el punto de vista de la ciencia, “¿qué podría ser más revelador que un evento común que ‘normaliza’ el comportamiento autista por un tiempo?”. “Durante la fiebre suceden muchas cosas… ¿Por dónde empezar?”.

Una vez que se entendió que una de las causas del autismo podría residir en las sinapsis (el “alma del cerebro”, las uniones de nervio a nervio donde se transmite la información), la atención se centró en las proteínas de choque térmico, que son liberadas por el cerebro cuando tenemos fiebre. Estas mejoran la transmisión sináptica y, por lo tanto, podrían reestablecer la conectividad cerebral de largo alcance, que se ve reducida en el autismo. El sulforafano es un compuesto que regula al alza esas proteínas, por lo que se podrían obtener los beneficios sin la fiebre. ¿Qué compañía farmacéutica lo fabrica? ¿Cómo se pide en la farmacia? No es tan así. La solución es consultar la sección de productos agrícolas en el mercado local.

El sulforafano no se produce en una planta química, lo producen las plantas. Se encuentra en el brócoli, la col rizada, el repollo, las acelgas y la coliflor; en otras palabras, en las verduras crucíferas. Quizás si le diéramos brócoli a personas con autismo, mejoraría su condición al aumentar las proteínas de choque térmico.

Pero, como se puede ver en el minuto 1:57 en mi video, la disfunción sináptica no es la única causa que contribuye al autismo. También lo es el estrés oxidativo. “El cerebro es vulnerable al estrés oxidativo” porque, además de que muchos radicales libres se forjan allí, es un órgano que tiene pocas “capacidades de defensa antioxidante”. De hecho, hay “una gran cantidad de estudios que muestran que el TEA [trastorno del espectro autista] está asociado con el estrés oxidativo y la disminución de la capacidad antioxidante”. Los niveles de Nrf2, que es lo que desencadena la respuesta antioxidante en el cuerpo, se encuentran reducidos a casi la mitad. ¿Nrf2? ¿Qué es eso? Se “considera un regulador maestro” de la respuesta del cuerpo a los factores ambientales estresantes. Si tan solo hubiera una forma de aumentar Nrf2 con alimentos. Bueno, pues sí la hay.

El sulforafano resulta ser quizás “el inductor natural más potente” de Nrf2 en el planeta. Bajo cualquier tipo de estrés (oxidativo o inflamatorio), Nrf2 activa la respuesta antioxidante, es decir, aumenta la actividad de todo tipo de genes protectores de células que equilibran y desintoxican los radicales libres y facilitan la reparación de proteínas y ADN. Entonces, tal vez si le diéramos un poco de brócoli a las personas con autismo, también se activaría el Nrf2, que a su vez aceleraría esos elementos de respuesta antioxidante.

Otra causa es la disfunción mitocondrial. Los niños con autismo son más propensos a sufrir mitocondrias disfuncionales, que son las pequeñas plantas de energía dentro de nuestras células donde tiene lugar el metabolismo. Si tan solo hubiera algún alimento que pudiera mejorar la función mitocondrial. Sí lo hay: “Una dieta rica en vegetales crucíferos reajusta de manera eficaz el metabolismo… lo que restaura la homeostasis metabólica” o el equilibrio metabólico. Plantas de energía para nuestras plantas de energía celular.

Como se puede ver en el minuto 3:58 en mi video, el sulforafano no solo puede aumentar la expresión génica de las proteínas de choque térmico hasta 6 veces en 6 horas, sino que también puede duplicar la masa de mitocondrias en las células humanas en una placa de Petri. Entonces, tal vez si le diéramos un poco de brócoli a las personas con autismo, también mejoraría su condición al aliviar parte de esa disfunción mitocondrial que crea aún más radicales libres.

¿Podemos intentar darles brócoli a estos niños?

Antes de hacerlo, hay un factor final. La neuroinflamación (inflamación del cerebro), que es otro factor causal del autismo. Si se observa el tejido cerebral de las personas con autismo en autopsias, se puede ver inflamación en toda la sustancia blanca. Si se realiza una punción lumbar, se encontrarán hasta 200 veces los niveles de mediadores inflamatorios, como el interferón, en sus cerebros. ¿Qué causa toda esa inflamación?

Bueno, el regulador maestro de la cascada inflamatoria es una proteína llamada NF-kappa-beta, que induce la inflamación. Si se sobreexpresa, como en el autismo, puede provocar una inflamación crónica o excesiva. Si tan solo hubiera un alimento que…

¿En serio? ¿El brócoli también hace eso? ¡Sí! De hecho, el principal mecanismo antiinflamatorio del sulforafano es la inhibición de NF-kappa-beta.

Y con esto tenemos ya una imagen bien clara. Si se le da brócoli a alguien con autismo, se liberarán proteínas de choque térmico para estimular la transmisión sináptica, se activará Nrf2 para eliminar los radicales libres, se restaurará la función mitocondrial y se suprimirá la inflamación provocada por NF-kappa-beta. Un alimento contrarresta los 4 supuestos factores causales del autismo. Esa es una de las diferencias entre los alimentos y los fármacos. Los fármacos tienden a tener efectos únicos. Pero el trastorno del espectro autista es multifactorial, por lo que no es de extrañar que no haya medicamentos que funcionen. Sin embargo, “las estrategias que utilizan fitoquímicos multifuncionales” como el sulforafano o, mejor aún, las plantas enteras, “son muy atractivas”… en teoría. Pero no se sabrá hasta que no se pongan a prueba, lo cual muestro en mi video Los mejores alimentos para el autismo.

La traducción de este contenido ha sido realizada por Tamara Amor.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Iconos creados por Kate Maldjian, Artem Kovyazin, Basti Steinhaur, Duda Araujo, y Basti Steinhauer del The Noun Project.

Crédito de la imagen: National Human Genome Research Institute (NHGRI). La imagen ha sido modificada.

Gráficos por Avocado Video.

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