Vegetarianos y factores de riesgo de apoplejía: ¿proteína animal?

Vegetarianos y factores de riesgo de apoplejía: ¿proteína animal?
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¿Podría el aumento en la hormona de crecimiento carcinógena IGF-1 debido al consumo de proteína animal ayudar a promover la integridad de las arterias cerebrales?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leslie SalasMacarena Troscé voluntarias en NutritionFacts.org.

En 2014, un estudio sobre la ingesta de proteína dietética y el riesgo de apoplejía encontró que una mayor ingesta se asociaba con un riesgo menor de apoplejía y, además, que era la proteína animal la que parecía ser particularmente protectora. Tal vez eso puede ayudar a explicar por qué se reportó recientemente que los vegetarianos tienen tasas de apoplejías mayores que quienes comen carne. 

El consumo de proteína animal incrementa los niveles de una hormona de crecimiento que promueve el cáncer, el IGF-1 o factor de crecimiento insulínico tipo 1, que puede acelerar la progresión de lesiones precancerígenas al cáncer invasivo. Las altas concentraciones de esta hormona en la sangre se asocian con un incremento en el riesgo de cáncer de mama, próstata, colorrectal y de pulmón. Esto podría explicar la asociación entre los lácteos y el riesgo de cáncer de próstata, por ejemplo. Pero también hay receptores de IGF-1 en los vasos sanguíneos; así que tal vez el IGF-1 promueve el cáncer, pero también la integridad de las arterias del cerebro.

Las personas que sufren una apoplejía suelen tener niveles bajos de IGF-1 en sangre, pero eso también podría ser una consecuencia de la apoplejía y no la causa. No se había hecho ningún estudio prospectivo… hasta el 2017. Ciertamente, niveles más altos de IGF-1 se asociaron a un menor riesgo de apoplejía, pero ¿se trata de una asociación causal? En ratones, la respuesta parece ser “sí”, y en una placa de petri el IGF-1 parece aumentar la producción de elastina, una proteína elástica que ayuda a mantener la elasticidad de las arterias. Mayores niveles de IGF-1 se asociaron a una menor rigidez arterial, pero los pacientes de acromegalia, como Andre el gigante, quienes tienen niveles excesivos de hormonas de crecimiento como el IGF-1, no parecen tener tasas menores de apoplejía. En un estudio más reciente sobre la ingesta de proteína dietética y el riesgo de apoplejía, se analizaron una docena de estudios con más de 500 mil voluntarios, comparado con solo 7 estudios con 250 mil voluntarios en el análisis anterior. No se encontró asociación entre la proteína dietética y el riesgo de apoplejía. De hecho, fue la proteína dietética vegetal la que parecía disminuir el riesgo de apoplejía. 

Sin embargo, quienes tienen presión arterial alta y niveles bajos de IGF-1 parecen tener un riesgo mayor de desarrollar aterosclerosis, un engrosamiento de las paredes arteriales que llegan al cerebro. No se encontró tal asociación en las personas con presión arterial normal. Así que, tal vez, los veganos puedan aprender algo de estos estudios. Sí, una dieta a base de alimentos integrales de origen vegetal puede bajar la actividad del IGF-1 y retardar el proceso de envejecimiento, además de reducir el riesgo de algunos cánceres comunes que abundan en el mundo occidental. Pero, tal vez, el mensaje que deberíamos de aprender es que las personas que disminuyen su consumo de proteína animal para reducir los niveles de IGF-1 como una medida para alargar su longevidad deberían poner especial atención en controlar su presión sanguínea para preservar su salud cardiovascular, la salud de las arterias del cerebro. En particular, deberían mantener el consumo de sal relativamente bajo y asegurarse de ingerir la cantidad de potasio suficiente para mantener una presión arterial normal. Eso se traduce en evitar los alimentos procesados y la sal añadida y, en términos de alimentos ricos en potasio, consumir legumbres, camotes y vegetales de hoja verde.

Entonces, ¿estas conclusiones explican el mayor riesgo de apoplejías en los vegetarianos? No. ¿Por qué? Porque los lácteos y los huevos también son proteínas animales. Solo los veganos tienen niveles más bajos de IGF-1 (tanto hombres como mujeres); así que los niveles bajos de IGF-1 no pueden explicar las mayores tasas de apoplejía en vegetarianos. Entonces, ¿cuál es la verdadera causa? Creo que la mejor explicación para este misterio es una sustancia llamada homocisteína. Hablaré sobre ella en el siguiente video.

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Gráficos de Avocado Video

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba. La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Leslie SalasMacarena Troscé voluntarias en NutritionFacts.org.

En 2014, un estudio sobre la ingesta de proteína dietética y el riesgo de apoplejía encontró que una mayor ingesta se asociaba con un riesgo menor de apoplejía y, además, que era la proteína animal la que parecía ser particularmente protectora. Tal vez eso puede ayudar a explicar por qué se reportó recientemente que los vegetarianos tienen tasas de apoplejías mayores que quienes comen carne. 

El consumo de proteína animal incrementa los niveles de una hormona de crecimiento que promueve el cáncer, el IGF-1 o factor de crecimiento insulínico tipo 1, que puede acelerar la progresión de lesiones precancerígenas al cáncer invasivo. Las altas concentraciones de esta hormona en la sangre se asocian con un incremento en el riesgo de cáncer de mama, próstata, colorrectal y de pulmón. Esto podría explicar la asociación entre los lácteos y el riesgo de cáncer de próstata, por ejemplo. Pero también hay receptores de IGF-1 en los vasos sanguíneos; así que tal vez el IGF-1 promueve el cáncer, pero también la integridad de las arterias del cerebro.

Las personas que sufren una apoplejía suelen tener niveles bajos de IGF-1 en sangre, pero eso también podría ser una consecuencia de la apoplejía y no la causa. No se había hecho ningún estudio prospectivo… hasta el 2017. Ciertamente, niveles más altos de IGF-1 se asociaron a un menor riesgo de apoplejía, pero ¿se trata de una asociación causal? En ratones, la respuesta parece ser “sí”, y en una placa de petri el IGF-1 parece aumentar la producción de elastina, una proteína elástica que ayuda a mantener la elasticidad de las arterias. Mayores niveles de IGF-1 se asociaron a una menor rigidez arterial, pero los pacientes de acromegalia, como Andre el gigante, quienes tienen niveles excesivos de hormonas de crecimiento como el IGF-1, no parecen tener tasas menores de apoplejía. En un estudio más reciente sobre la ingesta de proteína dietética y el riesgo de apoplejía, se analizaron una docena de estudios con más de 500 mil voluntarios, comparado con solo 7 estudios con 250 mil voluntarios en el análisis anterior. No se encontró asociación entre la proteína dietética y el riesgo de apoplejía. De hecho, fue la proteína dietética vegetal la que parecía disminuir el riesgo de apoplejía. 

Sin embargo, quienes tienen presión arterial alta y niveles bajos de IGF-1 parecen tener un riesgo mayor de desarrollar aterosclerosis, un engrosamiento de las paredes arteriales que llegan al cerebro. No se encontró tal asociación en las personas con presión arterial normal. Así que, tal vez, los veganos puedan aprender algo de estos estudios. Sí, una dieta a base de alimentos integrales de origen vegetal puede bajar la actividad del IGF-1 y retardar el proceso de envejecimiento, además de reducir el riesgo de algunos cánceres comunes que abundan en el mundo occidental. Pero, tal vez, el mensaje que deberíamos de aprender es que las personas que disminuyen su consumo de proteína animal para reducir los niveles de IGF-1 como una medida para alargar su longevidad deberían poner especial atención en controlar su presión sanguínea para preservar su salud cardiovascular, la salud de las arterias del cerebro. En particular, deberían mantener el consumo de sal relativamente bajo y asegurarse de ingerir la cantidad de potasio suficiente para mantener una presión arterial normal. Eso se traduce en evitar los alimentos procesados y la sal añadida y, en términos de alimentos ricos en potasio, consumir legumbres, camotes y vegetales de hoja verde.

Entonces, ¿estas conclusiones explican el mayor riesgo de apoplejías en los vegetarianos? No. ¿Por qué? Porque los lácteos y los huevos también son proteínas animales. Solo los veganos tienen niveles más bajos de IGF-1 (tanto hombres como mujeres); así que los niveles bajos de IGF-1 no pueden explicar las mayores tasas de apoplejía en vegetarianos. Entonces, ¿cuál es la verdadera causa? Creo que la mejor explicación para este misterio es una sustancia llamada homocisteína. Hablaré sobre ella en el siguiente video.

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Nota del Doctor

Si no sabes qué es el IGF-1, te recomiendo La proteína animal comparada con fumar cigarrillos o Cómo no morir de cáncer.

¿Cómo podemos bajar nuestra presión arterial más allá de seguir una dieta basada en plantas? Puedes encontrar más información en el capítulo sobre hipertensión de mi libro Comer para no morir en la biblioteca pública más cercana.

Este es el octavo video de una serie de 12 partes sobre el riesgo de apoplejías en vegetarianos. Si te perdiste alguno de los videos anteriores, los puedes encontrar aquí:

En los siguientes videos hablaremos sobre la verdadera causa:

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