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¿Es posible que las decisiones alimentarias puedan afectar el conteo de espermatozoides, el desarrollo genital en los chicos, la función sexual en los hombres y el riesgo de cáncer de próstata junto con otros problemas relacionados con la salud masculina?

La constante caída global en la fertilidad masculina puede estar asociada al consumo de grasa saturada y a la falta de suficientes frutas y verduras. Las hormonas esteroides sexuales en la carne, los huevos y los lácteos pueden ayudar a explicar la relación que existe entre el consumo de grasa saturada y la disminución del recuento de espermatozoides. El colesterol puede tener también un papel importante. Hemos sabido durante décadas que los hombres con niveles elevados de colesterol parecen mostrar anormalidades en sus espermiogramas, bajo conteo de espermatozoides, alrededor de un tercio del movimiento normal y la mitad de la forma normal espermática y, en el mayor estudio hasta la fecha, mayores niveles de colesterol en la sangre se han asociado a un porcentaje significativamente más bajo de espermatozoides normales. El colesterol fue asociado también a la reducción del volumen del semen y al conteo de espermatozoides vivos. Estos estudios resaltan el papel que cumplen las grasas en la sangre en cuanto a la fertilidad masculina. Aunque una alimentación más saludable se puede asociar a un conteo más saludable de espermatozoides, las estatinas o medicamentos para reducir el colesterol no parecen ayudar.

La disfunción eréctil (DE), la habilidad recurrente o persistente de alcanzar o mantener una erección para un desempeño sexual satisfactorio, según informes, la padecen hasta 30 millones de hombres en los Estados Unidos y aproximadamente 100 millones de hombres en todo el mundo. La razón puede ser nuestra alimentación obstructora de las arterias. La disfunción eréctil y nuestro asesino número uno, la enfermedad cardíaca, pueden ser, en realidad, dos manifestaciones de la misma enfermedad: arterias inflamadas, obstruidas y paralizadas, independientemente de los órganos que se ven afectados.

¿Qué pasa si tenemos una alimentación repleta de alimentos vegetales? Una compilación de estudios de casos y controles concluyó que el consumo de leche de vaca es un factor de riesgo para el cáncer de próstata y se encontró el mismo resultado para los estudios de cohorte. Un metaanálisis de 2015 demostró que un consumo elevado de lácteos (leche, leche baja en grasa y queso, no así las fuentes de calcio no provenientes de los lácteos) parece aumentar el riesgo total de cáncer de próstata.

Investigadores de la Universidad de Harvard reclutaron a más de mil hombres con cáncer de próstata en etapa temprana y los observaron durante años. En comparación con los hombres que casi nunca comían huevos, los hombres que comían incluso menos de un solo huevo al día, parecieron duplicar el riesgo de progresión del cáncer de próstata, tal como una metástasis en los huesos. Lo único potencialmente peor que los huevos, para el cáncer de próstata, es el pollo: los hombres con el cáncer más agresivo, quienes regularmente comían pollo y pavo, tuvieron hasta cuatro veces más riesgo de progresión del cáncer de próstata.

 

Traducción: Diana Montejano. Edición: Viviana Garcia

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