¿Cuál es el conteo ideal de glóbulos blancos?

¿Cuál es el conteo ideal de glóbulos blancos?
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Debido a que el conteo de glóbulos blancos es un factor determinante de la expectativa de vida, ¿cuál debería ser nuestro objetivo y cómo lo logramos?

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A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

Una recuento alto de leucocitos puede ser un indicador importante de la incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares, disminución de la función pulmonar, mortalidad por cáncer, mortalidad general, ataques cardíacos, apoplejías y muerte prematura en general. Esto no es ninguna sorpresa, ya que la cantidad de leucocitos que tenemos  en la sangre son un indicador de inflamación sistémica. Nuestros cuerpos producen más leucocitos cada día en respuesta a lesiones inflamatorias.

Esta relación entre una cifra elevada de leucocitos y ataques cardíacos se conoce desde los años 70, cuando descubrimos el vínculo entre un mayor riesgo de tener ataques cardíacos y tener un conteo alto de leucocitos, colesterol, y presión alta, como puedes ver en el minuto 0:53 de mi video. Esto se encontró en prácticamente todos los estudios que se hicieron desde entonces. Hay décadas de estudios con cientos de miles de pacientes que demuestran que quienes tienen conteos elevados de leucocitos presentan índices mucho más altos de mortalidad. Pero ¿por qué? ¿Por qué la cantidad de leucocitos es un indicador de mortalidad? Una respuesta posible es que es un indicador de inflamación y oxidación en el cuerpo. De hecho, hasta podría ser un marcador biológico de la velocidad a la que envejecemos. No solo podría ser un indicador de inflamación sino que podría tener un rol activo y ser una causa directa de la enfermedad, por medio de diferentes mecanismos, como la obstrucción del flujo sanguíneo.

El diámetro promedio de un leucocito es de unos 7 ½ micrómetros, mientras que nuestros vasos sanguíneos más pequeños solo tienen unos cinco micrómetros de diámetro, por lo que el leucocito se tiene que aplastar para poder pasar. Cuando hay inflamación, estas células se pueden poner algo pegajosas. Como puedes ver en el minuto 2:20 de mi video, un leucocito puede taponar un vaso cuando está saliendo de una arteria pequeña y tratando de meterse en un capilar, lo que hace que el flujo sanguíneo disminuya o incluso que se detenga por momentos. Y, si se queda atascado, puede terminar liberando todo su armamento interno —que, por lo general, está reservado para los microbios invasores— y dañando nuestros vasos sanguíneos. Esta puede ser la razón por la que, en los días previos a una apoplejía o a un ataque cardíaco, la cantidad de leucocitos se dispara.

En todo caso, ya sea si la cantidad de leucocitos es un indicador de inflamación o partícipe activo, lo mejor es tener niveles bajos. ¿Cómo podemos reducir el nivel de inflamación en el cuerpo? El simple hecho de mantenerse alejado del tabaquismo pasivo puede ayudar a disminuir la cantidad de leucocitos alrededor de medio punto. Las personas que hacen ejercicio también parecen correr con ventaja, pero no sabemos si es una relación causa-efecto a menos que se lo ponga a prueba. En un estudio, tomar clases de Zumba —solo una o dos horas por semana— condujo a una disminución de un punto y medio en los conteos de leucocitos. De hecho, esa puede ser una de las razones por las que el ejercicio tiene una función protectora tan grande. Pero, ¿eso sucedió solo porque perdieron peso?

Parece que tanto el buen estado físico como el sobrepeso tienen un papel en esto.  Más de la mitad (el 51,5 por ciento) de las personas con obesidad y mal estado físico tienen recuentos de leucocitos de más de 6,6, pero las que están en mejor forma o que tienen menos grasa tienen menos probabilidades de tener niveles de leucocitos tan altos, como puedes ver en el minuto 3:47 de mi video. Claro que puede ser así porque los que ejercitan y son más delgados también tienen dietas más sanas y menos inflamatorias. ¿Cómo sabemos si es el exceso de grasa corporal en sí lo que aumenta la inflamación y el conteo de leucocitos? Habría que encontrar una forma de hacer que las personas perdieran peso sin cambiar su dieta ni sus rutinas de ejercicio. ¿Pero cómo? Liposucción. Si se quita alrededor de 1,137 litros de grasa de una persona, su fórmula leucocitaria disminuye significativamente (cerca de 1 punto). Tal vez, esto debiera hacer que nos replanteemos los niveles de referencia que consideramos normales para las fórmulas leucocitarias. En efecto, quizás debamos corregirlos hacia abajo, como hicimos con el colesterol y los triglicéridos.

Hasta ahora, hemos usado como referencia para los valores normales a gente que podría estar incubando enfermedades inflamatorias. Sin embargo, si, en lugar de eso, tomamos como referencia los niveles normales de proteína c-reactiva (otro indicador de inflamación), deberíamos reducir los niveles “normales” de entre 4,5 y 10 a entre 3 y 9.

¿Qué niveles tienen las poblaciones más sanas (es decir, las que no están asoladas por enfermedades inflamatorias, como cardiopatías y cáncer)? Las poblaciones cuyas dietas giran en torno a una alimentación vegetal integral tienen valores promedio de 5, mientras que, en este momento, en Estados Unidos, el promedio se acerca más a 7 u 8. ¿Cómo sabemos que no es genético? Como puedes ver en el minuto 5:38 de mi video, si las personas que viven en el África rural, que tienen la dieta tradicional de allí, y que tienen recuentos de leucocitos de 4 o 5, se mudan a Gran Bretaña, terminarán teniendo niveles cercanos a 6, 7 o hasta 8. Irónicamente, los investigadores pensaron que esto era bueno y dijeron que los recuentos bajos de las dietas “primitivas” eran neutropénicas, es decir, que tenían muy pocos leucocitos. Notaron que cuando había una infección o durante un embarazo (que es cuando se necesitan más glóbulos blancos), el recuento de leucocitos aumentaba hasta la cantidad que fuera necesaria. Entonces bien, la médula ósea de las personas que tenían dietas tradicionales a base de plantas tenía la capacidad de crear la cantidad de leucocitos que fuera necesaria, pero “sufría de una falta de estimulación”.

Como puedes ver en el minuto 6:26 de mi video, se encontraron resultados similares en las personas occidentales con dietas a base de plantas, y se observó un descenso gradual en el recuento de leucocitos cuanto mayor cantidad de vegetales tenía una dieta; pero ¿podría haber factores no relacionados con la dieta (como índices más bajos de fumadores) en los grupos que comen más sano? Para ponerlo a prueba, lo que se necesita es un ensayo de intervención, y eso es justamente lo que se hizo: con solo 21 días sin carne, huevos, lácteos, alcohol y comida chatarra se logró un descenso importante en el recuento de leucocitos, incluso en personas que al comienzo ya tenían valores bajos, de 5,7.

¿Y qué pasó con los pacientes que tenían artritis reumatoidea y que, al comienzo del ensayo, tenían niveles más altos, de alrededor de 7? Como puedes ver en el minuto 7:03 de mi video, no hubo cambios en el grupo de control que no cambió su dieta, pero, en el grupo que se pasó a una dieta integral a base de plantas, en un mes se observó una disminución de 1,5 puntos. Eso es una disminución del 20 por ciento, más que el descenso en la inflamación que se puede obtener cuando se deja de fumar un paquete de cigarrillos por día después 28 años. La disminución más extraordinaria que vi fue en un estudio que se hizo con 35 asmáticos. Después de cuatro meses de tener una dieta integral a base de plantas, su recuento de leucocitos bajó casi un 60 % (de 12 a 5) aunque no hubo grupo de control ni suficientes pacientes para que las cifras sean significativas.

Si el recuento de leucocitos es un indicador de mortalidad tan claro y barato, confiable y de fácil acceso, ¿por qué no se usa más seguido para hacer diagnósticos y pronósticos? A lo mejor es demasiado barato. Pareciera que la industria está más interesada en factores de riesgo complicados por los que se puede cobrar.

La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Claudia Escorza y Tatiana Fernández.

Considera ser voluntario/a para ayudar en la página web.

Iconos creados por Oliviu Stoian y Catherine Please del The Noun Project.

Crédito de la imagen: Oorka a través de 123RF. La imagen ha sido modificada.

A continuación una aproximación al contenido del audio de este video. Para ver los gráficos, tablas, imágenes o citas a los que Dr. Greger se refiere, ve el video más arriba.

Una recuento alto de leucocitos puede ser un indicador importante de la incidencia y mortalidad por enfermedades cardiovasculares, disminución de la función pulmonar, mortalidad por cáncer, mortalidad general, ataques cardíacos, apoplejías y muerte prematura en general. Esto no es ninguna sorpresa, ya que la cantidad de leucocitos que tenemos  en la sangre son un indicador de inflamación sistémica. Nuestros cuerpos producen más leucocitos cada día en respuesta a lesiones inflamatorias.

Esta relación entre una cifra elevada de leucocitos y ataques cardíacos se conoce desde los años 70, cuando descubrimos el vínculo entre un mayor riesgo de tener ataques cardíacos y tener un conteo alto de leucocitos, colesterol, y presión alta, como puedes ver en el minuto 0:53 de mi video. Esto se encontró en prácticamente todos los estudios que se hicieron desde entonces. Hay décadas de estudios con cientos de miles de pacientes que demuestran que quienes tienen conteos elevados de leucocitos presentan índices mucho más altos de mortalidad. Pero ¿por qué? ¿Por qué la cantidad de leucocitos es un indicador de mortalidad? Una respuesta posible es que es un indicador de inflamación y oxidación en el cuerpo. De hecho, hasta podría ser un marcador biológico de la velocidad a la que envejecemos. No solo podría ser un indicador de inflamación sino que podría tener un rol activo y ser una causa directa de la enfermedad, por medio de diferentes mecanismos, como la obstrucción del flujo sanguíneo.

El diámetro promedio de un leucocito es de unos 7 ½ micrómetros, mientras que nuestros vasos sanguíneos más pequeños solo tienen unos cinco micrómetros de diámetro, por lo que el leucocito se tiene que aplastar para poder pasar. Cuando hay inflamación, estas células se pueden poner algo pegajosas. Como puedes ver en el minuto 2:20 de mi video, un leucocito puede taponar un vaso cuando está saliendo de una arteria pequeña y tratando de meterse en un capilar, lo que hace que el flujo sanguíneo disminuya o incluso que se detenga por momentos. Y, si se queda atascado, puede terminar liberando todo su armamento interno —que, por lo general, está reservado para los microbios invasores— y dañando nuestros vasos sanguíneos. Esta puede ser la razón por la que, en los días previos a una apoplejía o a un ataque cardíaco, la cantidad de leucocitos se dispara.

En todo caso, ya sea si la cantidad de leucocitos es un indicador de inflamación o partícipe activo, lo mejor es tener niveles bajos. ¿Cómo podemos reducir el nivel de inflamación en el cuerpo? El simple hecho de mantenerse alejado del tabaquismo pasivo puede ayudar a disminuir la cantidad de leucocitos alrededor de medio punto. Las personas que hacen ejercicio también parecen correr con ventaja, pero no sabemos si es una relación causa-efecto a menos que se lo ponga a prueba. En un estudio, tomar clases de Zumba —solo una o dos horas por semana— condujo a una disminución de un punto y medio en los conteos de leucocitos. De hecho, esa puede ser una de las razones por las que el ejercicio tiene una función protectora tan grande. Pero, ¿eso sucedió solo porque perdieron peso?

Parece que tanto el buen estado físico como el sobrepeso tienen un papel en esto.  Más de la mitad (el 51,5 por ciento) de las personas con obesidad y mal estado físico tienen recuentos de leucocitos de más de 6,6, pero las que están en mejor forma o que tienen menos grasa tienen menos probabilidades de tener niveles de leucocitos tan altos, como puedes ver en el minuto 3:47 de mi video. Claro que puede ser así porque los que ejercitan y son más delgados también tienen dietas más sanas y menos inflamatorias. ¿Cómo sabemos si es el exceso de grasa corporal en sí lo que aumenta la inflamación y el conteo de leucocitos? Habría que encontrar una forma de hacer que las personas perdieran peso sin cambiar su dieta ni sus rutinas de ejercicio. ¿Pero cómo? Liposucción. Si se quita alrededor de 1,137 litros de grasa de una persona, su fórmula leucocitaria disminuye significativamente (cerca de 1 punto). Tal vez, esto debiera hacer que nos replanteemos los niveles de referencia que consideramos normales para las fórmulas leucocitarias. En efecto, quizás debamos corregirlos hacia abajo, como hicimos con el colesterol y los triglicéridos.

Hasta ahora, hemos usado como referencia para los valores normales a gente que podría estar incubando enfermedades inflamatorias. Sin embargo, si, en lugar de eso, tomamos como referencia los niveles normales de proteína c-reactiva (otro indicador de inflamación), deberíamos reducir los niveles “normales” de entre 4,5 y 10 a entre 3 y 9.

¿Qué niveles tienen las poblaciones más sanas (es decir, las que no están asoladas por enfermedades inflamatorias, como cardiopatías y cáncer)? Las poblaciones cuyas dietas giran en torno a una alimentación vegetal integral tienen valores promedio de 5, mientras que, en este momento, en Estados Unidos, el promedio se acerca más a 7 u 8. ¿Cómo sabemos que no es genético? Como puedes ver en el minuto 5:38 de mi video, si las personas que viven en el África rural, que tienen la dieta tradicional de allí, y que tienen recuentos de leucocitos de 4 o 5, se mudan a Gran Bretaña, terminarán teniendo niveles cercanos a 6, 7 o hasta 8. Irónicamente, los investigadores pensaron que esto era bueno y dijeron que los recuentos bajos de las dietas “primitivas” eran neutropénicas, es decir, que tenían muy pocos leucocitos. Notaron que cuando había una infección o durante un embarazo (que es cuando se necesitan más glóbulos blancos), el recuento de leucocitos aumentaba hasta la cantidad que fuera necesaria. Entonces bien, la médula ósea de las personas que tenían dietas tradicionales a base de plantas tenía la capacidad de crear la cantidad de leucocitos que fuera necesaria, pero “sufría de una falta de estimulación”.

Como puedes ver en el minuto 6:26 de mi video, se encontraron resultados similares en las personas occidentales con dietas a base de plantas, y se observó un descenso gradual en el recuento de leucocitos cuanto mayor cantidad de vegetales tenía una dieta; pero ¿podría haber factores no relacionados con la dieta (como índices más bajos de fumadores) en los grupos que comen más sano? Para ponerlo a prueba, lo que se necesita es un ensayo de intervención, y eso es justamente lo que se hizo: con solo 21 días sin carne, huevos, lácteos, alcohol y comida chatarra se logró un descenso importante en el recuento de leucocitos, incluso en personas que al comienzo ya tenían valores bajos, de 5,7.

¿Y qué pasó con los pacientes que tenían artritis reumatoidea y que, al comienzo del ensayo, tenían niveles más altos, de alrededor de 7? Como puedes ver en el minuto 7:03 de mi video, no hubo cambios en el grupo de control que no cambió su dieta, pero, en el grupo que se pasó a una dieta integral a base de plantas, en un mes se observó una disminución de 1,5 puntos. Eso es una disminución del 20 por ciento, más que el descenso en la inflamación que se puede obtener cuando se deja de fumar un paquete de cigarrillos por día después 28 años. La disminución más extraordinaria que vi fue en un estudio que se hizo con 35 asmáticos. Después de cuatro meses de tener una dieta integral a base de plantas, su recuento de leucocitos bajó casi un 60 % (de 12 a 5) aunque no hubo grupo de control ni suficientes pacientes para que las cifras sean significativas.

Si el recuento de leucocitos es un indicador de mortalidad tan claro y barato, confiable y de fácil acceso, ¿por qué no se usa más seguido para hacer diagnósticos y pronósticos? A lo mejor es demasiado barato. Pareciera que la industria está más interesada en factores de riesgo complicados por los que se puede cobrar.

La traducción y edición de este contenido ha sido realizada por Claudia Escorza y Tatiana Fernández.

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Crédito de la imagen: Oorka a través de 123RF. La imagen ha sido modificada.

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